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Juan Formell o la magia de tocar el alma

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| foto: René Pérez Massola

Luego de casi 45 años haciendo bailar al mundo, el nombre de Juan Formell resulta imprescindible a la música cubana. Más allá de premios y reconocimientos  —Nacional de Música, Woomex, Grammy, Doctorado Honoris Causa del ISA, Orden Félix Varela…— su quehacer permitió la renovación del son y otros géneros bailables. Él desbrozó el camino para que la obra mayor — Los Van Van— siguiera aun cuando él faltara.

Pero Juan Formell fue también un gran hombre. Su proverbial sencillez y una ética a prueba de la más tentadora de las ofertas, lo mantuvo ajeno a las burbujas a que suele conducir la fama. Pocos directores de orquesta han logrado una estabilidad entre sus músicos como la que hilvanó Formell por casi 45 años. Incluso aquellos que por diversas razones salieron de la nómina, conservan cierto estatus de reconocimiento entre sus colegas por haber sido un “vanvan”.

La vida de Juan Formell no fue miel sobre hojuelas, como no lo podría ser para alguien que llega a los 71 años. Más de una vez cayó y supo levantarse. Siempre que pudo hizo el cuento, aprendió la lección y siguió andando sin claudicar. Defendió con vehemencia su derecho a mantener la vida privada lejos de los medios, pero no escondía la felicidad cuando se hacía acompañar de su joven esposa. Con ella rencontró un amor al que se aferró apasionadamente y dejó un nuevo vástago que ahora tiene apenas dos meses de nacido.

La intensa agenda de Los Van Van le hizo tomar la decisión, hace unos años, de alejarse de los escenarios. Le entregó el batón a su hijo Samuel Formell quien se fue entrenando en la conducción del «tren» de la música cubana. No obstante, Juan seguía de cerca cada paso. Detrás de cada tema, de cada arreglo, estaba el visto bueno del «Caballo» como algunos le llamaban.

Como sucede a todo el que se marcha de prisa, Juan Formell dejó pendiente varios asuntos, entre ellos la presentación oficial del disco La Fantasía, el más reciente de Los Van Van, y el concierto que preparaban en Francia para festejar los 45 años de la orquesta y donde grabarían el próximo DVD de la agrupación. Es muy probable que el programa se cumpla y que él los acompañe en canciones, arreglos y consejos.

Juan Formell trascenderá en sus obras —tal como él deseaba, según me confesó en una entrevista publicada en estas páginas meses atrás—  y también en la memoria de cada uno de los que han sentido que le tocan el alma (y los pies) cuando suena la música y se escuchan estribillos como aquel que dice: “Sandunguera, que te vas por encima del nivel, no te muevas más así, que te vas por encima del nivel…”.

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