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La pelota cubana huele a tabaco

Pinar del Río levanta el trofeo de campeones de la 53 Serie Nacional de Béisbol. Foto: Ismael Francisco
Pinar del Río levanta el trofeo de campeones de la 53 Serie Nacional de Béisbol. Foto: Ismael Francisco

Matanzas.- Cuando pasadas las 11 de la noche de este 16 de abril, Vladimir Baños recetó soberano ponche a Ariel Sánchez, las series nacionales de béisbol adquirieron por décima ocasión olor a tabaco, con un triunfo de muchas dimensiones para Pinar del Río sobre Matanzas en seis partidos de play off.

La victoria 9-6 se consumó en medio de una noche que amenazó lluvia, pero por suerte nunca cayó, en tanto Yosvani Torres logró su primer triunfo de la final tras salir por tercera ocasión como abridor, beneficiado por los 85 lanzamientos tirados el pasado sábado ante la misma tanda yumurina.

Los visitantes fueron los primeros en marcar en el estadio Victoria de Girón, tras boleto a Roel Santos y triple de David Castillo, lo cual decretó de inmediato la salida del box de Joel Suárez, otra vez presionado e incapaz de aportarle el triunfo esperado, todo lo contrario a Yoelkis Cruz, quien tuvo su mejor mejor salida de esta postemporada con un largo relevo de cinco entradas.

La riposta de los matanceros no se hizo esperar y con tres anotaciones en el inning de apertura parecían decididos a alargar el play off hasta un séptimo partido, algo que se esfumó en el sexto capítulo cuando Luis Alberto Valdés pegó jonrón con bases llenas sobre una recta de Félix Fuentes (sacado muy temprano dada su condición de cerrador), que pareció clavar una sentencia casi definitiva e hizo recordar a algunos un cuadrangular similar del villaclareño Ariel Pestano en la final de la 52 edición.

Otra vez la tropa de Víctor Mesa no se dio por vencida y acercó el marcador 7-5 por vuelacerca de Eriel Sánchez que encontró a Yadiel Hernández en primera base por boleto, pero todo seguía oliendo a tabaco en la tierra de los cocodrilos y de eso se encargaron dos Vladimir, Gutiérrez primero y Baños en el noveno capítulo, a los que se sumó Lorenzo Quintana con enorme jonrón por encima del techo del jardín izquierdo.

Quedó sellada así la décima corona nacional para la provincia más occidental de Cuba, que había ganado con el nombre de Vegueros (1978, 1981, 1982, 1985, 1987, 1988) y con la denominación actual de Pinar del Río (1997, 1998, 2011 y 2014). Su mentor Alfonso Urquiola archiva como jugador los seis primeros títulos y como director los últimos tres, en tanto está invicto en las tres finales que ha concurrido.

Para Matanzas el sabor a plata los dejó nuevamente desconcertados y si bien valió el aplauso de su afición el gesto de salir a saludar de inmediato a los campeones de vueltabajo, fue incomprensible que no compartieran el acto de premiación final, en el que recibirían su destacado segundo lugar.

“Este campeonato tiene un significado especial para mi porque aunque era casi el mismo equipo de la Serie 50, estuve dos años sin dirigirlos por otros compromisos de trabajo y ahora, con disciplina y un trabajo colectivo, regreso y somos campeones”, declaró en medio de la alegría el timonel Urquiola

Sobre si continuará o no al frente de este conjunto para la próxima campaña, el mentor prefirió no asegurarle nada a sus seguidores. “Este campeonato exige mucho a los directores y debo pensar y valorar con más calma cualquier decisión al respecto”, acotó.

La 53 Serie Nacional de Béisbol cerró así sus cortinas, con mucho olor a tabaco fresco en la propia ciénaga de los cocodrilos. Toca ahora a las autoridades del béisbol cubano hacer los análisis más detallados sobre la calidad de un espectáculo que, una vez más, demostró trascender las fronteras de lo deportivo para convertirse en el fenómeno sociocultural que es.

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