Volar con alas propias

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Mientras buscaba referencias y elementos para escribir estas líneas encontré un concepto que resulta medular: Si el país se ha propuesto construir un socialismo próspero y sostenible, entonces las empresas estatales socialistas tendrán que ser eficientes y productivas, pues a pesar de la introducción de nuevas formas de gestión económica, ellas constituyen el eslabón más importante de la economía cubana.

Por tanto, están llamadas a ser las locomotoras que lleven por una vía acertada los empeños del avance y el desarrollo que tanto necesitamos. Pero, ¿qué resulta preciso para lograrlo?

Sería una verdad de Perogrullo afirmar que debe ocurrir una transformación que las fortalezca y les confiera la autonomía necesaria, para que “vuelen con alas propias”, sobre la base de un cambio de esas “reglas de juego” que en buena medida las han mantenido maniatadas y frenadas.

La tarea es difícil y a la vez, imprescindible. Marino Murillo Jorge jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos, en diálogo con los integrantes de la Comisión de Asuntos Económicos de Parlamento, lo definió en pocas palabras: “Si no transformamos  positivamente la empresa estatal socialista, no avanzaremos en la actualización del modelo económico cubano”.

En ese sentido, entre las acciones para potenciar la calidad de sugestión y eliminar los escollos que la lastran, ocupa sitio preponderante cambiar la relación dependiente con el presupuesto  del Estado, pues lo que ha estado sucediendo es que “la empresa  entrega todo al presupuesto y después se lo pide todo”, como explicó Murillo Jorge.

Por otra parte, ellas podrán quedarse con el 50 % de las utilidades después de pagar el impuesto correspondiente; las inversiones serán decididas en el sistema empresarial y no centralmente; tendrán la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas; luego de cumplir sus compromisos, contarán con autonomía para reconocer el mercado y vender libremente; les serán eliminadas las cargas y prohibiciones que han propiciado un desempeño deficiente así como las barreras que frenan los mecanismos de estimulación salarial, pues ganarán más quienes den los mayores aportes.

La planificación en las nuevas circunstancias también exige ajustes al igual que la atención a los problemas estructurales.

Hay otro elemento que no puede obviarse: la posibilidad de que esas entidades vendan sus inventarios ociosos, lo cual beneficiará también a los trabajadores por cuenta propia y los cooperativistas y las despojarán de un pesado lastre cuya solución ha demorado en demasía.

Como señalan con claridad los Lineamientos, aquellas entidades que muestren sostenidamente pérdidas en sus balances financieros y capital de trabajo insuficiente, que no honren con sus activos  las obligaciones contraídas o que obtengan resultados negativos  en auditorías, deberán ser sometidas a un proceso de liquidación o se podrán transformar en otras formas de gestión no estatales. La materialización de esa directiva no debe extenderse mucho más allá en el tiempo, pues hay cerca de 50 empresas en el país que durante más de dos años han registrado pérdidas, o sea, gastan  más de lo que ingresan.

Siempre que estos asuntos son tratados en congresos, conferencias y otros encuentros, las definiciones medulares ocupan el tiempo y el espacio y en muy contadas ocasiones se hace referencia a dos aspectos que también son esenciales por su alto grado  de influencia: la adecuada elección y la capacitación de los cuadros de dirección y el papel del sindicato como ente aglutinador y representante de los trabajadores.

En el primero de ellos me parece básico insistir en que junto con la actitud comprometida y la fidelidad demostrada por quienes dirigen las empresas, debe primar también la capacidad de inteligencia, pues el sistema empresarial cubano tiene que estar conducido  inexorablemente por cuadros capaces de dominar con exactitud  las complejas técnicas de dirección y los múltiples conceptos de la economía como ciencia.

En todas esas transformaciones, como puede inferirse, se reconoce la armonía de la empresa estatal socialista con diversas  formas de gestión no estatal, por lo que se pretende poner a los  diferentes factores en igualdad de condiciones, con el objetivo supremo y estratégico de elevar la eficiencia, la productividad y la competitividad de una economía cubana con esencia renovadora.

Acerca del autor

Graduado de Profesor de Educación General en el Instituto Superior Pedagógico Félix Varela, de Villa Clara, Cuba (1979). Ha laborado en la Revista Juventud Técnica, semanario En Guardia, órgano del Ejército Central, periódicos Escambray, CINCO de Septiembre y Granma. Desde el año 2007 es corresponsal de Trabajadores en la provincia de Cienfuegos. Está especializado en temas económicos y agropecuarios. En 1999 acompañó en funciones periodísticas a la segunda Brigada Médica Cubana que llegó a Honduras después del paso del huracán Mitch. Publicó el libro Verdades sin puerto (Editorial cubana MECENAS). Ha estado en otras tres ocasiones en esa nación centroamericana, en funciones periodísticas, impartiendo conferencias a estudiantes universitarios, asesorando medios de comunicación e impartiendo cursos-talleres sobre actualización periodística a periodistas y comunicadores. Multipremiado en premios y concursos internacionales, nacionales y provinciales de Periodismo. Fue merecedor del Premio Provincial Periodístico Manuel Hurtado del Valle (Cienfuegos) por la Obra de la Vida – 2012. Le fue conferido el Sello de Laureado, otorgado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC). Mantiene evaluación profesional de Excepcional.

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