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La Avellaneda sin fronteras

avellanedaPor Fernando Rodríguez Sosa

Oportuno resulta recordar ahora, en ocasión del bicentenario del natalicio de Gertrudis Gómez de Avellaneda, el juicio que, sobre la autora de Sab, dejara el poeta, narrador y ensayista Cintio Vitier. “Sentimos en ella –escribía el maestro— una pasión, un fuego, un arranque que ninguna poetisa española ha tenido, y que anuncia las voces femeninas americanas de nuestros tiempos”.

Palabras que pueden servir para presentar Lecturas sin fronteras. (Ensayos sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda) 1990-2012 (Ediciones Unión, 2014, 436 pp) que, con selección e introducción de la investigadora y ensayista Cira Romero, incluye quince textos, fechados a lo largo de más de una década, con la firma de autores de dentro y fuera de la isla.

Son ensayos que, desde diversas miradas, enfoques y perspectivas, proponen un acercamiento a la obra poética, narrativa, dramática, ensayística y autobiográfica de una de las voces más significativas de las letras de habla hispana del siglo XIX, quien firmó algunos de sus textos con el seudónimo de La Peregrina.

“Un repaso atento a estos trabajos –afirma Cira Romero— colocará al lector, por razones comprensibles, ante entendimientos y apreciaciones a veces contrapuestas, pues son hijas de visiones más tradicionales (…) y, por el contrario, estudios que se arropan en los más actuales métodos de análisis, en particular aquellos relacionados con la literatura escrita por mujeres…”.

Uno de esos ensayos, titulado “El discurso crítico de la Avellaneda: fantasma ilustre de la historiografía literaria cubana”, pertenece al libro La Avellaneda bajo sospecha, publicado, en el año 2005, por la desaparecida investigadora, ensayista y crítica Susana Montero, quien, especializada en literatura de género, fue una incansable estudiosa de la obra de la insigne escritora. En ese texto, reflexiona:

La lectura de aquellas páginas en las que llevó a cabo su labor crítica entre sus contemporáneas(os) durante más de veinte años, muchas de las cuales al parecer no han llegado a nuestros días, nos confirma la justeza de reconocer la cabal pertenencia de las mismas a la historia de la crítica literaria cubana, a la que aportó, gracias a su vasta información sobre el contexto estético de entonces, y gracias a su extraordinaria lucidez, singulares patrones del gusto determinados por su perspectiva genérica impar, aunque aquéllas estuviesen indefectiblemente mediadas –como las páginas de sus más brillantes coetáneos coloniales— por las normas estéticas vigentes en la metrópoli en esos años.

Por ello, la relectura y el análisis de esta zona hasta hoy silenciada de su quehacer literario nos permite dar fe también de la importancia de su labor en este ámbito…

Indudable valor reviste, asimismo, la cronología sobre la vida y la obra de la escritora –nacida en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, en 1814, y fallecida, en Madrid, en 1873—, que fue preparada por la poeta, narradora, investigadora y ensayista Mary Cruz e incluida, en 1990, en la edición, publicada por el sello venezolano Ayacucho, de la obra selecta de la Avellaneda.

Llegar a las páginas de Lecturas sin fronteras. (Ensayos sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda) 1990-2012 se convierte en un verdadero descubrimiento. Porque leer estos textos es una manera de comprobar esa pasión, ese fuego, ese arranque, que no ha dejado de acompañar, doscientos años después de su natalicio, al legado de La Peregrina.

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