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Humidores de Milanés en el Festival del Habano

Variopinta expresividad artística en las esculturas, dibujos, humidores e instalaciones de Milanés, expuestos en su galería estudio del Vedado.
Variopinta expresividad artística en las esculturas, dibujos, humidores e instalaciones de Milanés, expuestos en su galería estudio del Vedado.

A partir de este lunes −y hasta el viernes 28 de febrero−, La Habana vuelve a ser sede del internacionalmente célebre Festival del Habano, este año dedicado a las prestigiosas marcas Hoyo de Monterrey, Partagás, Trinidad y H.Upmann. Y precisamente muy admirados en las últimas ediciones de esta feria han sido los singulares humidores del prestigioso artífice Ernesto Milanés Ruiz (Santiago de Cuba, 1967), cuyos trabajos, en el encuentro del pasado año, fueron elogiados por los más de 70 expositores de 8 países y buena parte de los mil 200 delegados de cerca de 80 naciones, entre los que asistieron expertos y reconocidas figuras del arte y los negocios.

Una característica esencial de esos artilugios de Milanés, concebidos para guardar puros y evitar la desintegración o desecación de estos, es la conjugación de la pulcritud artesanal con el sentido utilitario. En muchas ocasiones, en ellos establece armonioso diálogo entre el pasado y el presente, entre la tradición y la modernidad, aspecto en el que sus sólidos conceptos de arte se erigen sobre las exigencias técnicas que reclaman estas piezas, también conocidas con los nombres de humectador o humidificador.

Su calidad fue acuñada, hace algunos años, por el eminente cultivador de tabaco de Cuba Alejandro Robaina Pereda (Alquízar, La Habana, 20 de marzo de 1919-San Luis, Pinar del Río, 17 de abril del 2010)− en cuyo honor se creó en 1997 la marca Vegas Robaina− quien afirmó: “Para mí, los mejores humidores los hace Ernesto Milanés, lo digo yo, su padrino…”

Ese valioso calificativo del experimentado agricultor adquiere mayor connotación al tratarse de un producto ideado y realizado por un destacado creador de la plástica, cuyo quehacer ha sido alabado por prestigiosas personalidades, compañías y firmas de todo el mundo que comparten criterios similares a los de Robaina. Ahora, tras sus recientes exposiciones en México, Brasil, Estados Unidos, Panamá y Bahamas, vuelve a exhibir sus valiosas joyas en la capital.

Cada humidor del también pintor, dibujante, grabador y ceramista posee un personalísimo e inconfundible sello, en el que a la belleza del conjunto iconográfico —−instalaciones o esculto-pinturas articuladas mediante apropiaciones de objetos o figuras de trascendentales valores históricos y culturales− se unen sorprendentes soluciones estéticas para ubicar dentro de ellas los receptáculos de tabacos. Genio e imaginación de un creador infatigable y atrevido que procura, en cada una de sus obras, destacar emblemáticos acentos de la cultura cubana con fuerte arraigo popular.

Esto puede corroborarse en su reciente Homenaje a la RCA Víctor, en el cual se perciben determinados referentes visuales que evocan las nostálgicas vitrolas, diseminadas a mediados del pasado siglo por bares y cantinas de todo el archipiélago.

Como en toda su iconografía precedente, en cada uno de sus trabajos, los cuales identifica también con el nombre de su proyecto ARTEPURO, Milanés deja una impronta que sobresale por la belleza y la sencillez, por el uso minimal de los colores y las formas, por la factura pulcra en el ensamblaje de los múltiples fragmentos que los conforman, en ocasiones mediante engorrosas labores de marquetería en las que la técnica artesanal sobresale para competir dentro del espacio visual con el dibujo, el pigmento, y en algunos casos con apropiaciones de objetos o fragmentos de estos, los cuales acentúan el discurso visual.

Es por ello que los humidores de este artista, formado sobre la osada y persistente consistencia de sus estudios e investigaciones personales, atraen la mirada de todos cuantos se enfrentan a ellos, sobre todo en estas jornadas de la Fiesta del Habano, donde se dan cita cientos de coleccionistas de todo el mundo que saben distinguir la calidad del centenario cajón para almacenar puros en tanto alaban la cubanía y autenticidad del particularísimo arte de este incansable artífice con fértil y fascinante imaginación.

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