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Fito… ¿más o menos?

“El crecimiento de la producción del bionutriente augura un gran impacto en la agricultura cubana”, afirma el Doctor Villar. Fotos: José Luis Martínez Alejo.
“El crecimiento de la producción del bionutriente augura un gran impacto en la agricultura cubana”, afirma el Doctor Villar. Fotos: José Luis Martínez Alejo.

El FitoMas-E evoluciona en la agricultura desde su creación en el año 2008, en el Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (Icidca), de La Habana.

Muchos agricultores lo califican como el bioestimulante del siglo. Gana reputación por ser un producto antiestrés que vigoriza los vegetales, desde la germinación hasta la fructificación.

Su garantía está avalada por el Premio Nacional a la Innovación Tecnológica y uno de categoría especial otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

Entrevistado recientemente por Trabajadores, el Doctor en Ciencias Técnicas y tecnólogo del  ICIDCA, José Villar Delgado rememoró que 10 años antes de elaborarse el FitoMas-E, se hicieron estudios bibliográficos para conocer la situación mundial de los bionutrientes.

Reconoce que “Ramón Montano Martínez, compañero nuestro ya jubilado, tuvo la iniciativa. Primero analizamos pequeñas cantidades en laboratorios, después, un volumen mayor de producción en una planta piloto, posibilitó aplicarlo en la caña de azúcar y en plantaciones de viandas, hortalizas, tabaco, cítricos, etcétera.

“El colectivo integrado por ingenieros, químicos y analistas, comprobó el incremento de los rendimientos agrícolas, el acortamiento del ciclo de los cultivos, la obtención de frutos de mejor calidad y otros beneficios aplicando la fórmula en las hojas de las plantas como acción más efectiva, aunque también es eficaz en las raíces y las semillas.

“Por eso, se decide construir la primera fábrica en nuestro instituto con una producción anual de 2 millones de litros, la cual acumulaba 10 millones al cierre del 2013”.

Asevera el investigador que la fructífera experiencia abrió las puertas a la edificación de una instalación mayor, con capacidad para 4 millones de litros, aledaña al central azucarero Ciro Redondo, en la provincia de Ciego de Ávila.

Manos a la obra

Fuerzas de la Empresa de Servicios Técnicos Industriales (Zeti), inició las acciones constructivas en el 2012. También contribuyeron Tecnología Más Construcción (TMC), Alastor y otras. Todas tenían un objetivo común: generar beneficios a mediano plazo por ser una inversión de infraestructura necesaria para el desarrollo de la economía nacional.

Pero, sufría interrupciones el programa inversionista. De acuerdo con Guillermo Monduy, “el mayor atraso ocurrió en la etapa de montaje, pues los suministros están en el país hace más de un año”, asegura el trabajador de Berotz Cuba, una sucursal radicada en la capital cubana encargada de importar modernas tecnologías.

Sin embargo, en agosto del año pasado, se publicaba en este semanario que Cuba dispondría en breve tiempo de la industria más grande de un bioestimulante estratégico para la agricultura convencional y sostenible.

“Al 90 % marcha la ejecución, se gestiona por parte de los proveedores del equipamiento el cambio de un juego de válvulas para el control automático del proceso productivo”, informaba en aquel momento la ingeniera Miroslava Lorenzo García, inversionista principal. Mas, la tardanza del trámite, dilató la puesta en marcha.

A medias la arrancada

Las pruebas al vacío y con cargas indicaban la inminente arrancada a inicios del presente mes. Cuando el líquido pardusco fluyó anunciando el inicio del proceso, la moderna máquina semiautomática solo pudo abastecer unos 40 bidones. Se averiaron las recién estrenadas bombas que impulsaban el producto hacia las boquillas de llenado.

No obstante, la producción se salvó. El colectivo de la unidad, motivado por la sugerencia de especialistas del ICIDCA, había creado un sistema de llenado auxiliar con el cual se logró envasar, de forma manual, más de 2 mil 500 litros hasta el día 8 del presente mes.

“El dispositivo resolvió el problema, aunque este se creó para llenar tanques de 200 litros, con vistas a viabilizar próximamente la comercialización en este tipo de recipiente, ya que la llenadora de avanzada tecnología está diseñada para bidones de 20 litros”, explicó el ingeniero Pavel Rodríguez Quiñones, especialista principal del centro.

Ahora corresponde a los responsables del proyecto inversionista acabar de ajustar los modernos equipos. El cumplimiento del plan de febrero corre riesgos, si se tiene en cuenta que se necesitan más de ocho horas continuas para elaborar 13 mil litros diariamente.

¿Costeable el FitoMas?

El ICIDCA tiene el mérito de haber alcanzado con el bioestimulante fundador, el resultado científico de mayor impacto económico en el territorio nacional.

Sus potencialidades son prometedoras: “Con esta segunda planta pudiera satisfacerse casi la totalidad de la demanda de la agricultura cubana y disminuir la erogación de divisas por concepto de importaciones de alimentos”, reflexiona el Doctor José Villar.

El bioestimulante será distribuido de Cienfuegos a Guantánamo por la Empresa de Logística Azumat, mientras la planta del Icidca  aseguraría el abastecimiento a las provincias occidentales.

Opina Miroslava Lorenzo, ingeniera química al frente de la nueva fábrica, que con el precio de venta del producto terminado a 1,86 pesos en moneda nacional cada litro y las utilidades estimadas que este aportará, es posible alcanzar rentabilidad, de acuerdo con la ficha de costo aprobada por el grupo empresarial AzCuba.

En contraste, el hecho de asumir hoy la planta la compra de los envases, se encarece ya el costo de producción. Máxime que el monto de la inversión de unos 3 millones 90 mil pesos, incluye un equipo para fabricar, en sus propios, los bidones de 20 litros.

“No hemos podido activar la extrusora, por eso tiene que venir una rastra de La Habana cargada de bidones que solo alcanzan para dos días de producción”, afirma el trabajador Ramón Rodríguez del Pozo.

Al respecto, Aliosha Cotes Pérez, comercial de Berotz Cuba, argumentó: “Es cuestión de coordinación, a finales de febrero o principios de marzo debemos tener aquí a los fabricantes de esa máquina para echarla a andar…”.

“Mire cuantos bidones tenemos llenos, cómo los subimos a  los camiones sin un montacargas”, preguntó Rodríguez del Pozo y advirtió que el estudio de factibilidad de la inversión incluyó la necesidad de ese medio.

Ante las disyuntivas, hay conquistas y anhelos: “Con el FitoMas-E completamos el sistema productivo de nuestra unidad empresarial de base y aspiramos obtener utilidades”, declaró el ingeniero Michel Hernández Gracia, nuevo director de la UEB Ciro Redondo de Derivados de la Caña de Azúcar.

“El pasado año se registraron 2 millones de pesos de pérdidas económicas principalmente por roturas y otras causas que generaron alto tiempo perdido en la elaboración de torula, y como esta es la principal materia prima para la fabricación del eficiente bioestimulante, hemos adoptado medidas para hacer 2 mil 30 toneladas”, enfatizó el directivo sobre el mayor volumen anual planificado para un colectivo de su tipo en Cuba.

Hace pocos días, la levadura seca forrajera se empeñaba en elevar su contenido de proteínas, mientras el FitoMas-E luchaba por salir victorioso frente a la carencia de integralidad de una obra, a pesar de su prioridad en la política inversionista, por ser el sector industrial generador, a menor plazo, de empleo, capital y bienes materiales para el desarrollo del país.

Una respuesta a las averías en la arrancada de la nueva fábrica fue el dispositivo auxiliar de llenado creado por el colectivo.
El producto terminado, el montacargas sigue ausente.
Continúa inactiva la extrusora importada para fabricar los bidones de 20 litros en la propia planta de FitoMas-E.

 

 

 

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