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Un pasado que se conjuga en presente

 Por Randy Cabrera Díaz, estudiante de Periodismo

Hay obsesiones que escapan de una comprensión racional y comedida, que trascienden espacios y épocas hasta convertirse en el pan de los hotmbres. El grupo de trabajadores de la Institución Casa Antonia Eiriz presume de tales empeños.

Faltaban dos días y yo estaba reticente ante la idea de la entrevista… Porque el reparto Juanelo del municipio San Miguel del Padrón no tiene buena fama y, porque cualquier aventura por aquellos lares es siempre una cuestión de suerte. Y me preguntaba cómo pudo una artista como Antonia Eiriz vivir en aquel territorio de cruzadas, y cómo consiguió crear allí, en esa zona bizantina y borrosa, un espacio élfico colmado de maravilla, [Enlace a galería de fotos Casa Taller Antonia Eiriz] a la altura del más creativo destello carrolliano.

Pero esto solo lo entendí después, cuando sobrepasé la verja y crucé el umbral para alcanzar la mano enhiesta de Jorge Luis Luzardo, director de la Institución Casa Antonia Eiriz.  Creo que dijo ¿empezamos? O tal vez no. No lo sé. Para entonces yo estaba perdido en el tablado azul de las paredes de aquella morada mágica donde no hay figuras de conejos, pero sí de mariposas, donde no hay alicias agotadas bajo una zeta, pero sí mulatas eróticas con sus cestas de frutas. Y solo le largué un papel y le extendí la prengunta…

¿Cuáles son las directrices de su programa cultural u objeto social de la Institución?

La Casa Antonia Eiriz es una institución estatal, pero antes que todo, es una institución para el trabajo comunitario, empeño que defendemos desde la reapertura de la Casa en 2004. El objetivo fundamental son los talleres artísticos de apreciación y creación con papier maché, pintura y dibujo, manifestaciones en las que puede incluirse cualquier persona de la comunidad. El trabajo de los talleres incluye además a personas discapacitadas (enfermedades psicomotoras, autismo) y pacientes con VIH Sida, hasta extenderse a los sectores marginales: personas desvinculadas, con problema de alcoholismo, drogadicción o prostitución, exconvictos y convictos.

Según ha afirmado, el interés artístico de la institución está orientado al trabajo con la comunidad a través de los talleres de creación… ¿Es—en consecuencia con la labor de instrucción artística desempeñada por Antonia Eiriz—el trabajo con el papier maché el empeño primario de la entidad?

La mayor tarea de la Casa es promover y divulgar la técnica del papier maché, primeramente, porque fue aquí, en la habitación de la Eiriz, donde surgió. Fue ella la primera pintora cubana en emplear y enseñar esta técnica a finales de los años 60’ y durante la década del 70’, cuando ya en el mundo entero era el papier maché una forma más de expresión dentro de las artes plásticas.

Fue entonces, en los 70’y luego de la decepción por una crítica negativa a su obra, que fundó el primer taller, solo para las personas de éste barrio, iniciativa que con el tiempo logró simpatías en la comunidad y cuyo prestigio se extendió fuera de los límites del municipio. Así sumó a su proyecto docenas de niños, que hoy, cuarenta años después, aun hacen arte con la técnica que les enseñara Eiriz.

Actualmente hay artistas jóvenes como Madelín Zarut y Leonardo Sacristá,  cuya obra está orientada al papier maché.  Ambos son miembros de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas y además están comprometidos con nuestra institución  y con los proyectos comunitarios que tenemos. Esos jóvenes artistas son una suerte para la entidad, pues otorgan todo el dinamismo que necesita la Casa.

Lo que más queremos conservar es la tradición de Antonia, pero también nos adherimos a las nuevas tendencias, porque nuestro trabajo debe avanzar al mismo tiempo que el arte. Por eso enseñamos la forma de hacer de la artista (su estilo de moldeado y decorado) vinculada a la técnica contemporánea del papier maché, que incluye el trabajo con metales, plástico y otros materiales. De esta manera logramos que la obra de Eiriz sobreviva sin hacerse vieja ni caer en desuso.

Considero hemos sido fieles a la expresión de su obra, al espíritu de su trabajo. Como prueba—por solo mencionar—mantenemos los ya aludidos talleres, el espacio semanal La Hora de los Títeres, actividad que ella creó en 1972, y hasta los dibujos originales que hiciera en las casas de la vecindad, no por respeto inverosímil, sino porque confiamos en su arte.

¿Con qué personal cuenta la institución para realizar los talleres y promover el trabajo con el papier maché y las artes plásticas en general?

Nuestra plantilla es muy reducida, de apenas diez personas, pero nos arreglamos. Para la promoción cultural contamos con dos promotores; uno enseña la técnica de papier maché, y el otro se encarga de la instrucción sobre pintura y dibujo. Ambos son miembros del proyecto y máximos responsables del taller y de todo lo referente al proceso de producción. También tenemos una especialista, quien se ocupa de la apreciación y la divulgación artística.  Afortunadamente, contamos con una montadora, que además es restauradora. Ella tiene la responsabilidad del montaje, la restauración y la conservación de todas las obras que componen la muestra que se exhibe en la institución.

 Que cómo sobrevivimos…es una buena pregunta.

Conjuntamente con los talleres, la institución organiza cada mes una exposición con las creaciones de los aprendices. En ocasiones participan artistas consagrados, pero la mayor intervención de éstos se produce el 1 de abril, día del cumpleaños de Antonia. En esta fecha la exposición es en homenaje a la artista, actividad que acometen sus antiguos alumnos. Ya se han hecho exposiciones de Choco [Enlace a carpeta Exposición de Choco en la Casa Antonia Eiriz], de Ernesto García Peña. Este año 2014 le corresponde a Roberto Fabelo. Esto siempre aporta un poco de plata.

Todo lo que necesitamos: pinturas, óleo, pinceles, pegamento…es en moneda libremente convertible, y además, es caro. La Dirección Provincial de Cultura nos autoriza un cheque para la compra de materiales, pero ahora, con la implementación de los Lineamientos, ya no tenemos esta opción, pues solo es posible comprar con efectivo.

Gracias a estos artistas la institución sobrevive, pues son ellos nuestra fuente de financiamiento. Ayudan con los materiales, con todo tipo de gestiones, y hasta con la pintura de la casa, para la conservación de la misma. También ofrecen donaciones.

No hay más ayuda que esta ¿Eso responde tu pregunta…?

¿Cree que el quehacer de la institución ha logrado ampliar la promoción de la obra de Antonia Eiriz?

Retomo las palabras del fallecido crítico Rulfo Caballero cuando dijo que Antonia Eiriz era una artista olvidada y que estaba pendiente darle el homenaje que merece y el lugar que le corresponde. Yo creo que luego de 10 años es que estamos logrando eso, que siempre fue nuestra primera motivación.

Para lograr tal empresa hemos creado dos salones con carácter nacional: Salón de Papier Maché Antonia Eiriz, que este año celebrará su octava edición, y Salón de Expresionismo, homónimo, que arriba a su tercera convocatoria. En Cuba antes no existía un salón de expresionismo y esto constituyó, puedo decir, una de las grandes novedades de la plástica cubana de los últimos tiempos.

En estos salones participan artistas de todo el país. Grandes figuras de la plástica como Nelson Domínguez y Ever Fonseca han fungido como jurado de este concurso que cada año gana mayor aceptación, hecho evidenciable, por ejemplo, en la calidad de las obras presentadas en la última ocasión.

Y sí, creo que todo esto masifica la divulgación de la obra de la Eiriz, cuyo arte (y esto es el mayor problema) solo puede encontrarse en el Museo Nacional de Bellas Artes. Otra dificultad resulta del ocultismo que de sus pinturas y otros objetos museables mantiene el Museo de San Miguel del Padrón, que atesora y no exhibe los más de 90 grabados, tintas originales y otros objetos personales de la autora. Su trabajo no se comercializa ni se reproduce como la obra de otros pintores cubanos. Al público entonces le cuesta acceder a la artista y por eso la desconoce.

Con la reciente aprobación de un proyecto para la creación del Centro de las Artes Visuales Antonia Eiriz, que abre la posibilidad de la entrada de turismo a la Casa, sin embargo, no permitieron la exhibición de la obra de la pintora. Siempre hay problemas, aunque confío en que eso cambie.

Correremos el riesgo idealista de la palabra, pero qué más da. Si tuviera la oportunidad de amasar un deseo o un reclamo para el buen futuro de la institución ¿qué pediría?

Primero que nada, por sobre todas las cosas, y hasta el fin de los tiempos, darle el lugar que le corresponde a Antonia Eiriz dentro de las artes plásticas cubanas.

Aun no lo hemos logrado, pero estamos en ello constantemente. Ahora tenemos el plan de crear una distinción que llevará el nombre de la artista y que será entregada por la entidad cada primero de abril a personalidades de la plástica y a personas que hayan destacado en su trabajo con proyectos comunitarios.

En este año Antonia cumple su 85 aniversario y la Casa, 10 años de fundada. Esperamos, y éste además sería nuestro reclamo, que el Consejo Nacional de las Artes Plásticas nos apoye como apoyaron a la Casa Amelia Peláez o la Cervando Cabrera en sus aniversarios cerrados. Y éste, entonces, sería también nuestro sueño-realidad.

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