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Los largos quince de Ad Líbitum

La costumbre popular asocia siempre los quince con “vestirse de largo”. Sin embargo hay una pareja unida en la vida y en el arte, que como binomio creador arribó este año a ese aniversario, cuando ya, desde mucho tiempo atrás, había engalanado su quehacer escénico con las amplias vestiduras de una alta proyección estética.

Hablo del dúo Ad Líbitum: María de las Nieves Morales y Leonel Pérez Pérez. Él, cantautor, y ella, poetisa. Asumen la canción al modo trovadoresco contemporáneo, y la enlazan armónicamente con la dramatización de textos poéticos, propios y también de otros autores, para ofrecer un nuevo producto artístico.

Y ambos, por cierto, son escritores, cada cual con obra sólida en versos y narrativa, lamentablemente no tan conocida como se debiera, a pesar de haber sido premiada en certámenes nacionales e internacionales. 

Su presentación primera como dúo fue en julio de 1998, y el espacio que escogieron para ella revelaba su vocación de servir desde el arte a las comunidades: Fue en la peña que cada lunes acoge la biblioteca Tina Modotti, de Alamar, la misma cita en que dos años más tarde fundaron, entre otros, el Grupo Ala Décima.

Los tres lustros transcurridos son testigos de su permanente rigor en la preparación de los temas, animados por un creciente compromiso de contribución a la espiritualidad del público.

Así fue de presentación en presentación —la relatoría de los escenarios que los reclamaron es aquí imposible—, y en las peñas que asumieron sucesivamente en instituciones como el Museo Humboldt (La Habana Vieja), la Casa de Cultura Mirta Aguirre (Playa), hasta su actual espacio del Centro Iberoamericano de la Décima (Vedado). Se fue formando, por obra y gracia de su entrega, un público asiduo que los ha seguido de sede en sede.

La experiencia con espectadores de otras latitudes también les ha resultado exitosa: Ecuador (2001), Costa Rica (2003), Costa Rica, Nicaragua y Honduras (2004), España (2005), Alemania y Suiza (2009), esta última sorprendente por la recepción cálida a pesar de las diferencias idiomáticas. En Venezuela tuvieron estancias cortas en 2007 y 2008 (durante esta última esperaron el Año Nuevo actuando para los trabajadores cubanos) y una misión cultural del 2010 al 2011.

Pero aunque ya “vistieran de largo”, estos quince del dúo merecían algo especial para ellos y su público, y lo han tenido: Después de varias producciones independientes, acaba de ser presentado, en la Casa del Alba Cultural —justamente el viernes 15, cumpleaños de Leonel—, su primer CD salido de una empresa discográfica. Bajo el sello Presto, de Abdala, vio la luz A través del espejo, con 12 temas, todos de la autoría del binomio. Los asistentes al nacimiento de la obra disfrutaron además de un hermoso video promocional.

Números emblemáticos de su repertorio figuran en A través…, como Canción de marzo y Ciudad marcada, este último con Vicente Feliú como voz invitada. La producción musical y orquestal estuvo a cargo de Pepe Ordás, y las palabras al disco fueron escritas por Augusto Blanca, trovadores los tres con reconocida trayectoria.

Así que larga vida podemos augurar al dúo Ad Líbitum a propósito de estos quince tan intensos, de los cuales ahora podemos tener testimonio, escuchándolos A través del espejo.

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