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Biografía de un cimarrón

Por Fernando Rodríguez Sosa

No ha habido un libro como este antes y es improbable que vuelva a existir otro como él. Palabras del novelista inglés Graham Greene, escritas al concluir la lectura de una obra que ahora, a casi medio siglo de su primera edición, puede considerarse un clásico de las letras cubanas de entre siglos.

Se trata de la novela-testimonio Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet, que aparecía por vez primera en 1966. Texto que quizás logró deslumbrar al prestigioso autor de Nuestro hombre en La Habana, por haber trascendido más allá de la historia contada y convertirse en un auténtico símbolo de un triste capítulo de la historia de la humanidad.

En tres secciones, este relato cuenta acerca de la existencia del esclavo cimarrón Esteban Montejo. Narrado en primera persona, desfilan ante el lector pasajes de la vida de este hombre, en los barracones, en el monte, en el ingenio y en la lucha por la independencia de la isla del yugo colonial español.

Concebido a partir de varias conversaciones sostenidas por el autor con el anciano –quien ya centenario, en los primeros años de la década del sesenta del pasado siglo, mantenía una asombrosa lucidez—, este libro se propone, y logra, un nítido fresco de un período histórico de indudable relevancia en el contexto histórico insular.

Biografía de un cimarrón  es la primera novela-testimonio publicada por Miguel Barnet, quien posteriormente, también a través de este género, incorporaría a su bibliografía otros títulos, como Canción de Rachel, Gallego y La vida real, para así conformar una tetralogía que contribuye a enriquecer, en meridiana definición de Juan Pérez de la Riva, la historia de la gente sin historia.

Nacido en La Habana, en 1940, Miguel Barnet, además de narrador, poeta, ensayista, etnólogo, es autor de una extensa y sustancial obra, que incluye casi una veintena de títulos, entre ellos el poemario La piedra fina y el pavorreal, el cuaderno de ensayos La fuente viva, la monografía Cultos afrocubanos y el fabulario Akeké y la jutía.

Prestigiosos galardones, concedidos dentro y fuera de la isla –como el Premio Nacional de Literatura 1994 y el Premio Iberoamericano de Literatura José Donoso 2008, de la Universidad de Talca, en Chile, ambos por la obra de la vida—avalan sus cinco décadas de  ejercicio intelectual.

La más reciente edición de Biografía de un cimarrón (Editorial Letras Cubanas, 2012, 248 pp) se acompaña de un conjunto de materiales de indudable interés, relacionados tanto con la novela-testimonio como género como con el relato de las aventuras y desventuras de Esteban Montejo.

En uno de los textos ahora reproducidos, titulado “La novela testimonio: socio-literatura”, fechado en 1970, Miguel Barnet presenta interesantes reflexiones sobre su experiencia creativa. He aquí algunas de sus esclarecedoras definiciones:

(…) la primera característica que entiendo debe poseer toda novela-testimonio (es) proponerse un desentrañamiento de la realidad, tomando los hechos principales, los que más han afectado la sensibilidad de un pueblo, y describiéndolos por boca de uno de sus protagonistas más idóneos.

(…)

Cimarrón o Rachel, sin proponérselo, son testigos reales, en la medida sociológica y no en la literaria, porque a pesar de que están recreados por mí, manejados por medio de algunas cuerdas de ficción, son seres de carne y hueso, reales y convincentes.

Y aquí nos aproximamos a otro punto que considero imprescindible para la ejecución de la novela-testimonio: la supresión del yo, del ego del escritor o del sociólogo; o si no la supresión, para ser más justos, la discreción en el uso del yo, en la presencia del autor y su ego en las obras. Y no una desaparición como la plantea Truman Capote, disolviendo toda posibilidad de imaginación, de criterio, sino dejando que sea el protagonista quien con sus propias valoraciones enjuicie.

Otro grande las letra del mundo del siglo XX, Alejo Carpentier, llegó a afirmar que Biografía de un cimarrón “nos ofrece un caso único en nuestra literatura: el de un monólogo que escapa a todo mecanismo de creación literaria y, sin embargo, se inscribe en la literatura en virtud de sus proyecciones poéticas”.

Miguel Barnet, con Biografía de un cimarrón, no sólo ha entregado un libro imprescindible en la literatura cubana contemporánea. Esta novela-testimonio, también, es un rico aporte al estudio, a la indagación, al descubrimiento, del proceso de formación de la propia identidad de la mayor de Las Antillas.

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