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Para curar a los humildes

Médicos cubanos en Brasil, “Ahora voy preparado hasta para la docencia”, afirmó Sergio Pérez.
“Ahora voy preparado hasta para la docencia”,
afirmó Sergio Pérez.

Una mezcla de sentimientos viene a mi mente en este momento; siento como si estuviera de nuevo en el Amazonas brasileño, en aquellas comunidades indígenas a donde nunca llegó un médico y familias enteras emigraban por el ataque de la malaria,
o en otras donde los niños están desnutridos o se reinfestan porque, a falta de cultura, los padres no les administran los medicamentos.

Entonces, en esos lugares trabajaban especialistas cubanos en control de vectores, quienes habían logrado reducir la mortalidad causada por la malaria en más de un 50 %. No solo habían aplicado fumigación intradomiciliaria y Bactivec por ríos, arroyos y estanques, sino que habían hecho una labor de promoción y prevención de salud en esas áreas.

Si a esos técnicos los invocaban como enviados de Dios para sanarlos, ¿qué sucederá ahora cuando tengan realmente a un médico que los prevenga de los riesgos, cure las enfermedades y hasta el alma?

El programa Más Médicos, que promueve la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, cuenta ya con la presencia de galenos cubanos, seleccionados entre los de más experiencia profesional y en la colaboración, que enfrentarán la compleja realidad de la salud pública en las zonas de mayor pobreza y menor índice de desarrollo humano en el gigante sudamericano.

Mejorar la salud

Después de Pakistán Maily Betancourt no le
teme a la misión en Brasil.

“En Brasil tendremos un reto difícil, encontraremos un panorama bastante diferente a lo que hemos visto en misiones anteriores; se trata de laborar en zonas rurales o comunidades donde nunca llegó otro médico y si lo hubo, las actuales condiciones son deficientes. Mejorar la salud y la calidad de vida de un pueblo herhermano será nuestra responsabilidad”, explicó la doctora Maily Betancourt Miranda, especialista en Medicina General Integral (MGI).

Sin embargo, ella está confiada: nada será como Pakistán después del terremoto, una de sus misiones anteriores. “Allí las circunstancias eran totalmente diferentes a las que habíamos tenido en otras ocasiones: vivíamos en casas de campaña, con una temperatura endemoniada, con una cultura y un idioma totalmente desconocidos y hasta tuvimos que hacer partos dentro de un carro”.

La doctora explicó que la selección realizada en las áreas de salud para cumplir la actual misión fue muy rigurosa. “Brasil solicitó especialistas con experiencia profesional en la colaboración y conocimientos del idioma portugués”.

Una capacitación especial

“Revertir los problemas de salud en los
lugares más intrincados es nuestra misión”:
Alexander Ríos.

Antes de partir hacia el país sudamericano  —un primer grupo lo hizo en agosto y un segundo entre finales de septiembre y principios de octubre— los médicos cubanos recibieron cursos de capacitación sobre las principales enfermedades que
afectan a los brasileños, esencialmente en las zonas rurales y comunidades indígenas.

“Para Brasil nos hemos preparado muy bien: hicimos cursos de portugués, medicina tropical y hasta validé una categoría docente, para estar listo en caso de que sea necesario impartir docencia”, comentó Sergio Antinógenes Pérez Sánchez, especialista en MGI.

Él, al igual que Maily, es habanero, y tuvo su “primera prueba de fuego” en Nicaragua, en la zona del Atlántico Sur. “Llegué pensando que todos hablaban español y tuve que enfrentarme a una comunidad donde se habla misquito, ululugua y creole. Fui anotando en una libreta las frases que decían mis traductores e hice mi propio diccionario y pude dar las consultas en esos dialectos.

“Espero que las condiciones en Brasil sean mejores que en Nicaragua. Me tocó un lugar sin electricidad, ni teléfono; la comunicación era muy difícil, pero al cabo de un año me mandaron a Bluefields, donde hicimos un proyecto, fundamos una facultad para estudiar medicina y fui el primer profesor de medicina allí”, recordó.

Debemos revertir los problemas de salud en el lugar que nos corresponda, aplicando la praxis médica de la prevención y la cura de los enfermos”, afirmó el santiaguero Alexander Ríos Camué, también especialista en MGI.

Estos especialistas, que tienen entre 13 y 20 años de experiencia, coinciden en que lo más difícil es la separación de sus hijos, “esa añoranza no se supera hasta que regresas”.

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