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VIII Congreso de los CDR: En el mismo escenario

Migdalia Igarza Ávila

Migdalia Igarza Ávila

Migdalia Igarza Ávila
Migdalia Igarza Ávila

“El escenario es el mismo: la cuadra, el barrio; pero el discurso tiene que ser otro. Los tiempos han cambiado y ahora se impone, por encima de todas las cosas, la motivación”. De esa manera Migdalia Igarza Ávila define los retos actuales de los Comités de Defensa de la Revolución en Cuba.

La afirmación  está respaldada por su vasta experiencia, adquirida desde los tiempos fundacionales de la organización. Esos conocimientos son herramientas que ahora despliega con naturalidad y entusiasmo  en la zona 8   del reparto Primero, en la ciudad de Las Tunas; y, como premio a la constancia y entrega fue seleccionada delegada al VIII Congreso, previsto para los días del 26 al 28 de septiembre en La Habana.

En su vivienda, sito en calle 24 de Febrero, número 189, está el núcleo del proyecto comunitario 16 de Octubre, ahí radica una biblioteca  general bautizada como Hermanos Santamaría; pero, en  otras casas de la zona se localizan una institución similar dedicada a literatura infantil que nombran Virginia, el museo itinerante 16 de Octubre, la casa de cultura Perla de Cuba, la academia de manualidades Doña Elena y la Plaza Martiana.

“Ya ves,  tanto el proyecto como los elementos que lo integran tienen nombres vinculantes con los sucesos del 26 de julio de 1953 (día del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes)”, me dice y explica las razones:

“Es que considero que el embrión de los CDR surgió, precisamente, en esa misma fecha,  cuando Fidel en su alegato en el juicio por los sucesos del Moncada dijo que las masas defenderían la Revolución. Fue un adelanto de lo que 7 años más tarde (el 28 de septiembre de 1960) quedó materializado con la fundación de los CDR, que instauró en cada barrio un bastión en la lucha contra los grupúsculos que se resistían al cambio y al ascenso del pueblo al poder.”

Con sus excelentes dotes de comunicadora abunda que las denominaciones recuerdan la fecha del juicio, personas y lugares asociados a esos acontecimientos; a Abel y Haydé; a Virginia, la novia entrañable de Raúl Gómez García; al Perla de Cuba, hotel donde el Poeta de la Generación del Centenario releyó muchas veces su poema Ya estamos en combate; y, a Melba Hernández, una de las heroínas de la acción armada.

¿Cómo lo han logrado?

“Promoviendo la unidad en el barrio, conversando con la gente, motivando a los vecinos.”

Y la participación en las actividades

“Es buena. Los vecinos se van sumando. Los niños, los jóvenes y los abuelos son los protagonistas en las copas deportivas, en las actividades culturales… Y a quién de la familia no le gusta verlos ganar, actuar. Eso es un ‘gancho’.”

Cuando triunfó la Revolución tenías 18 años y eres fundadora de los CDR. ¿Por qué te afiliaste tan rápido y con tanto compromiso?

“Yo soy descendiente de mambises. Mi bisabuelo y mi abuelo pertenecieron al Ejército Libertador y mi padre no defraudó esa estirpe, pues ayudó a los Rebeldes y nos inculcó siempre el patriotismo y el amor a las causas justas. Desde el primer momento supe que la Revolución era un acto de reivindicación para los más humildes, entre los que me encontraba, siendo como soy de origen campesino. Por eso lo que he hecho y lo que hago es en muestra de gratitud, porque me dio las posibilidades, negadas antes del primero de enero de 1959, de realización personal.”

Lo sentencia y su  memoria va  de El Almendrón, lugar donde nació en Las Tunas, hasta Macurijes, en Pinar del Río, sitio en el que alfabetizó  y desafió junto a sus pupilos amenazas de integrantes de la tristemente célebre organización contrarrevolucionaria La Rosa Blanca.

De esos días jubilosos recuerda: “Me mandaron un anónimo en el que decían que si yo seguía allí me iban a quemar viva. Lo encontró Clara Berro Montano, la señora de la casa donde estaba, ella lo informó y la Dirección de la Campañ me propuso el traslado, pero yo no acepté, entonces los vecinos y otros brigadistas comenzaron a hacer guardia y no me dejaban andar sola. Luego supe que la fecha del ultimátum coincidió con el asesinato del alfabetizador Manuel Ascunce Domenech y el campesino Pedro Lantigua. Así de real era el peligro.”

El tiempo y el espacio apremian y volvemos a la cuadra, a la Patria Chica, a las expectativas ante la inminente cita.

Fuiste delegada al Primer Congreso, y ahora, ¿Qué esperas del VIII?

“Que sea otro acto de reafirmación, que sirva para ratificarles a Fidel y a los líderes históricos de la Revolución que el barrio seguirá siendo un bastión inexpugnable de lucha para que esta obra perdure.”

Y sus realizaciones y de sus compatriotas que le han merecido a la zona la condición de Vanguardia Nacional, entre otros estímulos ganados, son ejemplos digno de socializar a favor de la comunidad y la Patria.

PIES DE FOTO Y GUÍA

1.- Migdalia Igarza.

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