Icono del sitio Trabajadores

Voleibol masculino: ¿Cambios para cambiar?

Rodolfo Sánchez lleva a partir de ahora “la voz cantante”.
Rodolfo Sánchez lleva a partir de ahora “la voz cantante”.

La noticia de la última semana para el voleibol cubano fue la designación de Rodolfo Sánchez como timonel del equipo nacional masculino, función que desde el año 2007 venía desempeñando el experimentado profesor Orlando Samuels.

Como es lógico, el hecho ha suscitado una gran repercusión en la afición nacional y en las telarañas de Internet, tanto en las páginas especializadas como en las redes sociales, donde la familia de nuestro voleibol crece por días.

La matriz de opinión más significativa —de lo que sigue siendo un amplio y encendido debate— asocia la decisión de la Federación Cubana de Voleibol con el pésimo resultado obtenido en la reciente XXIV Liga Mundial, en la cual los muchachos ganaron un solo partido, perdieron nueve y cerraron en el escaño 13 de la tabla final por países. Sin duda, la peor actuación en 23 incursiones ligueras.

Los criterios han ido de un extremo a otro, arremetiendo contra federativos, técnicos, jugadores y hasta con los periodistas, como si el descalabro del voleibol cubano en ambos sexos no hubiera sido ya lo suficientemente criticado, analizado y debatido. No obstante, es comprensible el desaliento y evidencia, fundamentalmente, el pesar de tantos ante el desmoronamiento de un deporte insignia para la nación.

Ahora, la salida de Samuels ha venido a colocar una cuota adicional de pesimismo en los seguidores, pues bajo su mando el equipo no solo ganó medallas mundiales y realizó gestas memorables, sino que fue capaz de reinventarse varias veces, cuando las incesantes bajas parecían hundir los sueños más y más, como terminó sucediendo en esta trágica temporada 2013.

El consuelo de esta historia es que Samuels no renunció a su puesto ni ha sido despedido por la puerta trasera, como a un cualquiera, lo cual aclaró a este reportero el comisionado nacional Ariel Sainz. “Se trata de un movimiento estratégico, colegiado, que fluyó naturalmente y que vino acompañado del reconocimiento a la labor desplegada por ese colectivo técnico durante casi ocho años”, expresó.

Y es que —en sintonía con Sainz— sería superficial imaginar que lo vivido en esta Liga bastaría para cesar a un entrenador de la altura de Samuels, no solo talentoso y trabajador, sino comprometido con su rol pedagógico y político, más allá de los errores que en el camino pueda haber cometido, como humano que al final es.

La llegada de Sánchez resulta, al mismo tiempo, una grata noticia. Trabaja desde hace años con las categorías inferiores y ha logrado éxitos importantes. Posee vocación, carácter y rectitud para la tarea otorgada. Vivió grandes momentos como atleta y conserva la mentalidad ganadora. Sus asistentes tienen calibre y deseos de ir adelante. Sus alumnos pueden crecer y devolvernos la gloria.

Sin embargo, su llegada al banquillo no es una jugada mágica que resolverá de golpe todos los problemas. Urge que junto a este cambio se hagan realidad otras decisiones que pongan fin a más de diez años de atrofia, y posibiliten el giro definitivo del voleibol masculino cubano.

Compartir...
Salir de la versión móvil