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En la Casa del Trabajador Azucarero

Foto: Jorge Pérez Cruz

Comienza el verano. Hay bullicio y alegría en la Casa del Trabajador Azucarero del municipio de Majibacoa —para suerte de muchos todavía inscripta en el patrimonio de la Empresa del ramo en la nororiental provincia de Las Tunas—, adonde acudirán los más destacados y sus familiares en esta temporada estival.

Allí, entre los beneficiados con el pasadía —una atractiva modalidad para la recreación—,  están junto a los suyos Ramón Peña González, Isbel Rojas Almendares, Carlos Ponce Henríquez y Reynerio Rodríguez, quienes ganaron el derecho después de intensas faenas   en el foso del ingenio.

La información la dio Luis Pastor Domínguez Hechavarría, secretario del Buró Municipal del Sindicato del sector, quien calificó públicamente como una hazaña laboral el trabajo realizado por ellos y sus colegas, inmersos ahora en el proceso de desarme, limpieza y conservación de los medios utilizados en la recién concluida zafra: “Nos satisface comenzar con ustedes las actividades de este verano”, enfatizó.

“Fueron duras las faenas”, comentó Ramón y explicó que “al foso cae todo tipo de residuo: paja, guarapo, polvo… y se van acumulando hasta cubrir la superficie donde están  estructuras y  tornillos que soportan las masas de los molinos. Hacía como 20 años que no se daba un mantenimiento así”.

Para la recreación…

Pero a Ramón lo unen otros lazos afectivos con esta instalación, la cual atesora la única piscina en uso  en ese territorio: “Yo trabajé en su construcción y ahora me alegra ver como los trabajadores y sus familiares se divierten. Esto tenemos que mantenerlo”, enfatizó.

A Oslirio Rodríguez lo convoca causa similar: “Yo trabajo en la industria y cuando se acaba la zafra vengo para acá. Aquí hago de todo: doy mantenimiento al clarificador, limpio la piscina y los alrededores, pinto, porque me siento bien, muy contento cuando veo a los niños y a mis compañeros disfrutando tanto”.

Por eso Yanet Soto Silva, la joven administradora, no duda en calificarlo como el más destacado, pues “con su esmero suple la carencia de una aspiradora para mantener el agua de la piscina en buen estado’’.

Yanet camina de un lado a otro con gracia y atiende esmeradamente los reclamos de los vacacionistas procurando el buen trato de sus 12 subordinados a cada veraneante, quienes encuentran en el ranchón-restaurante, la alberca y la cafetería ofertas de calidad y a precios accesibles, “todavía, comentó, estamos preparando la sala para juegos de mesa: parchís, dama y billar, y gestionamos el dominó, todos de mucho arraigo en esta zona”.

Pastor, el dirigente del sindicato, afirmó que de los 2 mil 362 afiliados serán estimulados en este centro más de mil 200, pues las 35 secciones sindicales tendrán al menos una rotación y agregó que esta opción —una de las más ponderadas por los colectivos laborales— se complementa con viajes a la playa y a instalaciones del Campismo Popular organizados por las direcciones administrativas y sindicales. También disponen de una cabaña en Tunazúcar, motel insigne del programa recreativo del verano.

Es realmente estimulante apreciar cuánto valoran trabajadores y familiares estas atracciones que juntan a personas humildes entregadas perennemente a las rudas labores de la agroindustria azucarera.

“¡Ah!, exclama Pastor,  los beneficios son extendidos a otros organismos y empresas locales, a los cuales se les asignan capacidades con las mismas atenciones”, y refiere a centros de Educación y Salud Pública, principalmente.

 

 

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