Icono del sitio Trabajadores

Letras románticas hispanoamericanas

Por Fernando Rodríguez Sosa

Coinciden los estudiosos de la historia de la literatura en exaltar uno de los rasgos esenciales del romanticismo latinoamericano. Se refieren a la manera en que los escritores del área, en sus textos en prosa y en verso, reflejan por vez primera, y de manera consciente, lo americano.

Criterio que también comparte la poeta, narradora, ensayista e investigadora Mirta Yáñez, quien tiene a su cargo la compilación e introducción de la antología El romanticismo hispanoamericano (Fondo Editorial Casa de las Américas, Colección Cuadernos Casa 48, 376 pp).

El interés de esta obra –asegura Mirta Yáñez— “presentar a la literatura romántica que se produjo en el continente americano como un desarrollo desencadenador de habilidades y gustos que fueron desde el temblor imitativo inicial a la cúspide de una madurez lírica, de ideas, de técnicas narrativas, que deja asomar una que otra altisonancia, pero que no terminó en una lánguida decadencia suicida, sino que evolucionó hacia otro movimiento muy vital como lo fuera el modernismo”.

Se reproducen en las páginas de este volumen, narraciones y poemas, de más de medio centenar de autores, nacidos en trece países hispanoamericanos, creadores algunos de reconocido prestigio más allá de las fronteras continentales y otros de menor trascendencia dentro del movimiento romántico que florece en el siglo XIX.

Obligada resulta en una antología de tal propósito, la inclusión de la cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873), considerada una de las voces paradigmáticas de las letras de habla hispana del siglo XIX. De su autoría, se selecciona su emblemático soneto “Al partir”:

¡Perla del mar! ¡Estrella de Occidente!

¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo

la noche cubre con su opaco velo

como cubre el dolor mi triste frente.

 

¡Voy a partir…! La chusma diligente,

para arrancarme del nativo suelo

las velas iza, y pronta a su desvelo

la brisa acude de tu zona ardiente.

 

¡Adiós, patria feliz, edén querido!

¡Doquier que el hado en su furor me impela,

tu dulce nombre halagará mi oído!

 

¡Adiós…! Ya cruje la turgente vela…

el ancla se alza… el buque, estremecido,

las olas corta y silencioso vuela.

 

En El romanticismo hispanoamericano aparecen también textos con la firma, entre otros, del argentino Esteban Echeverría, del mexicano Manuel Acuña, del peruano Ricardo Palma, del puertorriqueño Eugenio María de Hostos, de la dominicana Salomé Ureña de Henríquez, del venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde y del cubano José María Heredia.

Del colombiano Jorge Isaacs (1837-1895), autor de la novela María (1867), auténtica carta credencial de la narrativa romántica hispanoamericana, se publica un breve y conmovedor poema, titulado “Duerme”:

—No duermas —suplicante me decía.

escúchame…, despierta—.

Cuando haciendo cojín en su regazo,

soñándome besarla, me dormía.

 

Más tarde, ¡horror! En convulsivo abrazo

la oprimí al corazón… ¡rígida y yerta!

En vano la besé —no sonreía:

en vano la llamaba —no me oía:

¡la llamo en su sepulcro y no despierta!

Defensa del progreso, afirmación futura de la sociedad, salvaguarda de la emancipación mental, obras que son reflejo de una intelectualidad centrada en las luchas sociales y políticas de su época, son algunos de los rasgos, en opinión de Mirta Yáñez, que marcan el romanticismo en Hispanoamérica.

Características que pueden ser comprobadas a través de las páginas de El romanticismo hispanoamericano, esta antología que, por su acertada e inteligente colección de textos y autores, permitirá leer, o releer, esos poemas, esos cuentos, esos relatos, esas autobiografías, esos artículos, que testimonian un capítulo del devenir de la historia literaria del mundo.

Compartir...
Salir de la versión móvil