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Play off: Tristeza y reflexiones

Villa clara jugó mejor y con más garra. Foto: Aslam Castellón.
Villa clara jugó mejor y con más garra. Foto: Aslam Castellón.

Hasta el cielo amaneció nublado en la centro meridional provincia de Cienfuegos. La tristeza provocada por la derrota anoche del equipo de los Elefantes en el play off de la pelota cubana frente a un Villa Clara más aguerrido de principio a fin y seguro del éxito, domina alma y corazones.

No se habla de otra cosa en las calles. Que “si falta experiencia aún”, que “si abusaron demasiado del toque de bola”, que “¿a quién se le ocurre mandar a ‘Pito’ Abreus’ para el home con la pelota detrás de segunda”, que ¿a qué se debe no haber llevado a la lomita a un pícher más experimentado en la octava entrada cuando Noelvis Entenza completó los 100 lanzamientos?”…

Hay más preguntas que respuestas.

La realidad es que el Cienfuegos deja de nuevo “la mesa servida” y la “fiesta coordinada”. O los campeonatos le son esquivos o no juegan la postemporada con el ímpetu, la garra y la concentración que se requiere.

Y no es hacer en este momento “leña del árbol caído”, porque al fin y al cabo, fue el mejor seleccionado de la etapa clasificatoria, con 51 victorias y a tres juegos de diferencia de su más cercano perseguidor: Sancti Spíritus. La medalla de bronce resulta, a todas luces, una actuación meritoria si se tiene en cuenta la cantidad de equipos que intervienen en la Serie Nacional.

Pero todos pensamos –y me incluyo- que los cienfuegueros tienen la calidad suficiente para llegar a la final y discutir el campeonato. Cuentan con fuerza en el bateo, buena defensa en sentido general, rapidez, picheo bastante equilibrado y una dirección ya experimentada. Pero falta algo para ganar las series decisivas en la postrimería del calendario: concentración tal vez, más jugadas arriesgadas quizás, mejor manejo del picheo de relevo a lo mejor…

Mención especial para los aficionados reunidos en la noche de ayer en el estadio 5 de Septiembre. Entusiasmo hubo y apoyo sobró para uno y otro bando, pero primó la cordura y el respeto. Resultan en extremo desagradables esas palabrotas gritadas a coro contra algún jugador o árbitros, como sucede con demasiada frecuencia en los parques que albergan el play off.

Pero los seguidores de la manada se han quedado con ganas de celebrar un campeonato o al menos, el paso a la finalísima, lo cual fue perfectamente posible y hasta predecible.

Si bien es cierto que Fredy Asiel Álvarez, en otra jornada estelar, colgó ocho ceros en el pizarrón, no era imposible batearle. Así lo demostraron José Dariel Abreu y el “Grillo” Arruebarrena. Pero una vez más, nadie impulsó a los que estuviero en base. Sobre las almohadillas quedaron 9 jugadores. Así es imposible vencer.

El mayor reconocimiento para el mentor Iday Abreu. En declaraciones a la Televisión Cubana, finalizado el partido, felicitó a los villaclareños por su superioridad y entrega en el terreno. No debe olvidarse que Cienfuegos y Villa Clara nacieron de la misma madre: Las Villas y por tanto, son provincias hermanas. Y también tuvo la decencia de disculparse con los aficionados y televidentes por la inadecuada actitud asumida por él ante la incorrecta decisión arbitral ocurrida en la novena entrada del último partido efectuado en el estadio Augusto César Sandino, la que consideró inadecuada para un educador. Rectificar es de sabios y eso lo enaltece.

A los cienfuegueros no les queda otra alternativa que rumiar la derrota en los asientos del Paseo del Prado y mirar con nostalgia, por la pantalla chica, los juegos que restan a la postemporada de la Serie Nacional 52 de la polémica pelota cubana.

¿Será para la próxima?

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