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Evitar que se esfumen los cigarros

Las áreas más vulnerables, como el taller de elaboración de cigarrillos, son sometidas a un riguroso control. Fotos: Del autor
Las áreas más vulnerables, como el taller de elaboración de cigarrillos, son sometidas a un riguroso control. Fotos: Del autor

Más allá de lo nocivo que resulta fumar para la salud, en la empresa Lázaro Peña, de Holguín, la mayor preocupación recae en la cantidad de cigarrillos que se pueden esfumar, es decir, desaparecer e ir a parar al mercado negro.

No podemos olvidar que se trata de un producto de alta demanda popular, fácil de ocultar (una cajetilla cabe en cualquier bolsillo) y, por tanto, propenso a ser desviado con esos fines por las utilidades que origina.

A lo largo de sus años de existencia, en esta industria —surgida en los albores del período especial, cuando las presiones económicas se tornaron particularmente fuertes— ha sido necesario librar una intensa batalla contra ese flagelo.

La entidad holguinera produce, además, los famosos cigarrillos Criollos, la marca más aceptada por los fumadores del patio, y es, a su vez, la encargada de garantizar casi la mitad de los que se consumen en toda la nación.

Quiere decir que siempre esta fábrica ha estado en la mira de quienes pretenden vivir del sudor ajeno, de elementos inescrupulosos que ofrecen dádivas y corrompen a personas honestas, en detrimento de la economía empresarial y el prestigio del colectivo obrero.

Guardia obrera integral

Para contrarrestar este negativo fenómeno, en la Lázaro Peña han levantado una verdadera guardia obrera integral, que junto a la vigilancia activa, involucra a todos los factores de la entidad y apela a la conciencia individual.

El secretario general del buró sindical, Leonardo Aguilera González, dijo a Trabajadores que el esfuerzo fundamental lo dirigen a la acción preventiva y, sobre todo, a la conciencia de los integrantes del colectivo para que no incurran en sustracciones u otras violaciones, a través de la constante divulgación de las normas disciplinarias contenidas en el reglamento interno y el convenio colectivo de trabajo.

“Nosotros, puntualizó, nos acercamos a cada afiliado, le explicamos lo perjudicial que resultaría la comisión de cualquier infracción de la legalidad, no solo porque puede perder el puesto y el sustento familiar, sino también el prestigio personal”.

El tema de las ilegalidades forma parte de la agenda de las reuniones sindicales y está incluido dentro de los parámetros de la emulación individual y colectiva, de modo que una sola incidencia afecta a todos y eso los compulsa a exigir responsabilidad.

En cuanto a la guardia obrera, que se realiza de forma independiente al sistema de seguridad profesional, está dirigida fundamentalmente a los puntos más vulnerables, como son los talleres de producción y los almacenes, tanto de materias primas como del producto terminado.

Los trabajadores, como protagonistas y conocedores de los riesgos existentes en sus respectivas áreas, participan activamente en la confección de los planes de prevención y control, que se examinan y actualizan de forma periódica.

Cuando se produce cualquier violación, se hace un análisis pormenorizado de las causas con el colectivo y se adoptan las medidas de control y disciplinarias pertinentes.

La fábrica se encuentra protegida, tanto exterior como interiormente, todo lo cual ha propiciado una disminución de los hechos delictivos, sobre todo de los graves, pues de las 31 incidencias reportadas el año pasado, solo cuatro implicaron separaciones laborales, mientras que en el primer trimestre del 2013 no se detectó ninguna.

“Claro, no podemos sentirnos satisfechos, señaló al respecto Alexander Rojas, director de la empresa, tenemos que seguir atentos y vigilantes, y elevar los niveles de exigencia, control y disciplina para evitar sustracciones de cigarros, picadura, marquillas, sellos, pegamento, papel velin y celofán”.

Las producciones defectuosas se reciclan en la fábrica de Holguín.
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