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La única remuneración, el placer de servirle al pueblo

Tony Lara, 36 años al servicio del pueblo. Foto: Rodny Alcolea Olivares
Tony Lara, 36 años al servicio del pueblo. Foto: Rodny Alcolea Olivares

Cuando el pasado 2 de mayo inició, en todo el país, el primer proceso del décimo quinto período de mandato de rendición de cuenta, el guantanamero Orlando “Tony” Lara Ramírez sintió el sano orgullo de ser el único delegado de circunscripción en activo desde la fundación de los órganos del  Poder Popular en la provincia, en noviembre de 1976.

Este sectagenario delegado lleva más de tres décadas y media en la voluntaria, compleja y noble tarea de representar a los electores de su circunscripción en el Consejo Popular de Felicidad de Yateras. Orlando, a quien por un  tío  todos en el municipio de Yateras, llaman  “Tony”,  confiesa ser “un guajirito que nació en el intrincado barrio El Mosquito, a quien el enero triunfante de 1959 le permitió dejar atrás un mundo de ropas raídas, miserias y enfermedades que pululaban por todo el lomerío.

De trato afable y campechana forma de hablar, Tony Lara, es una de esas personas con quien conversar resulta una experiencia agradable; aunque, si el diálogo es en su casa, este, por momentos, tiene que interrumpirse por esos electores que confiados llegan a plantearle una inquietud o en busca de la orientación oportuna, razón por la cual, en las recientes elecciones acaban nuevamente a reelegirlo como su delegado para que los represente en la asamblea municipal del poder popular.

“Es imposible  cumplir por tantos años la tarea de  delegado si no se posee una alta dosis de humanismo que permita sentir los problemas de sus electores como suyos. La mayor  felicidad  es  cuando  uno  con  su  gestión  contribuye  a  resolver determinada problemática”, expresó.

De memoria envidiable, Tony recuerda el primer planteamiento que  le hicieron sus electores, hace más de 36 años. “Fue el combatiente Cirilo Maure, quien habló sobre la necesidad de electrificar el poblado. Idea que fue bien acogida en el territorio, la provincia y sobre todo por los lugareños”.

Mientras narra el suceso, su vista parece perderse entre las montañas yateranas, para desde sus recuerdos traer a la actualidad cada detalle de aquel episodio. “Se creía que la tarea duraría alrededor de tres meses, sin embargo nosotros,  junto a  las autoridades del Partido y el Gobierno, movilizamos al pueblo, y en un día se abrieron todos los hoyos y pusieron los postes en el tramo desde el poblado de Jamaica hasta Felicidad.

“Recuerdo que cuando  la corriente eléctrica  llegó a esta zona, el entonces secretario del Partido en Guantánamo, compañero Willy Hodge, en un gran acto, habló de lo que se puede lograr cuando se trabaja con unidad”.

Al preguntársele por los momentos más difíciles en estos años Tony Lara asegura ponerse muy tenso cuando tiene que enfrentar un proceso de rendición de cuentas.

“Fíjese periodista que ya suman 65 los procesos de rendición de cuenta que he enfrentado, que si no es récord es un buen average, y todavía me pongo nervioso. Se requiere de una gran cuota de preparación para poder explicar el resultado de tu gestión. A las personas hay que hablarles clarito de  los problemas que existen y si es posible o no su solución”.

“No  se  puede  ir  a  improvisar  a  una reunión con el pueblo, y menos ahora, cuando donde quiera hay un televisor o una computadora y la gente sabe lo que pasa en su país y en el mundo. El respeto a tus electores y su confianza comienzan a ganarse con la preparación que se hace para enfrentar una asamblea”.

“En la actualidad muchos son los retos que tenemos entre los que se encuentran la tensa situación económica, el estado de los viales, el transporte, la campaña antivectorial, el fondo habitacional y junto a todo esto el enfrentamiento a las indisciplinas sociales y la labor de formación de valores con las nuevas generaciones”.

¿Cuál es tú mayor satisfacción en estos años?

“Como muchos otros compañeros haber contribuido modestamente al crecimiento económico-social de mi Yateras natal. Aquel pueblito de Felicidad,  con  varias  casas una bodega  y  la  vieja planta eléctrica que se arrancaba con una soga muy larga, es hoy un asentamiento poblacional donde la obra de la Revolución está a cada paso”.

“Ser delegado de circunscripción, no es fácil pero alguien tiene que cumplir esta tarea y sobre todo hay que estar convencido que la única remuneración es el placer infinito de servirle al pueblo que nos eligió, en mi caso hace más de 36 años.

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