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De aprendiz a héroe

Por: Reinaldo  Rodríguez Pérez

El niño nacido en humilde cuna el 14 de agosto de 1941 todavía recuerda emocionado el momento en que el líder de la Revolución Cubana le extendió la mano aquel 6 de enero de 1959, cuando la Caravana de la Libertad entró a Cienfuegos y Fidel Castro habló al heroico pueblo que protagonizó el alzamiento del 5 de Septiembre de 1957 contra la tiranía de Fulgencio Batista.

Entonces, Eusebio Rafael Stuart Sacerio apenas había cumplido los 18 años, pero en su joven corazón ya se anidaban las esperanzas de un aprendiz de zapatero ansioso de participar en la realización de profundos cambios que trajeran al país prosperidad y justicia para los trabajadores.

Stuart, como todos lo nombran, no soñó siquiera que se convertiría en protagonista destacado de hazañas laborales, y en querido y respetado dirigente sindical en la central termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, trayectoria que lo hizo reciente merecedor del título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

Desde 1969 es dirigente sindical y a partir de 1976 está al frente del buró en su entidad, que durante 23 años ha ganado la distinción de colectivo vanguardia nacional del Sindicato de Trabajadores Químicos, Mineros, Energéticos, dados sus saldos altamente productivos.

Siente como propios los éxitos de su empresa, una de las más eficientes del país, porque poco a poco vio levantarse las estructuras de sus cuatro plantas; primero las de procedencia checa, y luego las dos de tecnología nipona. Estuvo en Japón varios meses en 1977 en tareas de adiestramiento para la puesta en marcha de las nuevas unidades generadoras.

Para Eusebio Rafael, la vida no fue fácil antes de 1959.  Había que ayudar al sostén de la familia, pues su padre era un humilde carpintero y la madre lavaba y planchaba para obtener algunos ingresos adicionales.

Por tales causas, el muchacho optó por trabajar y no pudo cursar estudios superiores.

Fundador de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, Stuart ingresó en las filas del Partido en 1970. No se ufana porque pueda mostrar su pecho cubierto de medallas, «pues si las he recibido se debe a que siempre traté de cumplir mis deberes proletarios», dice con satisfacción.

Su larga trayectoria en el movimiento obrero lo convirtió hace algunos años en miembro del Consejo Nacional de la CTC.  Participó en los últimos congresos de la organización y estuvo presente en julio pasado en las sesiones celebradas en el Palacio de las Convenciones cuando las organizaciones de masas propusieron y aprobaron la reforma constitucional que dio carácter irrevocable al socialismo en Cuba.

La central termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes es la única de la Isla que todavía no ha realizado los cambios para procesar petróleo crudo cubano, proyecto que ya está terminado y comenzará a ejecutarse próximamente, indica Stuart.

«Nos proponemos llevar a cabo esas obras con la eficiencia que ha caracterizado a nuestra industria. Objetivo de todos es ganar tiempo, aportar horas de trabajo voluntario y multiplicar las iniciativas creadoras de nuestros innovadores y racionalizadores», puntualiza el Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

 

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