Trabajadores

15 de Marzo de 2010

09/02/2010 11:34

Museo de la Piratería

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La zona del Caribe, fue una de las que más actividad de piratas ha registrado en la historia.

Cuenta con todo tipo de material e información relevante acerca de estos hombres que robaban en alta mar y saqueaban poblados

Jesús Risquet Bueno

El Museo de la Piratería funciona en el Castillo del Morro de Santiago de Cuba, una de las edificaciones construidas para defenderse de los ataques de corsarios y piratas en la época colonial.

La piratería es una práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo, probablemente tan antigua como la navegación misma.

A lo largo del siglo XVI y durante muchos años más, el Mar Caribe se constituyó en  el hogar de gran número de piratas. Varios países enemigos de la corona española, entre los que se destacaban Inglaterra, Francia y Holanda, perseguían constantemente las riquezas extraídas  por España de sus colonias americanas; por lo que sus soberanos autorizaban a sus marinos para que atacaran a esos barcos y se apoderasen de sus botines.

Esto se explica porque junto con la actividad de los piratas que robaban por su propia cuenta por su afán de lucro, estaban los corsarios, marinos contratados que servían en naves privadas con patente de corso para atacar naves de un país enemigo.

La distinción entre pirata y corsario es necesariamente parcial, pues corsarios como Francis Drake o la flota francesa en la Batalla de la Isla Terceira fueron considerados vulgares piratas por las autoridades españolas, ya que no existía una guerra declarada con sus naciones.

Los ataques, hundimientos de buques y los sangrientos saqueos quedaron como algo usual en la historia de las colonias caribeñas.

El Mar Caribe, que presentaba un lugar ideal para la actividad por su abundancia de islas en las que los piratas podían refugiarse, estaba constantemente plagado de peligros para cuanto barco transportara oro o algún otro cargamento precioso de interés para los corsarios y piratas de la época. La Ruta de las Indias que seguían estas embarcaciones españolas, cruzaba el océano Atlántico rumbo a Cuba o a La Española.

El Museo de la Piratería nos muestra como Santiago de Cuba fue atacado por los piratas durante más de 24 años seguidos sembrando el terror y la desolación en la población. Uno de los más famosos ataques fue el comandado por el pirata francés Jacques de Sores, que secuestró a las personalidades más importantes de la ciudad y pidió un rescate de ochenta mil piezas de oro para ser entregados. También atacó a Santiago de Cuba el pirata francés François Leclerc (Pata de Palo),

Otros destacados inescrupulosos piratas en el área fueron Henry Morgan, El Olonés (Jean David Françoise de Nau), el holandés Laurens de Graff, Juan Florín, Lorencillo (Lorent Jácome), Diego Ingenios...

En las salas de esta institución histórica y cultural, de especial valor testimonial, se exhiben diversos imágenes y objetos piratas de aquella época. También se brinda al visitante una amplia información sobre cómo la ciudad fue objeto de esos ataques.

El primer pirata del Caribe fue probablemente un español, un tal Bernardino de Talavera. Los actos de piratería en América, tienen su origen por el conflicto mercantil y posesión de tierras entre España y otras naciones de Europa.

Recorrer el Museo de la Piratería propicia una ocasión única de apreciar una buena parte de la historia de la piratería y los filibusteros contada por una admirable colección de armas que fueron utilizadas en sus crueles acciones y batallas.