29/08/2007 05:26
Reflexiones de Fidel Castro
La sumisión a la polÃtica imperial
Reflexiones de Fidel Castro: La sumisión a la polÃtica imperial
Un dÃa el Che y yo nos fuimos a jugar golf. Él habÃa sido caddie para ganar algo en su tiempo de ocio; por mi parte, no sabÃa absolutamente nada de ese costoso deporte. Ya se habÃa decretado por el Gobierno de Estados Unidos la suspensión y el reparto de la cuota azucarera de Cuba, después de aprobada por la Revolución la Ley de Reforma Agraria. El partido de golf fue con prensa gráfica. El propósito real, burlarnos de Eisenhower.
En Estados Unidos se puede tener una minorÃa de votos y ganar la Presidencia. Fue lo que le pasó a Bush. Contar con la mayorÃa de votos de electores y perder la Presidencia fue lo que sucedió con Gore. De ahà se deriva que el Estado de la Florida, por el número de votos presidenciales que otorga, sea codiciado por todos. En el caso de Bush, fue necesario además el fraude electoral, en el que los primeros emigrantes cubanos de origen batistiano y burgués eran expertos.
De eso no está excluido Clinton, ni tampoco la precandidata del Partido Demócrata. Con su apoyo se aprobó la Ley Helms-Burton, para lo que encontró un pretexto: el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, que más de una vez volaron sobre la ciudad de La Habana y decenas de veces violaron el territorio de Cuba. La orden de impedir vuelos sobre la Capital habÃa sido transmitida a la Fuerza Aérea cubana semanas antes.
Debo contarles que, muy próximo al episodio, habÃa llegado de visita a Cuba el legislador Bill Richardson, el 19 de enero de 1996. TraÃa, como era habitual, solicitudes de que fuesen puestos en libertad varios presos contrarrevolucionarios. Al plantearle que estábamos ya cansados de tales solicitudes, le hablé de lo que sucedÃa con los vuelos de Hermanos al Rescate. También le hablé de las promesas no cumplidas sobre el bloqueo. Richardson regresó a los pocos dÃas, el 10 de febrero, y con entonación sincera me expresó, según recuerdo con mayor o menor precisión, lo siguiente: “Eso no volverá a repetirse, el Presidente ha dado ya la orden de que fueran suspendidos”.
Yo creÃa entonces que las órdenes de un Presidente de Estados Unidos se cumplÃan. Las avionetas fueron derribadas el 24 de febrero, unos dÃas después de la respuesta. La revista The New Yorker habla y ofrece detalles sobre esa reunión con Richardson.
Parece cierto que Clinton dio la orden de que tales vuelos fuesen suspendidos, pero nadie le hizo caso. Era un año electoral, y aprovechó ese pretexto para invitar a los lÃderes de la Fundación y suscribir, con el apoyo de todos, la criminal Ley.
A raÃz de la crisis migratoria que se desató en 1994, supimos que Carter deseaba actuar en busca de una solución. Clinton no lo aceptó, y llamó a Salinas de Gortari, Presidente de México. Cuba habÃa sido el último paÃs en reconocer su triunfo electoral. HabÃa hecho contacto con él en su toma de posesión como nuevo Presidente de México.
Salinas me comunicó por teléfono la decisión del presidente Clinton de buscar una solución satisfactoria, quien a su vez le rogó que cooperara en esa búsqueda. Asà fue como se llegó a un acuerdo en principio. Dicho acuerdo con Clinton incluÃa la idea de poner fin al bloqueo económico. El único testigo con que contábamos era Salinas. Clinton habÃa “planchado” a Carter en tal proceso. Cuba no podÃa decidir quién serÃa el mediador. Salinas narra este episodio con fidelidad. Quien lo desee, puede leerlo en sus textos.
Clinton fue realmente amable cuando coincidió casualmente conmigo en una reunión de la ONU colmada de Jefes de Estado. Fue, además, amistoso, a la vez que inteligente, al exigir el cumplimiento de la Ley con relación al niño secuestrado al rescatarlo con fuerzas especiales enviadas desde Washington.
Los precandidatos están ahora enfrascados en la aventura de la Florida: Hillary, la heredera de Clinton; Obama, el popular candidato afroamericano y varios de los otros 16 que hasta este momento han propuesto su candidatura en ambos partidos, con excepción de Ronald Ernest Paul, congresista republicano, y Maurice Robert Gravel, ex senador demócrata por Alaska.
Ignoro lo que Carter dijo en sus dÃas de candidato. Sea cual fuere su posición, lo cierto es que adiviné que su elección podrÃa evitar al pueblo de Panamá un holocausto, y asà se lo dije a Torrijos. Creó en Cuba la Oficina de Intereses y promovió un acuerdo sobre lÃmites jurisdiccionales marÃtimos. Las circunstancias de su tiempo le impidieron llegar más lejos y se embarcó, a mi juicio, en algunas aventuras imperiales.
Hoy se habla de que un ticket al parecer invencible podrÃa crearse con el binomio Hillary presidente y Obama vice. Ambos se sienten en el deber sagrado de exigir “un gobierno democrático en Cuba”. No están haciendo polÃtica; están jugando a las barajas un domingo por la tarde.
Se afirma por los grandes medios que esto serÃa imprescindible, excepto si Gore se postula. No creo que lo haga, él conoce mejor que nadie la catástrofe que espera a la humanidad si continúa por el actual camino. Cuando fue candidato, por supuesto cometió el error de suspirar por “una Cuba democrática”.
Basta de cuentos y nostalgias. Esto se escribe sencillamente para incrementar la conciencia del pueblo cubano.
Fidel Castro Ruz
Agosto 27 del 2007
4:56 p.m.
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