Trabajadores

9 de Febrero de 2010

18/01/2008 09:01

La crítica cubana elige lo mejor de su cine

Documental "Camas Solas".

Felices por el ascenso cuantitativo y cualitativo del cine cubano

Frank Padrón

Como ocurre al finalizar cada año, miembros de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, afiliada a la FIPRESCI (Federación Internacional de la misma) elegimos, además de las mejores películas internacionales exhibidas en nuestras pantallas, las que consideramos sus homólogas respecto a lo hecho dentro del patio.
Y, si apreciamos tales resultados, llegaremos a la conclusión de que podemos estar si no del todo satisfechos (ese término, como es sabido, nunca debe acuñarse en materia artística) al menos sí felices por el ascenso cuantitativo y cualitativo del cine cubano, más allá incluso –y acaso eso sería la principal razón para batir palmas– de la ficción, concretamente dentro de géneros tan preteridos, tradicionalmente, como el documental o el animado.
A ese campo, precisamente, voy a circunscribirme, y no puede dejarse de reconocer en tal sentido, la labor protagónica de la Muestra de Nuevos Realizadores que tiene lugar cada febrero en la capital, como auspiciadora y promotora de proyectos audaces, frescos, casi todos realizados al margen de la industria oficial, y sin embargo muchos de ellos clasificando por derecho propio en la vanguardia fílmica cubana de ahora mismo.
Justamente, algunos de esos títulos, estrenados en el más reciente evento (2007), son los que ahora han sido elegidos por buena parte de la crítica y la prensa especializada en cine del patio como los mejores del año recién finalizado. Valoremos de forma breve algunos de ellos (como quiera que no todos han sido aún vistos por mí):
Las camas solas, de Sandra Gómez Jiménez, y Buscándote Havana, de Alina Rodríguez Abréu, constituyen una elocuente representación de la presencia femenina dentro de esa vanguardia en el nuevo documental cubano a la que me refería. Ambos cortos se acercan a sendas tragedias de diferente signo, pero semejante resultado: la primera, el paso de los ciclones en edificios deteriorados de La Habana Vieja; la segunda, la indefinida y penosa situación de varias familias moradoras ilegales, procedentes del oriente del país, en un famoso barrio marginal en “la capital de todos los cubanos”. En ambos, también, se percibe la sensibilidad y delicadeza de miradas capaces de introducirse en costados inéditos de los problemas (Sandra, desde una perspectiva acaso más lírica; Alina, más “realista” pero no menos poética) para revelarnos la magnitud de los mismos, y ofrecer ese voto modesto mas significativo que da el cine para su urgente solución.
La inaplazable necesidad de sumergirse en el universo de la juventud cristaliza en uno de los más inquietantes: De Generación, realizado por Aram Vidal, quien en sólo 20 minutos  se acerca a un grupo de jóvenes de ambos sexos, y mediante ellos, a diversas ocupaciones, cosmovisiones y vocaciones, lo cual le permite indagar seriamente en las inquietudes y criterios de los mismos acerca de la realidad cubana contemporánea. Aram emplea el viejo método del cine-encuesta, pero de modo muy eficaz, auxiliado de un competente montaje que facilita la alternancia de los personajes encuestados de forma orgánica y complementaria; luego los planos y encuadres, la fotografía que se suma al espíritu indagador del documental y la sutil pero expresiva banda sonora, redondean un empeño que puede llevar a su director a otros de mucho mayor  alcance.
El telón de azúcar, de la chilena radicada desde niña en Cuba (ahora residente en París) Camila Guzmán Ursúa, y que obtuviera el primer Premio Coral en la más reciente edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, es un cálido, honesto y sensible acercamiento a otra generación (la suya, cuya infancia transcurrió durante la década de los ochenta en Cuba, y por tanto, anterior a la que focaliza el filme anterior) que analiza pasado y presente en nuestro país con objetividad, comparando aquella década (cierto, un tanto idealizada ante la siempre tramposa mirada de la nostalgia) con los cambios sociales ocurridos tras la caída del Muro de Berlín y nuestro “especialísimo” período.
Lo mejor de este filme, a mi juicio, es que arma su discurso sobre una plataforma más humanística que política; no hay cuestionamientos tendenciosos ni malintencionados ante la paulatina transformación de una sociedad y los respectivos cambios valóricos de todos conocidos (y sufridos), sino una mirada objetiva, serena, ausente de resentimientos o absurdos “pases de cuentas”, de ahí la reacción entusiasta y masiva del público en todos los pases que el mismo tuvo, y el justo premio conferido por un jurado que integraron respetables cineastas como Humberto Ríos (Argentina), Walter Tournier (Uruguay) o nuestro paisano Gerardo Chijona.
Respecto a los animados, uno de los episodios de Historias de la Revolución (1960, Tomás Gutiérrez Alea) es llevado a ese lenguaje con sumo cuidado y no menor imaginación por Alexander Rodríguez: sin dejar de recrear en muy expresivos trazos el  contexto histórico (el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957), al joven realizador le interesa, como a Titón, la actitud humana en situaciones límites: la decisión de seres involucrados o no en el suceso, obliga tanto al artista como a  los espectadores a reflexionar en lo importante de la decisión en ciertos momentos, que pueden incluso determinar el curso de vidas, acontecimientos, países…
La traslación de aquel notable primer cuento del filme al lenguaje del animado rezuma delicadeza y rigor: el inteligente doblaje de primeras figuras de la actuación en Cuba, la creativa planimetría, el uso del color (remedando la iluminación del original), la acertada dramaturgia y la concentrada progresión del subjet convierten el animado en uno de los elevados momentos del género en la actualidad, lo cual vio también el jurado que lo premió en la referida edición del Festival latinoamericano.
Nuevos nombres, intensas sensibilidades, miradas otras que se acercan a la historia, la contemporaneidad, el ser humano con peculiares y profundos abordajes diseñan el mapa del  nuevo cine cubano, algunos de cuyos títulos integran la selección de la crítica y la prensa respecto a lo mejor del 2007.

 

LOS MEJORES DOCUMENTALES EXHIBIDOS EN CUBA DURANTE EL 2007

 

1) EL TELÓN DE AZÚCAR / Francia-España / 2006 / Dir. Camila Guzmán Urzúa (12 votos)

2) BUSCÁNDOTE HABANA / Cuba / 2006 / Dir. Alina Rodríguez Abréu (11 votos)

3) MODEL TOWN / Cuba / 2006 / Dir. Laimir Fano (8 votos)

4) DE GENERACIÓN / Cuba / 2006 / Dir. Aram Vidal (7 votos)

¿QUIÉN SOY YO? - LOS NIÑOS ENCONTRADOS DE ARGENTINA / EE.UU.-Argentina-Gran Bretaña / 2007 / Dir. Estela Bravo (7 votos)

5) LAS CAMAS SOLAS / Cuba / 2006 / Dir. Sandra Gómez Jiménez   (5
      votos)

 

 SELECCIÓN CUBANA DEL 2007

 

Mejor largometraje de ficción: MADRIGAL

Mejor documental: BUSCÁNDOTE HABANA

Mejor corto de ficción: EL PATIO DE MI CASA (Dir. Patricia Ramos)

Mejor animado: QUIETUD INTERRUMPIDA  (Dir. Alexander Rodríguez)

                             EL PROPIETARIO (Dir. Ernesto Piña)