LSB: Cuatro equipos por un título

Capitalinos: segundos de nadie

Los discípulos de Miguel Calderón son amplios favoritos para revalidar su título de campeones, pero el camino hacia esa meta no está empedrado precisamente de buenas intenciones

Seis coronas avalan su calidad a través de los años, la misma cantidad que los convierte en el equipo con más trofeos en la historia de la Liga Superior de Baloncesto (LSB). Seis campeonatos son entonces suficientes para dejar bien clara la única meta de los Capitalinos en el evento: ganar.

Por si fuese poco, su condición de actual monarca del certamen les aseguraba el favoritismo, y el voto unánime por su presencia en las semifinales. Dos predicciones que los Giraldillos se encargaron de hacer realidad sin sobresaltos.   Para nadie es un secreto que en nuestro país la diferencia de calidad entre los distintos equipos en ocasiones hay que medirla en años luz, y Capitalinos es uno de los casos que tipifica esto, junto a los avileños.

La realidad es que mientras estos dos conjuntos luchan por el título, el resto de los elencos deben conformarse con la batalla por el tercer puesto. No estoy diciendo que no existan las posibilidades de que esto varíe, pero son realmente escasas.

Luego de tres reveses consecutivos en igual cantidad de finales, entre 2007 y 2009, los Capitalinos vieron cómo Ciego de Ávila igualaba sus récords históricos de cinco campeonatos en línea e idéntica cantidad de cetros. Claro, por esa época los Búfalos contaban en sus filas con el mejor jugador de Cuba, un hombre capaz de cargar con todo el equipo cuando hacía falta. Pero las cosas han cambiado. Cuando el gato no está en casa…

En 2010 los discípulos de Miguel Calderón rompieron la cadena de sus rivales y, tras 12 años de sequía, recuperaron la corona de la LSB. ¡Que ya era tiempo!, digo yo.

Ahora, con más del 30 % de renovación en el conjunto, los Azules de la capital cubana terminaron en el segundo puesto de la clasificación, a solo un juego de diferencia de Ciego de Ávila; una actuación que habla de la salud del baloncesto en La Habana y el trabajo con las categorías inferiores.

Este segundo lugar los enfrenta en el cruce con los camagüeyanos, selección ante la cual nunca han podido ganar la serie particular durante la etapa regular de la Liga; un dato que pudiera pesar para quienes cifran sus predicciones en los números.

Sin embargo, más allá de la calidad de Camagüey, y del buen sabor que dejaron sus partidos contra los Capitalinos, y de las ganas que le ponen los agramontinos a cada jugada (como si de cada una dependiera el marcador final); incluso por encima de las divisiones de honores entre ambos equipos en los últimos años, los Azules son amplios favoritos para avanzar en el organigrama.

No solo tienen basquetbolistas de excelente calidad bajo la dirección del hombre con más títulos en la LSB, una combinación que de por sí resulta letal para los contrarios; Capitalinos también ha conseguido una identidad propia sobre el tabloncillo, una forma de jugar al baloncesto que, cuando funciona, echa a andar la máquina del equipo de manera indetenible.

Padecen de eso los males que pudieran aquejar a las capitales, casi los mismos que todos apuntan a Industriales. Capitalinos es irreverente, siempre con alguna jugada bajo la manga para avergonzar a sus rivales. Capaz de hacer añicos la autoestima de sus contrarios con los triples del “Moro”, las fintas de Santiaguito, los ganchos zurdos de Torres o los movimientos de ensueño de Lisván cuando ataca el aro.

Y si la similitud no fuese suficiente, Miguelito (aunque no pone una brizna de hierba en sus labios) se mantiene todo el partido fuera del banco, vigilando a sus muchachos desde una esquina, rugiendo indicaciones en los momentos más tensos o simplemente disfrutando el encuentro.

Ambos directores, Miguelito y Vargas, fueron jugadores en su momento. Excelentes jugadores. Los dos han sido fieles a la filosofía de sus equipos y les han restituido el brillo de antaño. Vargas, a golpe de jonrones; Miguelito, con una maquinaria donde ninguna pieza es más importante que otra.

Las estadísticas así lo indican, Capitalinos está por encima de la media en todos los aspectos ofensivos de la LSB. El mejor equipo del torneo en los disparos de larga distancia (32 %), con el mejor promedio de aciertos en tiros de campo (46 %) y líder en balones recuperados bajo las tablas con 809 durante la etapa regular. Cifras que, si bien no son definitorias, sí dan una idea de la calidad de los rivales con que deberán lidiar los camagüeyanos en esta etapa.

Capitalinos debe ganar. No descubro el agua tibia cuando digo esto. La historia, la calidad de sus jugadores y la acertada dirección de su cuerpo técnico son credenciales más que probadas para un equipo que no es segundo de nadie.

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