Camilo y los trabajadores

“Me siento entre los míos”

Camilo surgió de las filas de los trabajadores, luchó por la conquista de sus aspiraciones y se vinculó al movimiento sindical revolucionario  

“Estos actos que dan los trabajadores, nos hacen sentir cada día más fuertes. Sabemos que la Revolución no se detendrá, pues aquí, en toda Cuba, en cada sindicato, en cada lugar donde haya un trabajador, hay un hombre y una mujer que estarán dispuestos a defender al Gobierno y a defender la patria.”

Son palabras pronunciadas por el comandante Camilo Cienfuegos en el teatro de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) el 16 de octubre de 1959, en una asamblea de trabajadores del comercio. En esa ocasión les dijo a los presentes: “Me siento entre los míos, yo que fui en un tiempo empleado del giro.” Y calificó de hermoso espectáculo que los trabajadores no fuera allí a exigir demandas del Gobierno Revolucionario sino a decirle a Fidel que siguiera adelante con la Revolución.
 
Bien entendía el Señor de la Vanguardia las necesidades, anhelos y frustraciones de las masas laboriosas en aquella sociedad de opresión y desigualdad que un día se decidió a transformar con su incorporación a la lucha armada contra la tiranía de Fulgencio Batista.

Al igual que la mayoría de los hombres que integraban el Ejército Rebelde, Camilo procedía de las filas de los explotados.  Su estreno laboral fue en la tienda de ropa El Arte, situada en las calles capitalinas de Reina, entre Ángeles y Amistad, donde trabajó como mojador de telas, mozo de limpieza , mensajero y vendedor en el mostrador.

Más tarde, en su peregrinar por ciudades de Estados Unidos, adonde viajó en busca de mejores oportunidades económicas, realizó las más disímiles faenas para ganarse el sustento y ayudar a su familia en Cuba: lavaplatos, limpiador de cristales, empacador, dependiente de bares y restaurantes, trabajador de confecciones textiles, pintor a pistola, obrero industrial…

En aquellos tiempos el cubano era tratado en ese país un inmigrante más  y Camilo estuvo eludiendo a las autoridades de Inmigración hasta que estas lo detuvieron por su condición de ilegal, fue remitido hacia la frontera con México donde permaneció preso durante más de un mes hasta ser deportado a Cuba.

Volvió después a territorio norteamericano, pero ya convencido por las experiencias vividas en la patria, de la necesidad de la lucha armada y de que Fidel era el líder encargado de llevarla adelante, fue entonces ese viaje un puente para dirigirse a México y unirse a los futuros combatientes.

Con esa historia de sacrificio y de trabajo ¿cómo Camilo no iba a recibir con entusiasmo el empeño por crear en 1958, en los territorios liberados un movimiento obrero poderoso que se convirtiera en una fuerza importante en el combate contra la tiranía?

En noviembre de ese año fue constituida, adscripta a la Comandancia del Ejército Rebelde, la Comisión Obrera de la Columna Invasora Antonio Maceo comandada por Camilo. Su objetivo era  destituir a las directivas sindicales traidoras impuestas a los trabajadores, llamadas mujalistas por Eusebio Mujal, quien, apoyado por los sometidos gobiernos de turno y el imperialismo había usurpado la dirección de la CTC y los sindicatos.

Era el primer paso para celebrar elecciones libres en cada organización sindical para que fueran seleccionados los dirigentes que mejor representaran los intereses de las masas laboriosas,  y elaborar pliegos de demandas laborales para exigirles a los patronos su cumplimiento.

Con la finalidad de proteger a la comisión y ayudarla en la celebración de las asambleas, Camilo le asignó una escuadra de escopeteros.

Sobre sus impresiones de la primera reunión de la Comisión Obrera con los trabajadores de los cinco centrales ubicados en su perímetro militar —Adela, Nela, San Agustín, Victoria y Narcisa  —escribió Camilo a Fidel:

“Hoy cuando hablé a los azucareros sentí una de las grandes emociones de estos años de lucha. Esos hombres vivieron por horas, verdaderamente libres, exponiendo sus ideas, hablando con una sinceridad que hacía temblar a hombres que nunca, por difíciles situaciones o combates lo habían hecho.”

“Esos hombres  que hoy, subidos en una piedra como tribuna, como local sindical en el monte libre, hablaron como no lo hacían en muchos años ——subrayó conmovido—— esos hombres con el cansancio de esos años reflejado en sus rostros, gritaron a todo pulmón sus sufrimientos y necesidades. Para resolverlos haremos también nuestro mejor esfuerzo, hoy y mañana.”

Cuando por orientación de Fidel el Frente Obrero Nacional Unido (FONU) decidió celebrar la Conferencia Nacional de Obreros Azucareros y escogió el territorio Norte de Las Villas, liberado por Camilo, él acogió la idea con gran entusiasmo, y se mantuvo al tanto hasta el detalle de sus preparativos y celebración.

Después del triunfo revolucionario el Señor de la Vanguardia  se dirigió en numerosas oportunidades a los trabajadores y al pueblo, a quienes llamó a cerrar filas con el Ejército Rebelde contra sus enemigos externos e internos.

En Camagüey se encontraba cuando se celebró el primer Primero de Mayo en libertad,  y ante una gigantesca manifestación popular expresó: “Todos los obreros, todos los trabajadores, todas las distintas partes del pueblo, deben unirse cada día más. En la unidad está la verdadera consolidación de la Revolución y de la libertad que hoy disfrutamos.”

El 7 de octubre de 1959, en el primer aniversario de la entrada de la columna invasora Antonio Maceo a Las Villas, tuvo la satisfacción de reencontrarse con los trabajadores del central Narcisa. “No podíamos faltar a este central un día como hoy — dijo—Razones sobraban, porque de este central salieron hombres, salieron trabajadores que dejando a sus familias, dejándolo todo, tomaron las armas libertadoras y de fueron al monte".

Y recordó la construcción allí  una máquina de guerra bautizada como Dragón I , que ingresó a las páginas de la historia como el primer tanque de la Columna No. 2 Antonio Maceo. Allí tenían seleccionado también otro bulldozer para construir un Dragón II que no se llegó a emprender por la caída de la dictadura.

Tal vez su último mensaje a los trabajadores fue el manifiesto publicado en el diario camagüeyano Adelante, referido al proceso que se llevaba a cabo en todo el país para la celebración del X Congreso Obrero. El documento enfatizó que en las asambleas sindicales para elegir a los delegados que habrían de representar a Camaguey en el congreso, el Ejército Rebelde y Ministerio del Trabajo respetarían la libre determinación de los trabajadores, y  la democracia sindical como principio básico en las relaciones entre los trabajadores y la Revolución.

Junto a los trabajadores estuvo siempre Camilo porque de sus filas había salido para convertirse en Héroe. “La guerra —había subrayado— se hizo para solucionarle al campesino, para solucionarle al trabajador y para solucionarle a todo el pueblo sus grandes necesidades.” Nos corresponde hacer realidad su aspiración de que "los cubanos todos vivan como tienen que hacerlo, como hombres y mujeres dignos, como hombres y mujeres honrados, que de su sudor y su trabajo puedan mantener honradamente a sus familias.”

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd> <br> <style> <table> <img>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Enter the characters shown in the image.