La injusticia se oculta premeditadamente

Tomado del libro La Historia que me ha tocado vivir, Editora Política, 2011

Pedir una valoración del caso de los Cinco a alguien que durante años estuvo sometido a la tortura y al chantaje puede resultar un acto cruel, mas a veces es necesario porque bajo su piel quedan las huellas. Así estará más cerca de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.

Martín Almada ha sido un pacifista durante toda su vida. Por predicar la teoría de Paulo Freire, contenida en su libro La pedagogía del oprimido, lo incluyeron en la lista de los perseguidos en el Paraguay.

“Ante el miedo que me consumía, en 1972, gestioné y logré una beca en la Universidad de La Plata, Argentina, donde hice mi doctorado en Ciencias de la Educación; luego regresé a mi país y sigo sosteniendo que la educación aquí solo beneficia a la clase dominante, está al servicio del subdesarrollo y la dependencia”.

El 26 de noviembre de 1974 Martín fue secuestrado por la policía política, lo torturaron durante 30 días consecutivos y fue testigo de más de mil 200 torturas. El supuesto delito era el contenido de su tesis doctoral, calificada de “terrorismo intelectual” por sus prácticas educativas y aportes a la ejecución de una villa para los maestros.

“Estuve tres años y medio en las cárceles de Stroessner; mi esposa fue asesinada, confiscaron mis bienes. Me sometí a una huelga de hambre durante un mes, y gracias a la enérgica acción de Amnistía Internacional y el Comité Interiglesias de Paraguay, pude salir de mi país. Viví en el exilio cerca de 15 años.

“Después de la caída del dictador regresé a Asunción, y en diciembre de 1992, a través de un Juzgado Penal, descubrimos tres toneladas de documentos de la policía secreta, los que denominamos Archivos del terror/Operación Cóndor, en la comisaría de Lambaré, en las afueras de la ciudad.

“El hallazgo de esa pieza documental fue fruto de 15 años de paciente investigación y en ella se consigna detalladamente la represión en Paraguay desde 1929 hasta 1989. Era la confirmación del pacto criminal entre los países de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay en la década del 70, espejo de la guerra fría.

“Entre los documentos se encontraban el acta de nacimiento de la Operación Cóndor, la anexión nazi, el tráfico de armas, la creación y el funcionamiento de la primera escuela de asesinos (1956/1992), que estuvo bajo la dirección del Servicio de Inteligencia norteamericano”.

Martín Almada se conmovió al conocer la noticia del arresto de cinco jóvenes cubanos, que en Estados Unidos eran acusados de espionaje.

“Siguiendo el caso, tomé conciencia de que Estados Unidos es un país que está al margen de la ley. En vez de un sistema judicial eficiente con jueces probos encontramos, salvo raras excepciones, magistrados que son meros testaferros de los poderosos de turno, en el cargo solo para legitimar los robos y crímenes de quienes ostentan el poder político, económico o militar.

“Así funciona la justicia en ese país, modelo neoliberal, salvaje y criminal. El imperio que amenaza y somete a los pueblos del mundo quiere ocultar la imagen de una potencia que está en crisis como consecuencia de su política guerrerista, intervencionista y de agresión a los pueblos”.

El Premio Nobel Alternativo de la Paz 2005 también tuvo la oportunidad de conocer a otros prisioneros políticos durante su encarcelamiento y posterior estancia en un campo de concentración: “Eran los dirigentes del Partido Comunista Paraguayo en el año 1975, que estaban en la Comisaría 3ª de Asunción, conocida como Sepulcro de los vivos.

“La prisión me dejó más convencido de la justeza de nuestra lucha. Por eso no centramos nuestra acción en la denuncia de los horrores que vivimos, sino en los ejemplos de esos valientes luchadores sociales por la liberación de nuestros pueblos y contra el imperio.

“Actualmente esa misma potencia tiene sus presos en el Penal de Tacumbu, Asunción. Son compatriotas acusados de terroristas que supuestamente asesinaron a la hija del expresidente Raúl Cubas. El juez más respetado de la magistratura paraguaya, Pedro Mayor Martínez, les declaró inocentes, pero la causa fue apelada por los representantes de la reacción cumpliendo instrucciones de Washington”.

Sintiendo aún el dolor de las heridas que minaron su salud definitivamente, Martín reconoce que “la injusta prisión de los Cinco cubanos no se conoce, se oculta premeditadamente”, por eso difunde en el ámbito universitario donde desarrolla su labor toda la información que le llega sobre el caso.

“Es importante aprovechar la solidaridad internacional para dar a conocer la flagrante violación de los derechos humanos y jurídicos que se cometen contra ellos. Hay que sensibilizar a la clase intelectual norteamericana para que adopten medidas.

“Tenemos que fomentar la resistencia al poder dominante por medio del ejercicio del poder alternativo, incorporando nuestro reclamo en las redes interculturales que ofrecen las agencias de la ONU y las voces múltiples del poder emergente de América Latina.

“Los familiares de los Cinco encarnan el alma de la resistencia cubana contra el encarcelamiento de sus hijos, esposos y padres, que puede calificarse como acto de venganza del Gobierno norteamericano. Me parece ver en sus rostros el de mi madre y los de los familiares que lucharon por la libertad de los 400 prisioneros políticos que estuvimos en el campo de concentración de Emboscada”.

El miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Americana de Juristas (AAJ) considera que el caso solo tendrá solución en Estados Unidos si logramos ganar la conciencia de su pueblo como sucedió en la época de la guerra contra Vietnam.

“Las letras muertas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos o tratados y convenciones internacionales de repente tendrán vida gracias al clamor popular. Tenemos que involucrarnos activamente en el caso, como dijera el abogado Leonard Weinglass.

“Es hora de enfrentar la verdad comprometiéndonos con la justicia universal. Queremos una paz construida sobre la justicia, la razón y el corazón, no sobre la impunidad”.

(Enero 2010)

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