Jardín Botánico

Cercando la extinción

Con la creación de un nuevo herbario, los trabajadores del Jardín Botánico Maximiliano Curbelo, en la nororiental provincia de Las Tunas,  han dado un nuevo e importante paso en defensa  de nuestra flora 

Con la creación de un nuevo herbario, los trabajadores del Jardín Botánico Maximiliano Curbelo, en la nororiental provincia de Las Tunas, han dado un nuevo e importante paso en defensa  de nuestra flora, amenazada por el cambio climático, cuyas secuelas se manifiestan en esta zona con prolongadas sequías y el azote de otros fenómenos naturales.

La muestra se dedica a exhibir plantas capaces de sobrevivir en suelos secos (xerófitas), las cuales son estudiadas por especialistas de esta institución científica local con el plausible propósito de preservarlas, pues muchas están en peligro de extinción.

En el área acondicionada para estos menesteres reverdecen  más de 150 ejemplares de cactáceas y cerca de un centenar de otros géneros: aloáceas y crasuláceas, entre las que predominan ejemplares originarios de África, el Caribe, América del Norte y América Central, a las que se agregan algunas  endémicas de Cuba.

Raúl Verdecie, especialista del Jardín Botánico tunero, comentó a la prensa que en Cuba hay plantas adaptadas a terrenos de serpentinitas propios de territorios mineros, y mencionó el Melocactus holguinensis y el Melocactus guitarti, las que se defienden en este proyecto ante los riesgos de desaparición.

El proyecto ha creado los parámetros ambientales propicios para la supervivencia  de estas plantas y el colectivo les proporciona los sustratos imprescindibles para su normal desarrollo, en los que se han utilizado materiales reciclados, explicó Verdecie.

Waldo Bonet, director de la institución, reseñó que esta tiene en su currículo la conservación de más de 90 especies amenazadas y que muchas ya se han restablecido en sus lugares de origen.

Bonet confirmó que este es un punto de partida para hacer investigaciones de estas plantas, cuyas especies se cuentan en más de cuatro mil y son propicias para adornar, además de usarse en las industrias farmacéuticas y de cosméticos, la alimentación y la preservación del ecosistema.     

El clima del territorio resulta favorable para este cultivo, teniendo en cuenta que Las Tunas es una de las provincias más secas del país y con más degradación de los suelos, por el deficitario régimen pluviométrico (unos mil 38 milímetros de precipitación anual) y solo el   14,54 % de su superficie cubierta por bosques.

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