Martí imprescindible

Mucho le debemos al artífice de los Versos sencillos, al cronista agudo y visionario, al organizador y guía de la Guerra Necesaria contra el colonialismo español

Cada 28 de enero, cuando los cubanos recordamos el natalicio de nuestro Héroe Nacional José Martí, nos convoca la permanente necesidad de evocar la riqueza de su obra cuyas enseñanzas perduran en el tiempo por su plena vigencia.

Mucho le debemos al artífice de los Versos sencillos, al cronista agudo y visionario, al organizador y guía de la Guerra Necesaria contra el colonialismo español,  al latinoamericanista y antimperialista,  al combatiente que supo estar todo los días en peligro de dar su país y por su deber.

Del Apóstol recibimos el amor infinito a la patria y a los pobres de la Tierra con quienes quiso su suerte echar; la pasión por la libertad y la justicia, la irrevocable determinación de preservar por encima de todo la identidad y la soberanía de la nación y la convicción que ha servido de bitácora a sucesivas generaciones de revolucionarios cubanos: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, escribió.

De Martí heredamos el rechazo a la esclavitud y a  la discriminación racial porque nos enseñó que “hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro”.

Cuando el 26 de julio de 1953 el joven abogado Fidel Castro y un centenar de jóvenes humildes emprendieron la lucha insurreccional contra una dictadura recién instaurada, aquella hornada de combatientes no dejó morir al Apóstol en el año de su centenario.

Fidel reconoció en Martí al autor de intelectual de aquella epopeya. “¡Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro…!”, dijo entonces y sus palabras tenían el sustrato moral, ideológico y político de la Revolución que conquistó el triunfo en enero de 1959.

La táctica y la estrategia martiana de crear el Partido Revolucionario Cubano –núcleo aglutinador para llevar a cabo la lucha independentista- influyó en la necesidad de cohesionar a todas las fuerzas revolucionarias que derrocaron a la dictadura de Fulgencio Batista y sirvió de simiente para constituir el Partido Comunista de Cuba.

De Martí tomamos sus enseñanzas cuando escribió:  “al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque, y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás”.  Como resultado de una colosal obra sin precedentes en la historia de Cuba y de América, en 1961 quedó erradicado el analfabetismo en la mayor de las Antillas gracias al aporte de cientos de miles de jóvenes convertidos en maestros voluntarios.

En los tiempos que corren, el imperialismo y la mafia terrorista de origen cubano apuestan a la táctica de aniquilar nuestro proyecto social. Intentan dividirnos y sembrar el desaliento. “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento”, indicó el Maestro. Desde nuestros retos actuales, esa es la respuesta de todo un pueblo que se enfrenta al odio enfermizo de sus enemigos.

De su prédica se robustece la Revolución, una Revolución que conquistó para siempre, la independencia nacional, la democracia plena, la liberación de los explotados y abrió el camino al socialismo. Ahí está su obra,  imprescindible y firme.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
  • Etiquetas HTML permitidas: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd> <br> <style> <table> <img>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Enter the characters shown in the image.