Por un papel más activo en la actualización del modelo económico cubano
Compañeras y compañeros:
En el año 2011, el movimiento obrero sindical cubano ha estado inspirado en su labor por la celebración del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba. Esta histórica reunión resumió en acuerdos trascendentales un gran diálogo crítico popular, en que participaron decenas de miles de trabajadoras y trabajadores. Las propuestas convirtieron los 291 lineamientos originales en 313 que finalmente aprobó el VI Congreso.
La economía ha estado en el centro del debate nacional e iniciamos la puesta en práctica de estos lineamientos aprobados sin apresuramientos, ni improvisaciones, con la firme voluntad de cumplir lo acordado.
El movimiento que organiza a los trabajadores cubanos ha tenido, además, el estímulo especial de haber conmemorado en 2011, los centenarios de tres paradigmas de líderes revolucionarios forjados en sus filas, que han sido, son y serán modelos de lo que se logra cuando unidad, firmeza, inteligencia y valor se juntan en la lucha.
Lázaro Peña, Jesús Menéndez, José María Pérez, se hicieron líderes sindicales y militantes comunistas en la misma fragua de la movilización contra la feroz dictadura de Gerardo Machado, de la lucha contra gobiernos despóticos y sistemas inhumanos.
Juntos estuvieron en el momento histórico del derrocamiento del tirano en medio de una huelga general y cuando la contrarrevolución frustró las ansias de libertad y dignidad para todos, unidos estuvieron en la resistencia. Fue difícil el proceso de reconstrucción de los sindicatos y de forja de la unidad de las fuerzas revolucionarias y democráticas en el que hubo que vencer la división imperante en el movimiento progresista desde el fin del machadato.
Las luchas de los trabajadores por reivindicaciones laborales y políticas continuaron favoreciendo la unidad como premisa para el triunfo y lograron la creación de la Confederación de Trabajadores de Cuba, el 28 de enero de 1939, y alcanzar la unidad orgánica del movimiento sindical cubano. Se constituía la mayor organización de trabajadores hasta ese momento en nuestro país y una de las más grandes de América Latina.
La misma era el fruto legítimo de la Revolución de los años treinta. A esta creación acudieron representaciones de todos los sindicatos y federaciones sindicales y no fue por casualidad, ni accidente que se escogió para la realización de tan decisiva reunión los días del 23 al 28 de enero. Terminó aquella convocatoria con la presentación del primer ejecutivo y el homenaje al natalicio del más grande de todos los cubanos, el Apóstol de la independencia de la Patria y Maestro de la Unidad con todos y para el bien de todos. La CTC fue por tanto el mayor homenaje de los trabajadores a su Héroe Nacional en aquellos duros años.
Al ser electo Secretario General Lázaro Peña multiplicó su acción y a la cabeza de otros líderes como Jesús Menéndez, José María Pérez y otros, afrontó la época donde se sumó la lucha por las reivindicaciones populares con los esfuerzos redoblados para la victoria de los Aliados, encabezados por la Unión Soviética, los Estados Unidos y el imperio británico, contra las fuerzas del Eje nazi fascista militarista en la Segunda Guerra Mundial.
Tras finalizar la contienda, el cambio en la situación internacional y nacional invirtió su sentido. El imperialismo emprendió la llamada Guerra Fría para aplastar cualquier amenaza a sus intereses, por pequeña y tímida que fuera. Comenzó en Cuba un periodo de persecución contra la unidad sindical y sus líderes, con la intervención de la CTC, las federaciones y sindicatos, al unísono con el asesinato de dirigentes como Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias y otros compañeros. Cuando parecía que la unidad desaparecería para siempre, se tomó una decisión histórica: mantener una sola CTC y luchar dentro de ella por reconquistar lo perdido, sin cesar la defensa de los intereses de los trabajadores y de todo el pueblo.
El golpe de estado de 1952 que instauró la dictadura batistiana, a la que se alió de inmediato la dirección espuria de la CTC encabezada por Eusebio Mujal, fundió la traición con la más cruel represión, cerrando las posibilidades pacíficas. Lázaro tuvo que marchar al exilio, donde su jerarquía internacional le permitió despertar la solidaridad con quienes se enfrentaban a la tiranía.
Hubo trabajadores enfrentando la dictadura en los asaltantes a los cuarteles Moncada y Céspedes el glorioso 26 de julio de 1953, en el holocausto del cuartel Goicuría de Matanzas, en el levantamiento de Santiago de Cuba y otras acciones del 30 de noviembre de 1956, en la expedición heroica del yate Granma, en el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, en el martirologio del Corynthia, en el alzamiento del 5 de septiembre en Cienfuegos, en la batalla perdida en la huelga del 9 de abril de 1958 y en otros hechos. Junto con los campesinos y los estudiantes constituyeron el grueso de las tropas del Ejército Rebelde en todos los frentes.
En noviembre de 1958 se creó el Frente Obrero Nacional Unido. Varios de sus dirigentes cayeron, o fueron encarcelados y torturados; otros marcharon hacia las zonas liberadas o al exilio, mientras una parte continuó preparando los golpes finales a la dictadura. En diciembre en el Segundo Frente Oriental Frank País se desarrolló un Congreso Obrero en Armas.
La respuesta unida de los trabajadores cubanos fue aplastante ante el llamado de Fidel a la huelga general para evitar la traición y preservar la victoria del pueblo e incorporarse a la creación de una nueva Cuba.
En 1959, el primer congreso de la CTC Revolucionaria todavía mostró las huellas de la labor divisionista de más de diez años, pero eso no impidió que el apoyo a la Revolución y sus medidas fuese unánime y múltiple, subordinando a esto cualquier otro asunto. En ello determinó la orientación del Comandante en Jefe Fidel Castro y otros líderes de la revolución que frenaron las maniobras de los enemigos de la unidad y alertaron sobre el papel de los trabajadores en ese momento histórico de la Patria.
En el año de la victoria de Playa Girón y de la lucha contra el analfabetismo, regresó Lázaro Peña a la dirección de la CTC y asumió en su Congreso número Once, la responsabilidad de Secretario General para conducir a la Central de Trabajadores de Cuba Revolucionaria, con sus veinticinco sindicatos nacionales, en los primeros pasos del socialismo.
Equiparar las variadísimas estructuras sindicales que existían en los diferentes centros para crear en cada uno secciones sindicales, educar a los trabajadores en su nueva condición de dueños colectivos de los medios fundamentales de producción y principales interesados en la economía del país, el crecimiento de la eficiencia y la productividad. Aplicar nuevos incentivos como la emulación socialista, impulsar el trabajo voluntario, continuar la revolución educacional con nuevas metas, luchar contra el bloqueo con inventiva y creatividad, ampliar los cambios en la conciencia revolucionaria de los trabajadores fueron las principales tareas del movimiento sindical. Y hacerlo, además, en condiciones de constante terrorismo, bandas contrarrevolucionarias alzadas e, incluso, momentos tan cruciales como los de la Crisis de Octubre de 1962, en la cual decenas de miles de trabajadores milicianos fueron a sus posiciones de combate sin caer la producción, ni paralizar los servicios.
En 1973, en el histórico XIII congreso de la CTC el movimiento sindical reafirmó la misión de los trabajadores y las organizaciones sindicales en la construcción del socialismo en Cuba. Lázaro Peña con su experiencia y sabiduría contribuyó a perfilar la preparación de este congreso. Se entregó en cuerpo y alma a aquella labor, que se materializó en las tesis donde se sometieron a la consideración de los trabajadores temas fundamentales para el futuro económico y social del país. Se incluyeron algunos que implicaban la renuncia a medidas que ponían en peligro el desarrollo del país, de continuar aplicándose. Desde la primera reunión en directo con los trabajadores en sus centros, Lázaro, junto con otros dirigentes de la Revolución y del movimiento sindical, razonó, argumentó, explicó y sembró lecciones en aquellas jornadas.
Con esos debates una vez más los trabajadores organizados en la CTC y los sindicatos, defendieron las conquistas alcanzadas y con responsabilidad evaluaron, propusieron y se comprometieron en la nueva construcción socialista, con el perfeccionamiento de la economía y la sociedad. Se libraron las batallas por el 6to y el 9no grados, se avanzó en el nivel de vida a partir de vincular el salario a los resultados del trabajo, y en materia de salud y condiciones laborales se avanzó notablemente.
Durante la década de los 80-s y 90-s también la CTC y los sindicatos evaluaron y activamente protagonizaron la concreción de la política económica y social. Amplios fueron los debates y la labor de concientización desarrollada para asegurar la participación activa de trabajadores en la elevación de la eficiencia económica, la disminución de los costos, la aplicación del perfeccionamiento empresarial y otras acciones encaminadas a mejorar los resultados productivos. Decisiva fue, a principios de los 90-s, la participación de los trabajadores en los Parlamentos Obreros, como ejercicio de verdadera democracia participativa, que contribuyó a preservar conquistas y potenciar el papel de los trabajadores en la sociedad, aportando soluciones, luego de la desintegración del campo socialista y durante el período especial.
Particularmente importante, ha sido el período que se abrió concluidas las sesiones finales del XIX congreso de la CTC. Los trabajadores hemos enfrentado los retos de transformaciones económicas y sociales que han sido necesarias y su aplicación, una vez más ha contado con su participación activa. Los diferentes procesos políticos desarrollados desde el 2007 y hasta hoy, han servido de espacios de debate, análisis y evaluación de las más diversas decisiones de la vida económica. La discusión de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, y la discusión de las propuestas del plan y presupuesto en 2012, proceso que hoy desarrollamos en nuestros colectivos, han sido los espacios más recientes que reafirman el valor de la participación de los trabajadores en la vida del país.
Todos estos procesos se han desarrollado bajo el principio de que el sindicato afilia a todos los trabajadores que voluntariamente quieren estar en él, acatan sus estatutos y reglamentos. En el sindicato tienen cabida todos los trabajadores, ese es y seguirá siendo un principio fundamental de nuestra Central. Reitero en el sindicato tienen cabida todos los trabajadores, independientemente del sector de la economía que representen, su creencia religiosa, sexo, color de la piel, etc. Esta ha sido la base de la unidad que nos enseñó Martí y que heredamos también de Lázaro y otros líderes obreros.
En el surgimiento de las luchas sindicales la unidad era, en lo fundamental, lograr fundir en una sola organización las que entonces existían bajo distintas banderas políticas, ideológicas y sectoriales; significaba solidaridad entre los trabajadores para apoyar las demandas de cada sector u oficio con un frente común de lucha, hoy la unidad además es para la CTC y los sindicatos como expresara nuestro Comandante en Jefe Fidel: …compartir el combate, los riesgos, los sacrificios, los objetivos, las ideas, los conceptos y las estrategias, a los que se llegan mediante debates y análisis. Unidad significa la lucha común contra anexionistas, vendepatrias y corruptos... La unidad es y seguirá siendo el principio fundamental, la base sobre la cual se fundó la CTC.
Ahora, cuando actualizamos nuestro modelo económico, surgen nuevas formas de gestión, crecen las cifras de trabajadores del sector no estatal vinculados a diferentes actividades y los trabajadores del sector estatal se empeñan en elevar la producción, la productividad, la eficiencia, el ahorro, reafirmamos una vez más que la Central de Trabajadores de Cuba continúa siendo la organización que los representa por la autoridad ganada en la defensa de los intereses legítimos de estos y por la participación abierta de ellos, desde las filas de los sindicatos, en el desarrollo de una sociedad empeñada en alcanzar prosperidad económica, desarrollo, salud, cultura, igualdad de derechos y valores morales que fortalecen nuestras convicciones y seguridad de que con el trabajo alcanzaremos nuestras metas.
Por ello subrayamos que en la lucha que se lleva a cabo contra la corrupción, el delito y las ilegalidades, el movimiento sindical, la CTC y los Sindicatos Nacionales que la integran, se alzan por el control, el orden y la disciplina para poner coto a esas actividades. El movimiento sindical tiene la obligación, dada por sus principios, de llamar a cada persona en su puesto de trabajo a tomar todas las medidas para prevenir hechos de esa índole. Estamos convencidos de manera absoluta que una nueva sociedad como la que deseamos para nuestros hijos y nietos no puede basarse en el robo, el descontrol, el desorden, u otras prácticas corruptas.
La CTC durante estos 73 años ha luchado contra las injusticias cometidas en cualquier lugar del mundo. Sus afiliados han practicado la solidaridad con los pueblos de diferentes latitudes; ha representado a los trabajadores cubanos y ha enarbolado por convicción, la lucha contra el bloqueo, las agresiones externas estando en los frentes más difíciles de batalla con los trabajadores. Esta práctica ha contribuido como factor de unidad a nivel nacional e internacional, sin hacer la más mínima concesión de principios.
En estos años también ha sabido participar activamente en las batallas que se libran por la liberación de los Cinco cubanos presos en EU y por el cese del bloqueo económico contra Cuba y continuaremos movilizando a la opinión pública a través de las organizaciones sindicales y sociales de otros países solidarias con nosotros para denunciar y exigir el cese del bloqueo y la libertad de nuestros hermanos. Desde esta tribuna reafirmamos que nuestra batalla por su regreso se mantendrá firme y activa hasta cumplir ese propósito. Ellos, con su sacrificio y firmeza han personificado, para aquellos que no lo podían imaginar, como somos los cubanos que encontrarían aquí, multiplicados un millón de veces, quien nos agreda.
Los dementes planes contra Cuba y su Revolución existen todavía como lo demuestra la desvergonzada campaña de mentiras que sistemáticamente se hace para mantener engañada a la opinión pública internacional, sin dudas, para crear motivos artificiales para llevarlos a cabo. Estos días son prueba de ello. Inmoral es la sarta de mentiras que hoy se lanza contra Cuba, y son criminales y genocidas los propósitos de tal campaña. Ejemplos sobran.
A quienes necesitan refrescar su memoria les recordamos que los trabajadores cubanos somos hombres y mujeres dispuestos a no dejarse arrebatar lo que tanto sacrificio ha costado y cuesta. Conocemos nuestra responsabilidad y como resistimos hasta ahora, lo seguiremos haciendo.
Queremos también en este marco reconocer a este centro, Internacional Cubana de Tabacos S.A., por los resultados alcanzados, exhortarlos a continuar cumpliendo con la misión económica de aportar al país con sus producciones. Felicitar a los trabajadores y a su dirección, desearles éxitos en este año y decirles que estamos seguros que continuarán esforzándose en alcanzar estas metas.
Un día como hoy en que festejamos el 73 aniversario de constituida nuestra organización, desde este centro laboral perteneciente a la rama tabacalera, con amplias tradiciones de lucha, reafirmamos ante los trabajadores cubanos que mantendremos los principios que nos han dado existencia y vitalidad por tantos años, y que los dirigentes y trabajadores afiliados jugaremos cada vez un papel más activo en los nuevos retos que impone la actualización de nuestro modelo económico.
¡Viva el 73 aniversario de la Central de Trabajadores de Cuba!
¡Muchas Gracias!
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