Apreciar en Martí a otros grandes pensadores

Así lo considera  María Antonia Rodríguez del Castillo, profesora de la Universidad Pedagógica Enrique José Varona

Los textos martianos constituyen para la profesora María Antonia Rodríguez del Castillo, lo mismo que la Biblia para los feligreses. No se encuentra en su andar mejor ejemplo a seguir que ese Martí, tan cubano como universal, del cual siempre tiene algo nuevo que decir, aportar, subrayar.
 
Y es que para esta docente de la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, “Martí…. es suma de talentos primordiales”, como dijo alguna vez Jorge Mañach, a su criterio el mejor biógrafo del Apóstol.
 
Pero Martí es también “Quijote Cubano”, como lo calificó el escritor español Juan Ramón Jiménez ; “… es mucho más que cubano; es americano”, al decir del Che, “…. y es una catarata de ideas en un pequeño arroyo de palabras”; según expresó Fidel.
 
Para esta mujer que, prácticamente, ha dedicado su vida al estudio de la obra del Apóstol, no existe otra personalidad como la suya para servir de guía y trazado en el actuar de los maestros, quienes tienen la ardua y difícil tarea de conducir los procesos de enseñanza. “Educar es poner coraza contra los males de la vida”, sentenció el más universal de todos los cubanos.
 
Martí le dice al maestro el camino para que éste, luego, trace sus propios caminitos, aseguró María Antonia, precisamente en una de sus clases dedicadas a los textos martianos. “La herencia de Martí como pedagogo es inconmensurable y la escuela cubana todavía debe beber mucho de ese legado”.
 
No es un escritor difícil, como piensan algunos —comentó—, es el hombre que resume toda la tradición anterior de los grandes pensadores de la humanidad, y toda esa herencia él la acumula utilizando un método que en Filosofía se llama electivismo. De ahí que su obra sea tan actual.
 
“Cuando uno lee a Martí —dijo María Antonia en una entrevista publicada en Trabajadores el 24 de enero del pasado año— percibe a Voltaire, Cervantes, Simón Rodríguez, Bolívar, Varela, Luz y Caballero, Mendive y todos los grandes pensadores que le antecedieron. En él encontramos el poeta, el político, el maestro, el abogado, el diplomático.
 
“Cuando dijo que Pushkin, el poeta ruso era el `universo en un solo pecho`, que Whitman era `un cosmos` y que Agramonte era un `diamante con alma de beso` quizás se resumió a si mismo. ¿Quién niega que él sea todo eso?”.
 
Como estudiosa de su obra, apasionada de su personalidad, y ferviente seguidora de sus ideas, María Antonia ha establecido presupuestos metodológicos para enfrentar la lectura de los textos Martianos.
 
Ante todo, considera, es imprescindible ir a Martí por Martí. Eso conlleva al estudio de sus Obras Completas, de los Anuarios publicados por el Centro de Estudios Martianos —donde aparecen documentos nuevos, no recogidos en las Obras—, y al conocimiento de la existencia de diferentes tipos de ediciones, entre las cuales sobresalen las críticas, las facsimilares, las digitales.
 
La profesora universitaria habla de asumir su legado considerando al hombre total. “No se puede cercenar al Martí literato, especialista de la lengua, diplomático, maestro. Él es todas esas cosas en un solo hombre, en él siempre hay una orientación política, con un concepto americanista”.

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