¿Locura en los Lucas?

Lucas ha conseguido no solo permanecer en el aire durante más de 10 años, sino que se ha consolidado como un “laboratorio” audiovisual donde los nuevos creadores experimentan y prueban sus cómo hacer

Termina noviembre y con él uno de los mejores espectáculos musicales del año: las galas de los Premios Lucas. Durante 12 meses un equipo de trabajo sueña con noches —como las vividas este fin de semana en el Karl Marx— donde la competencia es casi un pretexto para los realizadores, pues lo más importante podría ser crear, decir, sugerir… en esa mezcla de imagen y sonido que marca el consumo musical del siglo XXI.

Orlando Cruzata, director y fundador de Lucas, conoce de los secretos para “enganchar” al público y hacerle disfrutar. Sensible hombre de barrio —antes de entrar a la televisión estudió deporte y fue estibador en un agromercado—, expresa en sus creaciones esa estética contemporánea e integradora que le permite fantasear en grande. Quizás por eso escapa al guión (lugar) común y sus espectáculos están entre los de mayor demanda de público.

Pero más allá del éxito, Lucas, como espacio televisivo para promover, desde el video, la música que se hace en Cuba, ha conseguido no solo permanecer en el aire durante más de 10 años, sino que se ha consolidado como un “laboratorio” audiovisual donde los nuevos creadores experimentan y prueban sus cómo hacer. No es casual que algunos de los mejores realizadores del cine y la televisión cubanas actual empezaran a mostrar su “artillería” en exitosos videosclip, como es el caso de Rudy Mora, Ián
Padrón o Pavel Giroud…

Lucas también ha sentado pautas como espacio legitimador de una visualidad estética renovada sobre todo en el ámbito de los programas televisivos. Para sus realizadores, la reinvención constante de la fotografía y la imagen es quizás el impulso que los lleva a grabar “locuras” impensables en otros espacios, como aquello de filmar en techos y azoteas.

La edición ágil y sin refinamientos enriquece el tono humorístico, sincero y desenfadado de los conductores y entre todos forman un programa musical que lleva en sí el rigor de lo que el mismo Cruzata define como la estética de la superficialidad: “No se trata de ser superficiales, sino de jugar con que esos productos sean consumidos rápidamente. Estás obligado a que el espectador capte en tres o cuatro minutos la mayoría de las cosas que le estás dando”.

El otro gran mérito de Lucas es que a pesar de los aciertos y tristes deslices de los que no ha estado exento, su imagen queda como un desafío para la televisión, pues verifica que ese medio —y su contraparte, la audiencia— está apto para transgredir los simplistas esquemas de comunicación y convertirse en algo mucho más interactivo y participativo a tono con las necesidades del consumo cultural actual y con las urgencias económicas en las que se agradecen proyectos capaces de sustentarse a sí mismos.

Pero Lucas, talentoso y perseverante, no pocas veces se ha visto en el vórtice de una polémica que lo trasciende. Esta vez le ha tocado al clip de El chupi chupi, del reguetonero Osmani García; pero antes fue La mala leche, de Nassiry Lugo; o La pelota, de Sur Caribe, por mencionar solo algunos.

Lucas, en su convocatoria, acepta obras de factura independiente o las que llegan con el aval de una institución cultural. No veo razones para que esto cambie, menos cuando ha crecido el llamado mercado del “creador audiovisual”, novedosa opción de empleo por cuenta propia acerca de la cual mucho hay que legislar aún.

Pero corresponde entonces al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), como institución rectora estatal y responsable de cuanto producto cultural se transmite en sus espacios, establecer los estándares de calidad a partir de los cuales se determine qué producto merece quedar legitimado en ella. No es Lucas, como proyecto, quien debe decidir en exclusiva qué pone y qué no. Como tampoco debería esperarse al impulso final de una carrera de 12 meses para poner en duda el rigor artístico de determinada obra.

Si el ICRT cuestiona los valores que promueve un producto como El chupi chupi —verdaderamente vulgar para mi gusto—, el video nunca debió llegar a los Lucas, ni mucho menos estar entre los hits de la radio ni figurar en la lista de los videos más populares. Si damos por cierto aquel principio de la comunicación de que gusta lo que más se conoce o se difunde, pues coincidiremos entonces en que el tema ha sonado mucho más de lo que merecía.

Este año el hilo conductor de Lucas ha sido un llamado a mirarnos por dentro para premiar lo que realmente vale y brilla. Se me antoja este eslogan como mucho más profundo y transgresor. No es locura lo que hay en Lucas, sino el sentido común que desde el arte se impone.

Comentarios

No seamos inocentes, Lucas

No seamos inocentes, Lucas tambien debe ser responsable de lo que difunde, o todo es culpa de la entidad principal.( icrt o quien sea???..Lucas difunde videos hasta de artistas que no tienen empresas sin embargo la tv la exige a los solistas tener empresas...que quiere decir? Lucas ha querido identificarse como alguien independiente,,,y apela a la historia que lo de ellos es la realizacion y eso es falso..la factura de muchos videos que promueven es fatal o fuera de ese termino. El no haber valorado lo que siginifcaba EL CHUPI.CHUPI es responsabilidad de ellos tambien y de su direccion o es tan dificil comprender la letra del tema del año??....el asunto de LUCAS es aparentar que cumplen el plan 150, 180, 200 videos al años....que chiste...sea lo que sea, digan lo que digan, pero que se vea. aqui todos sabian y saben la obscenidad de esa letra como la de otros regetoneros.,...etc Lo otro repugnante es el mercantilismo del supuesto voto por SMS, para las nominaciones, como si nuestro pais fuera de un 1er mundo. Lucas no entiende que eso es mas pacotilla y plasticismo...y que esa no es la cara verdadera de este pueblo? no me vengan a decir que no saben de verdad como se llegan a esos votos... ME pregunto si programas como LA DESCARGA, 23 y m, ETC comienzan a solicitarte al estado sitios para su comercializacion pues ese es la definicion ..LUCAS TIENE SU CENTRO NOCTURNO EN LA SALA ATRIL....Y NO ME DIGAN QUE ES PARA EXHIBIR VIDEOS....para eso pueden usar otro sitio sin bebidas ni actuaciones etc Conclusion....deben revisar los Lucas,,,,creo que es un fenomeno transgresor de nuestra cultura y mas que todo anti social y provicador.

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