Ser o no ser…, una buena persona
"Somos lo que hacemos repetidamente" (Aristóteles)
Una expresión un tanto filosófica y a la vez pragmática me llevó a meditar en lo qué significa ser buena persona, y por la amplitud del tema prefiero compartirlo con los lectores y de ser posible, conocer sus criterios al respecto.
Visité hace unas horas el hogar de un matrimonio formado por dos jóvenes amigos que acaban de tener el primer hijo para transmitirle mis parabienes y conocer al pequeño. Compartí con el estrenado papá un brindis por la salud y bienestar del recién llegado a la vida. “No pretendemos que sea ingeniero, médico o investigador, sólo aspiramos a que sea una buena persona”.
¿De qué forma puede materializarse ese esencial y noble propósito personal?, salí pensando de regreso a la casa.
Y no pude menos que ponerme a reflexionar, en silencio, ese cómplice esencial en ocasiones esenciales, y también a buscar criterios fundamentados sobre el asunto.
Algunos estudiosos que han indagado sobre el tema aseguran que a quien uno le pregunte si es buena persona, responderá que si, aunque tenga sobre sus hombros una estela de maltratos, actitudes indebidas, mentiras dichas con asiduidad y hasta hechos aún más deleznables. Todos pensamos que lo somos, independientemente de las huellas dejadas en el camino recorrido.
Es verdad que en el andar por la vida casi siempre –salvo excepciones que dejaremos a los más entendidos en la psicología- las personas quieren hacer lo correcto, pero no siempre lo logran, porque en el actuar de cada quien influyen muchos factores, objetivos y subjetivos y sobre todo, los relacionados con la formación.
Quién nació y creció en medio de un nido de delincuentes, le costará mucho trabajo ser una buena persona, andar siempre al lado del bien. Hay ejemplos positivos, pero son los menos.
Me separo de los definiciones especializadas y filosóficas y me adhiero a las enseñanzas que conocí de una madre soltera hacia su único hijo: no maltrates a nadie, no robes, respeta a todas las personas, quiere y protege a tu familia, valora las buenas acciones, ayuda a quienes lo necesiten, reverencia a quienes lo merecen, se sencillo y cordial, no te creas por encima de los demás aunque “tengas el mundo en tus manos”…
Por esas sugerencias, y muchas más que podrían agregarse, anda la cuestión de ser o no ser.
Hay quienes ven la vida de manera diferente, lo cual es lamentable. Se sienten por encima de los demás porque disponen de más dinero o recursos materiales; no conocen lo que significa ser humilde; se creen tener el derecho de merecer lo máximo y por eso maltratan a sus semejantes que consideran inferiores en no pocas ocasiones; consideran saberlo todo y hacerlo todo mejor que nadie; no profesan la cordialidad ni el respeto, y hacen gala el egocentrismo más genuino, porque sienten ser el centro del mundo.
Y muchos de ellos han olvidado sus raíces. Ya no recuerdan que surgieron –quizás- de una familia pobre, formada casi seguro con el tesón del trabajo continuado y siempre honrado, que no crecieron en una zona residencial y sus primeros días vieron el guano como techo y la tabla de palma como paredes…
Es cierto también que “el hábito no hace al monje”; puede nacerse en una cuna dorada y ser una excelente persona, pues no hay contradicción alguna.
En Cuba la crisis económica acrecentada por el desastroso derrumbe del campo socialista y la desaparición de la antigua Unión Soviética devino también crisis social y por tanto, de valores morales, situando en detrimento muchas veces, más de las debidas, la solidaridad, la amistad, el compañerismo, el respeto, la modestia…, y exaltando el egoísmo, la ingratitud, la falta de humildad y de compañerismo, la autosuficiencia, la petulancia…
La cuestión está en ser o no ser una buena persona. Y la elección lógica tiene un solo objetivo: ser.
Por eso un día -ojalá no muy lejano- tendrá que dejar de asombrarnos, como si fueran destellos llegados de otra galaxia, el adolescente que ayuda al anciano a pasar la calle con mucho tráfico vehicular, la joven que cede el asiento en el ómnibus a la embarazada, el vecino que visita a la persona de su cuadra que está hospitalizada, el colega que llegado del “nivel central” respeta y considera como se merece al que labora permanentemente en una ciudad que no es la capital del país, el que no empuja en una cola ni intenta comprar primero, el que dialoga y no resuelve los problemas con ofensas o puñetazos, el que comparte lo que tiene sin pedir nada a cambio, el que pone a su familia por encima de todo en la vida porque es el núcleo esencial de la sociedad y su mejor abrigo, el que aleja de su vida la traición y el engaño, el que no mira por encima del hombro a los de a pie y ofrece gentilmente “botella” (autostop), el anciano que también respeta al adolescente o al joven y el que siente el dolor ajeno como propio.
Para ser una buena persona no basta proponérselo, hay que intentarlo en cada momento de la vida.
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Comentarios
No tengo la menor idea acerca
No tengo la menor idea acerca de la posibilidad objetiva de que este comentario llegue a traspasar la limitada cobertura de mis privilegios informáticos, pero de igual modo, escribo. Me dejo llevar por las palabras que Usted nos ha regalado en este artículo y me pierdo en caminos filosóficos, psicológicos y esencialmente humanos. El hecho de ser o no ser bueno, va mucho más allá de lo que nos proponemos o deseamos. Es este uno de los casos en los que el ser absolutos nos aleja de forma definitiva de la realidad y nos hace divagar sin lógica ni cordura. Ciertamente no basta con las intenciones. Cuántas y cuántas veces no nos ha sorprendido el golpe seco del remordimiento al arrepentirnos de haber sido “malos”, sin que haya sido esa nuestra intención. Somos lo que vivimos en el día a día y al cuestionarnos los errores indeseados, intentamos avanzar por senderos diferentes; más humanamente aceptables. Claro que no siempre lo logramos; de otro modo la vida sería más dulce; las personas podríamos sentirnos ligeramente etéreas y nuestras conciencias estarían algo más transparentes y saludables. El hecho de ser o no ser buenos radica en ser consecuentes con nuestra esencia, más allá de las veces que nos equivoquemos. Los principios que Usted describe en su artículo son como una diadema invaluable, sobre la frente de cualquier humano. No somos perfectos; pero podemos intentar ser un poquitico mejores. Ojalá y ese sea nuestro diario propósito: hacer el bien. Una sociedad colmada de personas que aspiran abrazarse a un mundo más humilde; más humano; más sensible; sería como un río de luces que apagaría las sombras de las miserias humanas que a diario nos asaltan, como clásica tarjeta de presentación del post modernismos y el hedonismo actual. El hombre no es bueno o malo en su totalidad. Destellos de luces y sombras nos golpean frecuentemente. Intentemos entonces, a cada paso, sembrar estrellas y soles; por muy oscuro que se nos muestre el sendero a seguir. Indudablemente, comparto el propósito de vida de esos padres a los que Usted hace referencia en su artículo. El camino es difícil y la tares es titánica, pero en ese empeño delicioso, que sea el amor el principal ingrediente para llegar a ser. Gracias por sus palabras.
Le agradezco mucho su
Le agradezco mucho su comentario. Un saludo afectuoso.
Pienso, sin ser un entendido
Pienso, sin ser un entendido en la materia, que hay mucha tela por donde cortar, que solo la sociedad, con todas sus instituciones y sobre todo la familia como célula fundamental de ella, pueden encaminar hacia la obtención de estos buenos ciudadanos, cada día más difíciles de encontrar en nuestra población , pero muy necesarios para lograr los objetivos a los que siempre ha aspirado nuestro sistema político, digo esto porque estamos viviendo hace varios años una transformación paulatina y sin retrocesos de nuestras costumbres y de nuestras vidas en sentido general, que son necesarias para tratar de incorporarnos al carril que realmente nos corresponde como país y como pobladores del mismo, dedicando más de una generación a la consecución de objetivos verdaderamente nobles, con un cumulo de sacrificios revolucionarios y llenos de orgullo sano por ello, sin renunciar a nuestra dignidad e independencia, sin embargo, desde mi punto de vista, creo que de ahora en lo adelante hay que mirar con los ojos bien abiertos por la aparición en unos casos y el reforzamiento en otros de conductas impropias y oportunismos agazapados debajo del manto de las transformaciones de aquellos que realmente nada tienen que ver con nuestra moral socialista y menos con la posibilidad de ser una buena persona y que son los que hoy blasonan porque han logrado, gracias a las oportunidades creadas por la Revolución, mejorar su modo de vida, haciendo oídos sordos, olvidando sus raíces, sin tener en cuenta cuánto ha costado mantener lo conquistado y seguir adelante; causando descontentos y generando opiniones que nada tienen que ver con los verdaderos valores de nuestro pueblo.
Gracias Andrés, por su punto
Gracias Andrés, por su punto de vista tan valioso.
Intresante trabajo este que
Intresante trabajo este que nos propone, muchas cosas de estas habrian de escribirse. Siempre he dicho, en mas de un lugar, y lo repetire por demas que todos los dias cuando nos acostamos ese momento en que existe un aparente silencio a nuestro alrrededor, quien mas cerca esta de nosotros es la inseparable almohada, grande o pequena, no es ello determinate, vale tener una conversacion breve, destellos de la actividad diaria, desde que pusimosl los pies en el piso. Que hice mal?, que hice bien?, a quien maltrate y quien me maltrato, como ha sido mi jornada y si mi cumplimiento con mi regla sobre el honor se hizo efectiva. En ese breve instanste, se suele sacar como conclusion que se debe y que no se debe... Robar y lucrar es malo - todos sin excepcion, porque se aprende muy rapido llegamos a entender tempranamente; que es bueno y que es malo. Muchas veces hablamos del honor y la verguenza, de la dignidad y el decoro, de la hombria (titulo efectivo para las feminas tambien, porque no encuentro una palabra que compatibilice con lo que quiero expresar), y en la actuacion cotidiana, entonces dejamos mucho que desear... Yo pienso, entre otras cosas que no existe una regla, cada cual suele tener la suya, pero hay una que es de todos, esa generalizada y creo que siempre la sintetizo en el honor. En nuestra Cuba, en la de hoy, en la cotidiana muchas cosas caen a diario por la canalita, porque existe el patron de a fuerza y la violencia, porque la violencia y la fuerza no se expresan solo por ser mas grande o pequeno, por ser mas fuerte o menos fuerte, suele hacerse porque si, no importa los metodos que se empleen. Nadie puede considerarse buena personacuando mira con desprecio y de soslayo a un semejante, como tampoco cuando no se comporta adecuadamente con un anciano, un nino o una dama y viceversa. Cuando el dolor del que pasa por su lado con una queja le es ajeno, pero tampoco lo es cuando maltrata una propiedad qu no es suya. Tambien se suele encontrar al que todo le llego facil, porque lo heredo o porque le "toca", no hay que explicar el bando de estos. Ellos, esos a los que me refiero, se sienten con "la sarten por el mango", se entronizan en modas extravagantes, en cosumos, muchas veces salidos de algun lugar por decente, o por las propias posibilidades que "la vida le dio" y miran igualmente a los quen o tienen lo que ellos, como extraterrestres. Estas cosas, estos matices no se expresan solamente en nuestro pais, son parte de lo que ocurre hoy en este mundo que mal habitamos y del que cada dia vamos dejando menos para los que han de venir despues, porque la vida tiene un limite y estamos por aqui, como alguien dijo una vez "prestados". Seamos buenos y mejores, practiquemos el honor ya ya habremos hecho mucho por este mundo, esa es nuestra obligacion.
Gracias Fernando pos u
Gracias Fernando pos u interesante comentario.
Creo que este es un tema de
Creo que este es un tema de vital importancia para la sociedad actual debido a que hoy día muchos de estos valores que se mencionan se han perdido y es necesario un recate urgente. A pesar de de los valores que sean capaces de inculcarle los padres y familiares a los nuevos jóvenes creo que es necesario cada persona poner de su parte; pues en la formación existen personas que te ayudan pero uno debe ser capaz de crecerse por si mismo y por ender ser una persona de bien. Por eso quiero agradecerles mucho este comentario
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