Trabajadores

12 de Marzo de 2010

08/02/2010 09:01

Esfuerzo para mantener producción de arroz

Aunque la campaña de siembra de frío se verá limitada a la mitad con respecto al pasado año, Sancti píritus prepara condiciones para aprovechar todas las vías posibles y compensar la producción con las plantaciones en primavera

Orestes Ramos Lorenzo

Casi medio centenar de pozos que fueron dejados de explotar en la producción arrocera tras la construcción de la presa Zaza, a comienzos de los años 70, fueron reacondicionados y evaluados para su puesta en marcha, y con ello paliar las serias limitaciones de agua para la siembra de ese cereal en el sur espirituano.

El complejo agroindustrial Sur de El Jíbaro entrega en calidad de préstamo más de mil 800 hectáreas al sector cooperativo y campesino que recibe a su vez el llamado paquete tecnológico, es decir los insumos que garantizan la atención a las plantaciones, y tienen también el compromiso de vender las producciones para la comercialización estatal del grano.

Aun cuando el mayor acuatorio del país almacena menos de la quinta parte de su potencial de mil 20 millones de metros cúbicos de agua, los expertos evalúan que en el subsuelo de las áreas arroceras se acumulan más de 100 millones que requieren de equipos, combustible y electricidad para ser extraídos pero que ante la actual situación lo más recomendable son los pozos, junto con el uso racional y la reducción de las pérdidas del líquido en el trasiego hacia los campos.

Las unidades productoras estatales están instalando cinco bombas accionadas por electricidad, y los campesinos ya tienen más de una veintena en funcionamiento que utilizan diésel, de unos 37 equipos que rescataron y reparan, con posibilidades de extraer el agua.

Ante las limitaciones con el riego en La Sierpe, la principal zona arrocera espirituana, en la provincia preparan tierras y crean condiciones en zonas no tradicionales del cultivo en los últimos tiempos, como Yaguajay, en el norte, donde incluso se emplearán tierras ganaderas con condiciones para la plantación en primavera, con el objetivo, además, de tras el corte aprovechar el rebrote de las plantas de arroz para la alimentación de los vacunos.

También se preparan tierras en la Empresa de Cultivos Varios Valle del Caonao que tiene posibilidades para al menos unas 13 caballerías del cereal, mientras en la zona de Aridanes, la presa de igual nombre recibe agua rebombeada del río Jatibonico del Sur, con el fin de abastecer territorios donde se plantarán unas mil 200 hectáreas; de igual modo se incentivará a campesinos que puedan realizar riego para que siembren áreas aunque sean reducidas.

Aunque la campaña de siembra de frío se verá limitada a la mitad con respecto al pasado año, Sancti píritus prepara condiciones para aprovechar todas las vías posibles y compensar la producción con las plantaciones en primavera, teniendo en cuenta que en mucho se dependerá de las precipitaciones.

De cualquier modo, dados los precios mundiales del arroz, por encima de los 600 dólares la tonelada en la actualidad y los costos con que se obtienen en el territorio, en el entorno de los 340 dólares, resulta loable garantizar al menos que no haya un descenso en comparación con el pasado año, mucho mejor si la producción se incrementa.

“Ahogados” por la sequía

Dos municipios espirituanos, Trinidad y Fomento, con más de 50 mil residentes en alrededor de un centenar de comunidades, viven a diario la agonía de la falta de agua; 35 fuentes de abasto están deprimidas, cinco de ellas de forma total.

La principal fuente de abasto de agua de los pobladores de Trinidad entró en fase de alarma, pues solo satisface el 20% de las necesidades de la localidad y en marzo ya entraría en el momento crítico.

En apenas una semana el acueducto de San Juan de Letrán, surtidor de esa ciudad, disminuyó las entregas de 30 a 20 litros por segundo, cuando en estado normal alcanza los 110.

Más de 60 viajes diarios en pipa suplen solo en parte la distribución, pero ha habido calles que no recibieron agua, porque el acarreo no alcanzaba para más; la principal limitación es el combustible, ya que la emergencia por sequía no cuenta con asignaciones especiales, según afirmaron directivos responsabilizados con esa tarea.

Eduardo Sabatés, vicepresidente del Gobierno en la villa Patrimonio de la Humanidad, explica las medidas que han venido adoptando: regulación del fregado de carros de servicio social a dos puntos con horarios restringidos, limitación al 50% del consumo en los organopónicos, con indicación de la siembra de cultivos de menos requerimientos de humedad.

Las instalaciones turísticas han realizado mantenimientos y se están ajustando al consumo mínimo normado por habitación, explica el funcionario; han instalado instrumentos de medición a unos 10 hostales, teniendo en cuenta la proliferación de estos en la villa; plantean que se pretende continuar para estimular el ahorro. Pero, ¿cuánto se pierde en las viviendas y en la red de distribución?, ¿cuánto se consume ilegalmente?

Es difícil saberlo, unos dicen que se bota el 20%; otros, que el 50%, algunos expresan que no hay método que permita acercarse a la verdad.

La vicepresidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Aimé Aguirre, participó en el análisis de este problema en Sancti Spíritus. Las indicaciones de la institución son buscar eficiencia, eliminar grandes salideros, minimizar el derroche en los hogares, porque el combustible para el abasto es el mismo asignado para el mantenimiento de la red.

Eso crea una disyuntiva; se reparan los salideros o se abastece a los pobladores, porque las necesidades del carburante son altas.

A los trinitarios en este momento les quedan pocas opciones, cada día se reducen más los acuíferos y van camino del agotamiento, hay que evitar a toda costa la salinización de la cuenca subterránea por penetración del mar.

La cultura del ahorro no se adquiere en horas, sobre todo cuando la escasez agobia. La dirección del Partido en la provincia ha llamado a las organizaciones y a las entidades a eliminar el derroche en los sectores estatal y residencial.

En la localidad montañosa de Fomento se agotaron cinco fuentes, incluyendo la que abastecía a los carros cisterna. Aunque tengan combustible, no hay cómo cargar las pipas; las perspectivas serían acarrear agua del vecino municipio de Cabaiguán, pero el gasto sería enorme. De 33 mil pobladores, 28 mil tienen que recibir el líquido en recipientes.

Los sectores productivos también sienten la escasez, particularmente en la siembra de arroz. De las 650 caballerías que debía plantar en la etapa de frío, la empresa Sur de El Jíbaro, solo podrá hacerlo en 150, explican directivos. También tiene que asumir la atención de 50 mil cabezas de ganado que pastan en áreas en barbecho; allí instalan molinos para aprovechar el rico acuífero subterráneo.

Antes de la existencia de la presa Zaza la entidad utilizaba pozos que fueron olvidados. Hoy se han rescatado 36 y se piensa llegar al medio centenar.

Estos pozos serán explotados por los productores no especializados, quienes ya han montado 20 bombas para la extracción del agua.

En otras áreas ganaderas, el Ministerio de la Agricultura instala molinos de viento y activó los pozos en 17 organopónicos, también se prepara para mover 6 mil vacunos.

La Zaza sigue deprimiéndose; ni siquiera llega a la sexta parte de sus potencialidades de mil 20 millones de metros cúbicos; además de afectaciones a la producción arrocera, la acuicultura sentirá el impacto, pues allí concentra el 86% de sus capturas, que pueden descender por debajo del 40 por ciento.

No es de extrañar que alguien haya dicho: la sequía hace tanto daño como un ciclón, tal vez con efectos a más largo plazo.