Trabajadores

11 de Marzo de 2010

06/02/2010 10:57

Los males sociales de Puerto Rico son frutos del colonialismo

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Foto: José R. Charrón

Pablo José Rivera, presidente ejecutivo del semanario independentista Claridad, destacó que el agravamiento de problemas como el narcotráfico, la drogadicción, la criminalidad, el abuso doméstico o las enfermedades mentales, es producto de un modelo de dependencia que “ha llegado a su límite”

Sundred Suzarte Medina

Los problemas sociales provocados por sistemas políticos y económicos injustos resultan devastadores en cualquier lugar donde se desarrollen, y muchos gobiernos se esfuerzan dentro de sus posibilidades para darles solución o minimizar sus efectos. Sin embargo, una pequeña isla del Caribe no tiene jurisdicción plena para tratar sus propios asuntos y enfrentar sus problemas a fondo. Puerto Rico, la última gran colonia del siglo XXI, deja en manos de Estados Unidos las decisiones más importantes, a cambio de un estatus anacrónico y disfuncional.

En entrevista con Pablo José Rivera, presidente ejecutivo del semanario independentista Claridad, destacó que el agravamiento de problemas como el narcotráfico, la drogadicción, la criminalidad, el abuso doméstico o las enfermedades mentales, es producto de un modelo de dependencia que necesariamente “ha llegado a su límite”. A su juicio, mientras los puertorriqueños no tomen el control completo de la nación, no podrán enfrentarse con verdadero conocimiento de causa a los problemas que los afligen, y adoptar, en consecuencia, legislaciones soberanas que puedan darles respuestas.

Por su condición colonial, Puerto Rico delega en Estados Unidos el poder sobre expropiación forzosa, la determinación de declarar una guerra, la autoridad sobre aviación y fletes, poder sobre el espacio aéreo, la nacionalidad y ciudadanía, autoridad sobre la bancarrota, poder sobre crímenes penados por leyes federales y sobre el castigo a los mismos, límites marítimos y guardia costera, poder para determinar la constitucionalidad de las leyes y procedimientos, y poder sobre las patentes. Asimismo, la autoridad absoluta en materia de emigración descansa en el gobierno federal norteamericano, y Puerto Rico no tiene autoridad para regular asuntos relacionados con el establecimiento de sistemas de comunicación y comercio con el exterior.

“Tomar la determinación en Estados Unidos de ejercer una mayor o menor presión en Puerto Rico para resolver problemas como el narcotráfico, se basa solamente en el hecho de si es necesario o no en ese momento, de acuerdo con los intereses del imperio. Eso sucede porque no tienes control en tus fronteras sobre lo que entra y lo que sale. Por lo tanto, es un espacio prácticamente abierto para el tráfico de drogas”, resaltó Rivera.

Puerto Rico es, además, uno de los países con un mayor índice de criminalidad en el mundo. Según el Presidente de Claridad, todos los años son asesinadas más de mil personas, y esto conlleva un deterioro de la salud mental de la población.

El modelo de dependencia desarrollado en Puerto Rico por más de cien años, se hace más visible también en la continua ejecución de políticas neoliberales en medio de la crisis económica mundial que golpea fuertemente la economía puertorriqueña, en recesión hace varios años.

“El actual gobernador anexionista, Luis Fortuño, está entregando el país a los grandes intereses, y las organizaciones independentistas y sociales se están organizando para hacer frente. Puerto Rico tiene las condiciones internas muy favorables para nuestros reclamos de independencia bajo la premisa de que solamente con la soberanía tendremos los poderes necesarios para enfrentarnos a la crisis”, indicó Rivera.

El modelo económico, resalta el ejecutivo, no logra emplear a la fuerza trabajadora. En la medida en que se generen modelos económicos que no se correspondan con nuestras necesidades, sino con las de las grandes corporaciones, no se podrá implantar una política de pleno empleo.

“Las organizaciones se están fortaleciendo poco a poco y se van generando nuevas formas de expresión organizativas. En la medida en que se enfrenta a una crisis severa, va generando instrumentos de lucha y va trascendiendo los instrumentos de lucha tradicionales”, manifestó Rivera.

No obstante, la lucha por la independencia de Puerto Rico ha recibido varios espaldarazos en los últimos años. Durante la administración de George W. Bush, un Grupo de Trabajo de la Casa Blanca determinó que Puerto Rico era una colonia, y rechazó el mal llamado Estado Libre Asociado creado en 1952, con “autonomía” propia”; se celebró el Congreso Latinoamericano y Caribeño en Panamá en el 2006, donde se procuró el apoyo internacional para la independencia de Puerto Rico y que esta región se convirtiera en un interlocutor entre Estados Unidos y su colonia caribeña. Asimismo, se han realizado ponencias frente al Comité de Descolonización de la ONU. Actualmente, una solución aceptada por muchos sectores en Puerto Rico es la Asamblea Constitucional de Estatus, prometida incluso por el presidente Barack Obama antes de ser elegido, para darle solución final al estatus boricua.

De acuerdo con Rivera, “la Asamblea es el mecanismo que puede dar viabilidad a la solución del problema de la condición colonial de Puerto Rico. Hasta ahora los plebiscitos no han sido la solución porque no son vinculantes. Por lo tanto, el Congreso de Estados Unidos no se compromete a apoyar un plebiscito o un referendo”.

Finalmente, el presidente del semanario Claridad indicó que durante más de un siglo de colonialismo “salvaje”, es cierto que Puerto Rico no ha derrotado a Estados Unidos, pero “ellos tampoco nos han derrotado. Seguimos en esta lucha y estamos seguros de que, eventualmente, triunfaremos”.