Trabajadores

2 de Septiembre de 2010

03/09/2009 08:35

¿Cuándo debe preocuparnos el sudor?

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Ilustró: Malagón

Si se produce de manera excesiva y sostenida en ausencia de desencadenantes de diversa índole, nos encontramos ante una hiperhidrosis primaria, secundaria o de índole no biológica

Yohanna Torres Rodríguez

La sudoración es una respuesta del organismo humano a estímulos térmicos y emocionales para regular el calor del cuerpo cuando aumenta la temperatura ambiental, si realizamos alguna actividad física, sentimos nerviosismo, vergüenza, furia o temor. Si se produce de manera excesiva y sostenida en ausencia de tales desencadenantes, nos encontramos ante una hiperhidrosis primaria, secundaria o de índole no biológica.

En los dos últimos casos los orígenes pueden identificarse y desaparece con el tratamiento para la enfermedad de base que la provoca o terapia psicológica.

Sin embargo, todavía permanecen inciertas las causas de la hiperhidrosis primaria —de ahí su denominación—, aunque se sospecha de una hiperactividad en un área de la corteza cerebral, con aumento de la respuesta sudoromotora periférica en las manos, los pies, las axilas y la cara, pues son las regiones corporales con mayor concentración de glándulas sudoríparas.

Para el Doctor José Manuel Hernández Gutiérrez, Especialista en Cirugía General y Profesor del Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso, esta es una entidad nosológica, porque posee características propias que la singularizan y distinguen de otros tipos de transpiraciones.

“Generalmente la hiperhidrosis primaria aparece en la infancia o en la pubertad de manera focalizada y simétrica. Las zonas afectadas, de color rosa deslustrado con tendencia al violáceo, gotean de forma continua y son frías y pegajosas al tacto independientemente del clima. Sus manifestaciones son desproporcionadas en relación con el resto del organismo y tienden a exacerbarse con el estrés. Esta sudoración no obedece a procesos de control metabólico ni interfiere en la temperatura corporal”, explica el investigador.

Entre el 1 y el 3% de la población mundial presenta esta patología, que se mantiene en el tiempo y afecta la calidad de vida del paciente, quien sin poder controlar la sudoración experimenta dificultades para interactuar con otras personas y trabajar con papeles, lápices, alimentos o equipos electrónicos.

“Hemos constatado una tendencia familiar en la incidencia de la enfermedad y sospechamos que algún componente hereditario tenga participación”, amplía el cirujano.

Pese a que sus factores detonantes no están esclarecidos, en el campo de la Dermatología los especialistas efectúan los análisis clínicos y de laboratorio pertinentes para completar y orientar el tratamiento en cada caso. “Muchos pacientes confiesan sentirse terriblemente, pero la dimensión de la enfermedad varía según ocupaciones y subjetividades”, asevera Hernández Gutiérrez.

Surgida en la segunda década del siglo pasado la terapia quirúrgica en desarrollo perfila mayores perspectivas e inquietudes en la actualidad. Más de un centenar de simpatectomías por videotoracoscopía sin complicaciones quirúrgicas ni anestésicas en casi cinco años avalan el quehacer del Centro Nacional de Cirugía de Mínimo Acceso.

“La intervención en este caso —detalla el especialista— consiste en la sección por métodos endoscópicos del nervio simpático dorsal.

El diagnóstico de hiperhidrosis esencial justifica su práctica, mas el paciente tiene la última palabra, porque se trata de su integridad biológica y, además, la técnica ocasiona un efecto secundario postoperatorio en la mitad de los casos: una ligera sudoración en la parte baja de la espalda o del abdomen.

“Quienes se operan sienten satisfacción. Cuando les pregunto si volverían a hacerlo asienten sin vacilar e incluso convencen a otros pacientes que les temen a esta alternativa.

En cualquier situación recomiendo a las personas enfermas que acudan a nuestras consultas, para ofrecerles protocolos de actuación que ayuden a encontrar alivios y soluciones”, destaca el doctor.