Trabajadores

17 de Marzo de 2010

02/08/2009 11:56

Crear cultura de la higiene

Cuando se detectan larvas, deben tomarse las muestras y enviarlas al área de salud.

Ante la urgencia de erradicar los focos del Aedes aegypti, realizar acciones preventivas sistemáticas y eficaces en centros laborales

Carmen R. Alfonso

El mosquito Aedes aegypti no se va a acabar ecológicamente ni es posible erradicarlo del país, pero sí podemos mantenerlo en niveles tales que, aunque nos llegue un caso de dengue a Cuba o una persona enferme durante su permanencia aquí, no se transmita la infección.

De ahí que prevenir y eliminar sus criaderos es una de las acciones priorizadas para evitar la proliferación de este insecto, principal transmisor del dengue.

“En los centros de trabajo se concentra alrededor del 15% de los focos de mosquitos detectados en el país, por eso el movimiento sindical desempeña un papel muy importante en la prevención”, reflexiona Alfredo Machado López, miembro del Secretariado Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

“Hemos de concientizar a los trabajadores, acerca del riesgo de una epidemia y la importancia de evitarla, pues están creadas las condiciones para que no exista un foco de mosquito en ninguna entidad laboral”.

Higienización: Tarea de primer orden

La labor fundamental de higienización comprende el centro y su entorno, enfatiza Machado López, y por ello se ha orientado crear tantas brigadas de autofocal como sean necesarias para llegar a todas las áreas.

Ello se complementa con jornadas de trabajo voluntario, rescatadas desde el XIX Congreso de la CTC e integradas por los movilizados precisos, que se dediquen a la limpieza de los locales, con una frecuencia diaria o no, en dependencia de la complejidad de la situación.

Como aspecto fundamental de organización del autofocal laboral, se crean estas brigadas, en coordinación con el área de salud (policlínico) o unidad municipal de Higiene y Epidemiología que le corresponden.

Una vez instruidos los miembros y con los implementos adecuados tienen como objetivos:

*Inspeccionar todos los locales y el entorno del centro, revisando los depósitos o lugares que contengan o puedan tener agua. Debe hacerse un mismo día de la semana, de manera que no exceda los siete días, tomando en cuenta el ciclo evolutivo del mosquito.

*Situar los depósitos que se consideren no útiles para su destrucción. Los que tengan utilidad deberán quedar bajo techo, bien tapados o boca abajo.

*Cuando se observen larvas, deben tomar una muestra, enviarla al área de salud y botar el agua en tierra, seca y soleada.

Exigencia y sistematicidad

Comentando la situación de nuestro país, rodeado de dengue por su ubicación geográfica, el compañero Alfredo Machado enfatiza en que “realizar la limpieza y la prevención en todos los centros de trabajo es nuestra mejor contribución a la lucha contra esa enfermedad y su vector”.

Las orientaciones están dadas —explica—, pero se requiere de más exigencia en el cumplimiento de las medidas. Un ejemplo es que no se ha logrado que en el ciento por ciento de los colectivos laborales existan las brigadas, que todas estén completas o que se hayan hecho las coordinaciones para capacitarlas, de manera que la revisión de cada área se haga con efectividad.

“No somos capaces de evaluar que la ocurrencia de una epidemia tiene que ver con la salud de los trabajadores, de su familia, del país”, analizó Machado. El Estado revolucionario ha destinado enormes cantidades de recursos y no hemos sido capaces de hacer comprender que nuestra labor fundamental es preventiva.

Abordó también la responsabilidad de los colectivos obreros: “Si logramos crear y mantener una cultura de la higiene, llegaremos a desterrar el mosquito de nuestros centros laborales y ahorraremos millonarios recursos al país. Y que sea la asamblea de afiliados donde estas cosas se discutan, el escenario donde se destaque a los mejores y se censure a los que no lo hacen bien”.

Debido a la tendencia al incremento de los focos o criaderos del mosquito en algunos territorios y centros de trabajo, retomemos la orientación del secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdés, acerca de redoblar la vigilancia y las acciones de control del movimiento sindical. En un reciente mensaje a las organizaciones sindicales Valdés exponía: “Si la seguridad y salud del trabajo son una de nuestras prioridades, ¿cómo es posible que excluyamos este elemento que tanto puede afectar la salud del trabajador, de su familia y de la economía del país?”