04/02/2010 07:28
Ahorro energético: ¿varÃa el tono?
La prensa le ha bajado el perfil al tema y sólo lo trata de manera esporádica, y en los encuentros empresariales apenas se considera
Me da la impresión de que, como en la música, el tema del ahorro de energÃa ha variado el tono, pero no para más intenso, como serÃa lo correcto.
Al finalizar el primer trimestre del pasado año, la máxima dirección del paÃs orientó extremar las medidas para disminuir el gasto energético, sobre todo el relacionado con la generación de electricidad, pues existÃa un sobreconsumo notable de combustibles, insostenible para la economÃa del paÃs.
Con rapidez se activaron las estructuras de control, ajustaron los planes y programas, intensificaron las inspecciones y los medios de comunicación se pusieron a tono con tan medular asunto. El resultado fue evidente con prontitud. La mayorÃa de las provincias adecuaron el consumo a lo asignado, como fruto de las medidas puestas en práctica y chequeadas con mucha periodicidad.
Pero el tono y la ocupación han decaÃdo, inexplicablemente. La prensa le ha bajado el perfil y sólo lo trata de manera esporádica, y en los encuentros de chequeo, el ahorro energético apenas se considera. No puedo asegurar que los resultados hayan decaÃdo y que no se apliquen las medidas, pero, con certeza, no percibo la presencia de la misma preocupación que hace unos meses atrás.
Y esa consideración me la confirmó un hecho en particular. Anoche, a eso de las once, pasé por una oficina de un organismo importante, cuyos ventanales dan a la calle. El aire acondicionado estaba encendido, a pesar de que la temperatura ambiente era agradable y nada calurosa. Pero, a las 7 de la mañana de hoy, volvà por el mismo sitio, y el equipo aún estaba funcionando. Pregunté al custodio que estaba en la puerta principal si habÃa alguien trabajando y el no fue rotundo. ¿Nadie controla allà el consumo? ¿Se sigue chequeando el contador que registra el gasto cada dÃa? ¿Aplicarán sanciones a los derrochadores?
Pienso, sinceramente, que nada de eso ocurre en ese centro. ¿Y no estará sucediendo igual en otros hasta con equipos más gastadores?
Los cubanos nos hemos acostumbrado a ejecutar y controlar estrictamente lo que nos chequean y a preocuparnos sólo por lo que nos miden. Lo que no tiene el mismo rigor pasa a un segundo plano. Es un mal hábito que se ha convertido, de modo lamentable, en un método de trabajo y de vida, dañino, por supuesto, pues desdeña la constancia, la persistencia, la sistematicidad y hasta la lógica, cuando se trata, como en este caso, de un asunto de carácter estratégico y económicamente muy importante.
Y no imaginemos que los combustibles hayan experimentado una disminución del precio en el mercado internacional. Por el contrario, la tendencia en los últimos dÃas ha sido subir. Según el dato oficial más reciente, el fuel oil cuesta 449,09 dólares la tonelada; el diésel, 603,65; el jet fuel, 665,73; la gasolina, 693,35, y el gas licuado, 778,01. El petróleo crudo (WTI) en la Bolsa de Nueva York se cotiza a 72,29 dólares el barril.
¿Cuánto puede gastar un aire acondicionado encendido innecesariamente en una oficina toda una noche, refrescando burós, sillas y documentos? ¿Qué cantidad de combustible significa decenas de luces que iluminan mercados en horarios nocturnos, cuando quizás con la mitad resulte suficiente?
El ahorro energético hay que seguir chequeándolo, con la misma rigurosidad con que se hacÃa a mediados del 2009, y los medios de comunicación deben mantener abiertas sus páginas y espacios al tema, porque el cambio de tono puede, como en la música, desafinar, y eso no resultarÃa conveniente para la economÃa nacional, urgida de un fortalecimiento que parte de la disminución de los gastos por la sustitución de importaciones y por la elevación de la conciencia colectiva.
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