18/05/2007 14:45
La puntualidad no es opcional
A favor o en contra de mi comentario del pasado lunes, titulado La jornada laboral es sagrada, muchos lectores me han llamado, escrito y hasta mandado recados con personas conocidas.
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ÂA favor o en contra de mi comentario del pasado lunes, titulado La jornada laboral es sagrada, muchos lectores me han llamado, escrito y hasta mandado recados con personas conocidas.
Una de las opiniones que recibà —vÃa correo electrónico— fue la de Onelia Vega Suárez, de Isla de la Juventud, quien está de acuerdo con parte de lo expuesto, pero discrepa del párrafo siguiente: El horario laboral establecido en cada lugar e inscripto en el convenio colectivo de trabajo, hay que cumplirlo, y quien vive más lejos tiene que levantarse más temprano o adoptar las medidas necesarias para garantizar su llegada a tiempo.
“Soy trabajadora y muy consciente de que la jornada laboral es sagradaâ€, —asegura— sin embargo, considera que la llegada puntual depende “fundamentalmente de la conciencia de los choferes (para dar ‘botella’), pero más que nada de las necesidades reales que tiene nuestro paÃsâ€, y estima que primero hay que “resolver estos problemas que son en realidad los que afectan al buen cumplimiento de la jornada laboralâ€.
Y ahora soy yo quien discrepo de Onelia. No es exacto ni justo cargar la culpa de todo al transporte y menos ponerlo como condición para solucionar un asunto que no puede esperar más. Es cierto que hay serias dificultades para trasladarse de un lugar a otro
—que irán resolviéndose paulatinamente con la adquisición de nuevos equipos, como se ha estado informando—, mas ello no disminuye la responsabilidad individual contraÃda mediante contrato entre el trabajador y la entidad que lo empleó para que brinde un servicio o produzca un bien, durante determinado número de horas y dÃas, aspectos refrendados en el convenio colectivo de trabajo, el cual, una vez aprobado en asamblea de trabajadores y suscrito por las partes, tiene fuerza legal y es de obligatorio cumplimiento.
De manera que llegar puntual no es opcional. Lo opcional es trabajar o no en determinado lugar, teniendo en cuenta su lejanÃa, su horario de entrada y salida u otras caracterÃsticas que no resulten convenientes para alguien en particular.
Cada centro o institución tiene un encargo social y no puede adecuarlo a los reclamos de cada uno de sus trabajadores, salvo excepciones, que deberán ser aprobadas por el jefe de la entidad, previa autorización del nivel administrativo superior a esta, con la participación de la organización sindical, según establece el nuevo reglamento (Resolución 187) que entrará en vigor en el 2007.
La Revolución, aun en los años más duros del perÃodo especial, no abandonó a nadie a su suerte. Se buscaron alternativas y fórmulas que llegaron a establecer incluso el estudio como trabajo, pero durante esa etapa se entronizaron muchas deformaciones de la disciplina y el orden, al amparo de las dificultades objetivas por las que atravesamos.
Hoy debemos llamarnos a capÃtulo, porque si bien la dirección del paÃs está haciendo el máximo esfuerzo a fin de la recuperación y desarrollo de la economÃa, con el consiguiente incremento de la calidad de vida del pueblo, debemos tener bien claro que para lograr esos objetivos a un ritmo mayor, tendremos que consagrarnos más al trabajo, con disciplina y organización, para elevar la productividad, la eficiencia, el ahorro y el uso racional de los recursos, fuentes de riqueza insuficientemente explotadas aún.
El salario ha crecido más que la productividad en la última década, y eso hay que revertirlo lo antes posible, ¿cómo? En primer lugar, con puntualidad, con óptimo aprovechamiento de la jornada, y hay que reconocer que a pesar del déficit de transporte y de la falta de conciencia de algunos choferes que no respaldan a sus compatriotas con una socorrida “botella†(aunque millones de cubanos utilizan esta modalidad gracias a otros muchos conductores solidarios), son incontables los trabajadores que, aun viviendo lejos, jamás llegan tarde a su puesto.
Quién sabe cuánto sacrificio les ha costado, pero hace más el que quiere que el que puede, como dice el refrán.
¿Qué dirÃamos si la maestra de nuestros hijos no está a tiempo para impartirles clase? ¿Cómo nos sentirÃamos si la enfermera no llega a la hora en que tenemos que ponernos la inyección cuando sufrimos un dolor? ¿AdmitirÃamos que un programa de televisión no comenzara a la hora fijada porque el conductor no llegó según lo anunciado, o que se atrase el pan o no “pongan†el agua a la hora esperada...?
A cualquiera le sucede un percance un dÃa, pero no puede convertirse en regla, y además justificarlo.
En cada entidad tendrán que hablar mucho de este tema en los dÃas que restan del actual año, discutir, reflexionar, intercambiar criterios, esclarecer dudas y ganar conciencia sobre lo que a partir del 2 de enero será de estricto cumplimiento para todos.
Podrá haber flexibilidad, pero nunca paternalismo ni connivencia ante la impuntualidad y otras indisciplinas.
No se trata de sancionar a ultranza, sino de educar y ganar la comprensión de los trabajadores, pero en última instancia los jefes administrativos tienen el encargo de garantizar, con el apoyo de las organizaciones sindicales, que la disciplina y el orden sean respetados en cada colectivo laboral.
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