Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado: Imán de alto campo

Centro Nacional de Electromagnetismo Aplicado: Imán de alto campo

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Sin duda hay magnetismo en todo lo que hacen, no solo porque su misión esté relacio­nada con las aplicaciones cotidianas del electromagnetismo, sino porque desde hace 30 años no hacen más que atraer lo mejor de la ciencia, la tec­nología y la innovación.

 

De izquierda a derecha el ingeniero José Castillo Bonne, fundador en activo, y el M.Sc. Antonio García Leyva, joven directivo, síntesis de ese imán de alto campo que simboliza el CNEA. Foto: Cortesía de CNEA
De izquierda a derecha el ingeniero José Castillo Bonne, fundador en activo, y el M.Sc. Antonio García Leyva, joven directivo, síntesis de ese imán de alto campo que simboliza el CNEA. Foto: Cortesía de CNEA

 

No son gente de alharacas, pre­fieren más el hacer que el decir, algo que aprendieron de aquellos que fueron el embrión de lo que es hoy el Centro Nacional de Electromag­netismo Aplicado (CNEA), único de su tipo en el país, con sede en la ciudad de Santiago de Cuba.

Se gestó allá por la década de los años 80 del pasado siglo en el Depar­tamento de Electrotecnia Básica, del otrora Instituto Superior Politécni­co Julio Antonio Mella, creció entre encargos especiales para mejorar la eficiencia empresarial, los deseos enormes de innovar a favor del desa­rrollo y el talento de investigadores y científicos del patio.

Sus resultados fueron conocidos por el Comandante en Jefe, quien en diciembre de 1991 expresara: “Son cientos de magnetizadores para mantener una mayor eficiencia en los equipos, en las calderas, en mu­chas actividades, e incluso, en el ahorro de combustible (…) creo que este esfuerzo que se está haciendo con los magnetizadores es impresio­nante, y se reflejaron de una manera clara sus posibilidades y las líneas que tenemos que seguir en este ca­mino”.

Días después, el 16 de enero de 1992, en medio de la compleja rea­lidad del llamado período especial, se apostaba al futuro con la funda­ción del CNEA.

 

Vale la pena

Tres décadas después los resulta­dos que han materializado sus 78 trabajadores, de ellos más del 60 % directos a la investigación, hacen tangibles los sueños de antaño.

Resumirlos puede ser riesgoso, pero la M.Sc. Rebeca Esther Con­de García, directora de transfe­rencia de resultados asume el reto, va y viene en el tiempo, habla con pasión de lo mucho que se ha in­vestigado, innovado, desarrolla­do, producido y comercializado con base en el electromagnetismo aplicado e impactos en la indus­tria, la agricultura, la salud, el me­dio ambiente…

 

 

“Están, por ejemplo, dispositivos como el estimulador magnético lo­cal, usado en el tratamiento de la so­riasis vulgar, la inflamación pélvica y la rehabilitación de afecciones en el sistema osteomioarticular; sepa­radores de partículas ferrosas para usos industriales y de laboratorio, así como el acondicionador magné­tico, nuestro producto líder, utili­zado para el tratamiento a fluidos acuosos y combustibles.

“Igual hemos desarrollado tec­nologías aplicadas, entre otros, en sistemas de riego agrícola y en abre­vaderos de gallinas ponedoras, cer­dos y conejos, con impactos notables en la germinación de semillas, resis­tencia de los cultivos a las plagas e incremento de los rendimientos”.

No obstante, en este último ám­bito, Rebeca lamenta el que este no sea un resultado introducido con la amplitud que merece dicho apor­te de la ciencia, en particular en la agricultura santiaguera.

Los seis fundadores en activo —entre ellos la Dra. C. Melek Campos Sofía, quien llegó recién graduada a dicha entidad, adscrita a la Universidad de Oriente, y hoy comanda sus destinos— junto al resto del colectivo, con los jóvenes como refuerzo de la continuidad, mantienen los empeños de ir por más.

Y es que los anima la pasión por lo que hacen y el orgullo de decir: “Soy del CNEA”, que se ufana de haber conquistado la condición de Vanguardia Nacional por 20 ocasiones, además de otros reco­nocimientos que son la sumatoria de los aportes individuales.

Así lo confirmaron funda­doras como la M.Sc. Daria Tito Ferro, secretaria general de la sección sindical y la Dra. C. Mó­nica Rosario Berenguer Ungaro, subdirectora general, al igual que bisoños trabajadores como el Dr. C. Ramón Arias Gilart, reserva científica e investigador agrega­do.

Por eso vale la celebración por estos 30 años, pedestal sobre el cual ya fraguan el tiempo que está por venir enfocados en la aplicación del electromagnetismo en la producción y los servicios, la inserción en el desarrollo local y la búsqueda de financiamiento externo para la construcción de la Planta de Servicios Integrados en Ingeniería Electromagnética, puerta abierta a la exportación.

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