Las inversiones, el Che y los desafíos actuales (Separata Economía)

Las inversiones, el Che y los desafíos actuales (Separata Economía)

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Por Alina Martínez Triay

En este octubre, mes de la caída del Che en Bolivia, vale recordar ideas que mantienen vigencia aplicadas cuando estuvo al frente del Ministerio de Industrias.

Foto: Agustín Borrego Torres
Foto: Agustín Borrego Torres

Sobre ello escribió uno de sus cercanos colaboradores en ese ministerio, Ángel Arcos Bergnes, Premio Nacional de Economía en el 2002, ya fallecido, en su libro Evocando al Che en el cual incluyó los conceptos promovidos por el Comandante ministro en torno al proceso inversionista.

Resulta increíble para esos años, señala Arcos Bergnes,  la sólida concepción materializada por el Ministerio de Industrias en tan corto tiempo en el campo de las inversiones industriales. Allí se instituyó la obligatoria fundamentación económica de cada inversión y la estricta prohibición de aquella que no estuviera en el plan, aprobada y justificada. Se emitió también el Reglamento del Proceso Inversionista de inexcusable cumplimiento que determinaba las funciones principales de cuatro entes primordiales: el inversionista, el constructor, el suministrador y el proyectista.

Cada inversión iniciada, no importaba su monto, debía  tener sus dos documentos directivos para el control de su ejecución: cronograma y presupuesto —recordó— .

Se creó en aquel entonces, por primera vez en Cuba, una organización capaz de enfrentar la construcción y el montaje de grandes y complejas industrias que hasta ese momento eran instaladas en nuestro país solo por transnacionales yanquis: el Viceministerio para la Construcción Industrial. Así se construyeron y montaron la INPUD y la Planta Mecánica, de Santa Clara; la hilandería Inejiro Asanuma, de Gibara; la ampliación de Antillana de Acero, las textileras  Alquitex y Bellotex y los astilleros de Casa Blanca, en La Habana; las termoeléctricas del Mariel, Santiago de Cuba, Nuevitas y La Habana; la Tenería de Matanzas; las fábricas de cemento en Siguaney, Nuevitas y Santiago de Cuba,  entre otras.

En la carrera de obstáculos de la economía cubana la valla más alta ha sido el bloqueo económico comercial y financiero que nos ha impuesto Estados Unidos, señaló el ministro de Economía Alejandro Gil Fernández. No obstante, las inversiones se han continuado haciendo, y según informe de la Oficina  Nacional de Estadísticas e Información (Onei)  durante el 2020 registraron un comportamiento más favorable respecto al año anterior.

La tarea actual es, como precisó Gil, corregir las deficiencias del proceso inversionista cuya solución depende de nosotros y no tienen nada que ver con el bloqueo.

De esa manera se podrá cumplir la fórmula Óptimas inversiones = mejor desarrollo.

 

Sin chapucerías ni improvisación

Ramón Barreras Ferrán

Invertir es desarrollar. La afirmación es una verdad de Perogrullo en el contexto económico mundial, pero en nuestro caso deviene propósito fundamental para avanzar a tono con las directrices y los programas definidos y aprobados sobre los cuales se sustenta, en buena medida, el futuro del país.

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En tal sentido hay que mantener la prioridad que el asunto merece. Si no invertimos nos estancamos y hasta retrocedemos. Eso sí, hay que hacerlo con eficiencia. Y ahí está el talón de Aquiles que establece, en la ejecución, una dicotomía que no se corresponde a veces con las exigencias y necesidades.

En los documentos emitidos al respecto se destaca el gran reto que constituye para el sector industrial el diseño de nuevos proyectos que permitan la explotación de todas las potencialidades existentes, el incremento de las producciones y la sustitución de importaciones, en aras de ahorrar recursos.

El país destina a las inversiones entre el 10 y 12 % del producto interno bruto (PIB).

Por lo general son bien concebidas en cuanto al diseño y preparación, pero a la hora de materializarlas surgen disímiles problemas que afectan el cronograma y, por tanto, crean atrasos en la terminación que atentan posteriormente contra la imprescindible amortización en el tiempo concebido.

Según un estudio que realizaron y publicaron varios especialistas, las deficiencias principales de los procesos inversionistas en Cuba son, además de otras: demoras en la ejecución; poca exigencia en relación con los contratos entre las partes que intervienen; cambios de concepción y de los alcances solicitados; deficiente seguimiento y control del proceso; inestabilidad de la fuerza de trabajo; escasez de materiales o demoras en la llegada de estos a las obras; falta de equipos y piezas de repuesto, y baja calidad en la ejecución de las labores.

La muestra más fehaciente de ese último aspecto ha estado latiente en la construcción de viviendas, un programa que aunque no ha podido aún satisfacer todas las necesidades, resulta amplio y abarcador. Millones de pesos se invierten cada año en este, y miles de trabajadores forman parte de los colectivos ejecutores. En múltiples ocasiones queda la insatisfacción de que diversas acciones no se hicieron bien, por distintas causas, y los nuevos inmuebles son entregados con desperfectos.

En no pocos lugares se han otorgado las ansiadas casas y en el primer aguacero aparecen las filtraciones por los techos y paredes, debido a que faltó control y exigencia en el cumplimiento de los indicadores cualitativos o las proporciones de materiales no se ajustaron a las normas.

Problemas objetivos y subjetivos se han presentado también en inversiones de grandes proporciones, sobre todo en las industriales, no obstante la prioridad dada por la máxima dirección del país.

Hay ejemplos positivos como el de la construcción del Trasvase Este-Oeste en la parte norte del oriente cubano y de dos presas importantes: la Mayarí, ya terminada, y Levisa, en ejecución, obras caracterizadas por el cumplimiento estricto del cronograma y la calidad de las labores.

En estos momentos sobresalen, de gran envergadura, las que se ejecutan en la Zona Especial de Desarrollo Mariel; las de las fábricas de cemento en Nuevitas y Santiago de Cuba; la ampliación y modernización de la siderúrgica Antillana de Acero, en la capital, entre otras.

En fin, se requiere consolidar el proceso inversionista sobre la base de su integralidad, sin espacio para las chapucerías y la improvisación, como reclamó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, en el 8vo. Congreso del Partido.

Asegurar los propósitos desde el inicio

Reinaldo A. Iglesias Guerra*

Múltiples situaciones y deficiencias pueden ocurrir en el proceso normal de las inversiones. Pero para que esto no suceda influyen dos palabras clave: organización y planificación.

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La planificación sería imposible sin un previo y detallado análisis de cada parte importante, implícita en la materialización del objetivo final.  La más simple tarea ingeniera, para elevar la entrega o mejorar la calidad o la tecnología de un producto o servicio, desencadena la organización de múltiples labores previas, otras de realización paralela a las principales, o las necesarias al final para una correcta explotación de la inversión, que de no considerarse desde un inicio, podrían poner en peligro las metas propuestas. Lo significativo, por tanto, es no solo decir lo que es preciso hacer, sino planificar cómo hacerlo.

En cambio, las construcciones, demoliciones, reubicaciones, ampliaciones, rehabilitaciones, modernizaciones, los completamientos, y un sinnúmero de aspiraciones administrativas más, solo se pueden lograr cuando se estimen, de forma organizada y secuencial, todas las acciones ingenieras requeridas, unido a una correcta evaluación de los costos implícitos. Esto permitirá después priorizar obras, definir financiamientos, ejecutores, suministradores, etcétera.

Lo antes expuesto se define en dos palabras: análisis integral. Hay un principio inviolable en las inversiones: lo que no se haga correctamente desde un inicio, posteriormente será muy complicado resolverlo. Si esto no se cumple, costará mucho mantener operando las inversiones, tratar de minimizar los problemas o solucionarlos.

Ello resulta más complejo en instalaciones de grandes dimensiones, con tecnología, materias primas o piezas de repuesto de difícil acceso, alto consumo de energía, compleja ubicación, entre otros. Si por determinada razón estos aspectos no se precisan bien desde el comienzo, al surgir alguna deficiencia durante su operación se convertirán económicamente insostenibles, por lo que habrá que adoptar una de estas decisiones: invertir de nuevo para modificarlas, desactivarlas total o parcialmente y si es posible reutilizarlas en otros fines.

Existen varios factores lógicos, como la obsolescencia tecnológica, el envejecimiento y deterioro progresivos, para los cuales también se tienen que planificar soluciones con el objetivo de impedir paralizaciones o averías imprevistas, por falta de controles e inspecciones periódicas.

Esto es evitable en gran medida mediante la elaboración de los Planes Directores Inversionistas (PDI), que desde el 2016 se han aplicado con favorables resultados en diferentes instituciones de la salud de nuestro país.

Su alcance y contenido pueden cambiar de un sector a otro, pero en todos deben primar la objetividad de cada inversión propuesta, la lógica del diseño ingeniero, las posibilidades financieras reales, la racionalidad de los costos de explotación y la flexibilización operacional para mantener su vitalidad.

En Cuba existen buenos ejemplos integrales de calidad ingeniera. Del pasado se pueden mencionar el edificio Focsa, que fue construido en solo 36 meses y el túnel de la bahía de La Habana en 32 meses, lo que demostraron que es posible una óptima recuperación del capital invertido; y más recientemente, la ejecución de restauraciones de elementos históricos, considerados como patrimonio de la nación, aunque son muchas más las inversiones positivas.

Si no capacitan y se informan a los especialistas y funcionarios que deben aplicar los conceptos iniciales de organización y planificación, será muy difícil que las inversiones aseguren los propósitos para las que fueron concebidas. Entonces tendrán una alta probabilidad de convertirse en un problema más, en lugar de un buen ejemplo a imitar.

* Premio Nacional de Ingeniería Hidráulica 2019

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Disponible para descargar en formato PDF: Separata Lunes 25 de octubre de 2021 Economía

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