Impacto del proceso de vacunación en Cuba y su efectividad (+ Video)

Impacto del proceso de vacunación en Cuba y su efectividad (+ Video)

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Autoridades científicas del Minsap y BioCubaFarma comparecen este martes en la Mesa Redonda para hablar sobre el impacto del proceso de vacunación en el país y su efectividad.

 

Si ya se está vacunando, ¿Por qué se incrementan los casos de Covid-19 en el mundo?

Las noticias reflejan nuevos brotes y el aumento de casos en muchos países, aun cuando avanzan las campañas de vacunación. En el inicio de la Mesa Redonda, el Dr. C. Gerardo Gillén Nieto, director de Investigaciones Biomédicas del CIGB, afirmó que lo que está ocurriendo en Cuba “no es una situación particular de Cuba, se está observando en todo el mundo con la entrada de la variante delta”.

Comentó que se observa una preocupación por parte de la población respecto al incremento de casos en nuestro país, que ocurre a la par de la introducción de las vacunas. “Existen dudas de hasta qué punto las vacunas están impactando o no en medio de este incremento de casos. Es importante aportar datos preliminares de la efectividad de la vacuna que ya vamos teniendo, y algunos conceptos que la población debe manejar para que entienda los datos”.

Precisó que, en Cuba, la entrada de la variante delta ha ocurrido prácticamente al unísono del inicio de la vacunación masiva.

Por eso, se generan confusiones. Presentó un gráfico de los países que han alcanzado un mayor nivel de vacunación, como Estados Unidos, Reino Unido o Israel−, y señaló que se observa cómo después del pico último de la epidemia, con estos niveles de vacunación superiores al 50%, se fue controlando y bajó el número de casos de la enfermedad. Sin embargo, luego se produjo un nuevo incremento, con la entrada de la variante delta.

“Ese incremento se produce en los países donde entró la variante delta”, recalcó.

En mayo, en Estados Unidos se reportaba un 12% de la variante delta en el país. Ahora, ya es responsable de más del 80% de los casos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC). Mientras, en Canadá, la curva muestra que aún no se reporta la entrada de la variante delta en esa magnitud y se mantienen bajos los niveles de incidencia de la enfermedad.

“Esto es lo que ha ocurrido en países donde se ha avanzado en la vacunación, pero con la entrada de esta variante, que es mucho más contagiosa, han cambiado las circunstancias.

“En estos mismos países donde se incrementan las curvas de incidencia, sin embargo, el número de fallecidos diarios por la enfermedad se mantiene bajo. Nada que ver con los picos anteriores, cuando incluso aún no se habían alcanzado los actuales porcentajes de vacunación. Así sucedió en Reino Unido, donde durante el tercer pico de la enfermedad, la cantidad de fallecidos se mantuvo baja”, apuntó Gillén Nieto.

 

La variante delta se transmite dos y tres veces más rápido que las anteriores

La variante delta −amplió− se transmite dos y tres veces más rápido que las anteriores. Una persona contagia dos y tres veces a más personas que antes.

En términos de carga viral (el número de partículas de virus que están colonizando nuestra mucosa nasofaríngea), en el PCR ese número es 1 200 veces más que lo que se detectaba con las variantes anteriores. “Sabemos que para transmitir la enfermedad hace falta una determinada carga viral. Cuando hay más carga viral, se transmite más fácilmente la enfermedad. Por eso, como decía, una persona infectada puede contagiar a más personas que con las variantes anteriores”.

La habilidad del virus para multiplicarse provoca que la nueva variante desplace a las anteriores. 

Según el especialista del CIGB, los países mencionados reportan ya alrededor de 90% de prevalencia de la variante delta. “En Cuba, en este momento, también es mayoritaria y ello se refleja en el número de casos positivos, pero no así en el número de casos graves y de fallecidos, con respecto al total de positivos y a la población en general”.

Internacionalmente ese nivel de contagios se ha reportado tanto en personas vacunadas como en no vacunadas, precisó, y pasó a explicar la diferencia entre eficacia y efectividad.

La eficacia, que se demuestra en el estudio clínico, muestra la cantidad de personas que se infectan y tienen sintomatología clínica. Pero el estudio clínico tiene criterios de inclusión, entran personas sanas y también pueden entrar personas con comorbilidades, aunque con sus enfermedades compensadas. No entran personas descompensadas, con enfermedades crónicas severas, que no es la situación de la población normal.

“Por ello, las cifras de efectividad, que son los datos que se obtienen en la aplicación masiva de la vacuna, son diferentes a las cifras de eficacia obtenidas del ensayo clínico”.

La diferencia entre estos dos conceptos −continuó − explica las dudas que puedan tener las personas con respecto a las cifras reportadas de eficacia. La eficacia se obtiene del estudio clínico, donde las personas son monitorizadas y hay criterios de inclusión; mientras que la efectividad se obtiene de lo que ocurre en población abierta, donde todas las personas participan y estas cifras disminuyen.

Por ejemplo, las vacunas que reportaban más de 90% y hasta 95% de eficacia en ensayos clínicos, tras su aplicación masiva bajan 5% o algo más en su efectividad en población abierta, en el terreno.

Las vacunas cubanas siguen teniendo una alta efectividad

El director de Investigaciones Biomédicas del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología aseguró que las vacunas cubanas siguen teniendo una alta efectividad. A partir de un gráfico que muestra las veces en que se reduce la capacidad neutralizante de las vacunas contra las diferentes variantes virales, explicó que la variante beta es la más difícil de neutralizar con las vacunas.

“Es decir, que todas las vacunas, incluyendo las nuestras, funcionan mejor contra la delta que contra la beta. La buena noticia en esto que está ocurriendo, de que la variante delta desplaza a la beta en las infecciones, es que las vacunas siguen teniendo capacidad para responder ante la delta”, destacó.

Sobre este punto, vale recordar que el ensayo de Soberana 02 en La Habana fue con presencia de la variante beta, y el porcentaje de eficacia del ensayo clínico es, por tanto, incluye a esa variante. En Santiago, cuando se realizaba el ensayo de Abdala, había beta también.

En los casos de Soberana y Abdala, con el apoyo del Centro de Inmunología Molecular (CIM), se detectó la capacidad de los sueros de vacunados de inhibir la unión de la proteína del virus (RBD) al receptor del virus en la célula, por el cual el virus penetra a la célula. 

“Se evidenció que los datos reportados en la literatura coinciden con lo ocurrido con los sueros de las vacunados con Abdala y Soberana, que son capaces de inhibir también esta variante delta (originalmente identificada en la India) mejor que la beta (inicialmente detectada en Sudáfrica), aunque esta también se inhibe.

¿Por qué, entonces, aumenta el número de casos positivos?

Al respecto, el Dr. Gillén Nieto mencionó la capacidad de transmisión, que es diferente. 

“Es decir, la efectividad de la vacuna para impedir la colonización de la mucosa nasofaríngea, que lleva a la transmisión. Esto disminuye, por el hecho de que la variante delta tiene una carga viral 1 200 veces superior a otras variantes y por tanto su capacidad de transmisión es mucho mayor, y esto ocurre tanto en vacunados como en no vacunados.

“Sin embargo, una ventaja para los vacunados es que esta carga viral desaparece más rápidamente en ellos que en los que no han sido inmunizados. Además, es menos probable que la enfermedad avance hacia la gravedad y la severidad. Se observan casos de personas de la tercera edad con comorbilidades, vacunadas, que se contagian y transitan la enfermedad con síntomas catarrales leves.

“Actualmente, hay efectividad de las vacunas contra la infección, pero no a los niveles de efectividad que se logra contra la severidad y la mortalidad. Esto se logra porque las vacunas tienen esencialmente una respuesta sistémica, de anticuerpos que circulan en la sangre y protegen contra el daño orgánico causado por la enfermedad, pero no así `la respuesta a nivel de la mucosa nasofaríngea, que es la que impedirá la colonización por parte del virus y la obtención de lo que se llama ‘inmunidad esterilizante’.

“Aunque todavía están por evaluar las vacunas cubanas. Estas se diferencian de las otras del mundo. En el caso de Soberana 02, es una vacuna conjugada (la única conjugada del mundo) y las vacunas conjugadas de polisacáridos que hay contra otras enfermedades como el neumococo, Haemophilus influenzae, la meningitis meningocócica, también impactan en la colonización, la reducen.

“Abdala es una vacuna de polisacárido altamente glicosilados, que son de levadura, muy diferentes a los que se producen en las células de mamíferos. Y en las vacunas se sabe que el ser extraño es un potenciador de la respuesta inmunológica. Es una ventaja de Abdala también.

“Y como datos preliminares, estamos observando IgA (el anticuerpo que se detecta a nivel de la mucosa nasofaríngea) en vacunados con Abdala”, señaló.

Añadió que una buena noticia para las personas convalecientes, que están preocupadas por cuándo les llegará el momento de vacunarse, es que cuentan con la ventaja de tener un alto nivel de inmunidad también de mucosa, que es por donde entra el virus.

Informó, además, que en el ensayo clínico de Mambisa y Abdala para convalecientes, que está transcurriendo actualmente en el hospital Ameijeiras de La Habana, ya se ha detectado anticuerpos IgA a nivel de mucosa en todos los voluntarios antes de recibir las dosis de las vacunas. Esto se incrementa tras la vacuna, pero ya desde antes tienen un nivel de protección, y esto es lo que impide la capacidad de transmisión.

El especialista insistió en que ahora es que la vacunación completa en Cuba está transcurriendo. En los primeros municipios de La Habana donde se inició la intervención, ya están inmunizadas las personas, ya recibieron las tres dosis y pasaron 14 días después de la última.

“Si una persona enfermó o falleció en el día 14 tras las tres dosis, se contagió antes, cuando no había completado el ciclo de inmunización. Hay que filtrar los datos, Es importante estudiar cuáles de los fallecidos tenían el esquema completo de vacunación más 14 días cuando comenzaron los síntomas, para poder contabilizar las personas vacunadas que se enferman y fallecen.

En estos momentos está vacunado con una dosis el 40.1% de la población cubana, pero esas personas no tienen el esquema completo de vacunación. Soberana 02 dio su datos de eficacia con dos dosis, ese dato es importante porque con dos dosis ya se alcanza un nivel alto de protección, pero no es suficiente,

“En el caso de Abdala, es un esquema más corto. Para levantar la respuesta inmunológica son necesarias las tres dosis y los 28 días en que transcurre el esquema de inmunización (0-14-28) y después 14 días tras la última dosis.

“Actualmente, el 29.4% de la población cubana ya tiene tres dosis administradas. Estas cifras van creciendo día a día en nuestro país, a un ritmo de vacunación casi el doble de la media mundial, pero aún queda mucho por hacer”, afirmó.

¿Cuándo se alcanza la inmunidad colectiva o de rebaño?

Al intervenir en la Mesa Redonda de este martes 10 de agosto, Pedro Mas Bermejo, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología, señaló que cuando se habla de inmunidad colectiva, grupal o de rebaño “nos referimos a lo mismo, y es un objetivo común a todas las vacunas.

“Lo que se persigue cuando se tiene una vacuna es tratar de proteger a la mayor cantidad de población, para que aquellos que no se puedan vacunar de una forma u otra no enfermen. Ello, de acuerdo con la transmisibilidad que tenga el agente infeccioso del cual se trate, hace que aumente el porcentaje de la necesaria inmunidad de rebaño. En el caso del sarampión, de una alta transmisibilidad, la inmunidad de rebaño requerida es de 95%”, precisó.

“Cada vez que alguien no protegido, ya sea porque no está vacunado o porque no ha cursado la enfermedad, tiene relación con alguien enfermo o sintomático, puede adquirir la enfermedad.

“Ello se conjuga con un término muy utilizado en epidemiología, que es el índice de reproducción, indicador muy usado en el seguimiento de la epidemia de covid-19 en el país, y que mide a cuántas personas un enfermo puede transmitir la enfermedad. Si este número pasa de uno, habla de una transmisión más elevada y de más difícil control. Nosotros llegamos a tener un índice reproductivo muy bajo, alrededor de uno”, dijo Mas Bermejo.

A más personas enfermas, mayor número de personas susceptibles a su alrededor y que pueden contagiarse, señaló el epidemiólogo.

“Cuando llegan las vacunas, lo que sucede es que hay una protección colectiva, y aunque siempre va a haber enfermos en el grupo, estos no pueden transmitir, porque las personas están inmunizadas por la vacuna o porque fueron convalecientes. En eso consiste la inmunidad de rebaño, en aplicar muchas vacunas en una población para lograr que no se enfermen los vacunados y que ello tenga impacto en algunas personas que en un momento determinado no pueden vacunarse, dígase niños, embarazadas o personas que padecen alguna enfermedad”.

Ante cada epidemia, se va calculando cuál es la necesidad de inmunidad colectiva o comunitaria. En el caso de la covid-19, en los inicios de la pandemia se estimó que era de un 70%. Con la aparición de la variante delta ese índice ha ido aumentando y hoy se habla incluso de 85%-90%.

Cuba, aún con más del 29% de su población con el esquema de inmunización completado, todavía está lejos de esta meta, recordó el vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología.

Al referirse a la vacunación en el mundo y los porcentajes de inmunización que han alcanzado los países que han podido avanzar en la vacunación (la mayoría desarrollados, con recursos para comprar los inmunógenos), Mas Bermejo señaló que hasta el cierre del 4 de agosto muy pocos habían alcanzado o superado el 60% de su población inmunizada, como es el caso de Israel e Islandia.

“Estos países llevan cierto tiempo estancados en el 60%, pues es muy difícil pasar esa línea debido, por ejemplo, a los movimientos antivacuna, y personas que no han podido recibir la vacuna por causas económicas, sociales o de salud. Ello significa que, en tanto no lleguen al 80-90% no tienen la inmunidad de rebaño necesaria, y esto provoca que los enfermos puedan generar rebrotes en determinadas comunidades”, aclaró.

A Israel, por ejemplo, le resta aún un millón de personas por vacunar, que es una cifra alta. En Estados Unidos se habían vacunado hasta hace unos días 154 millones de personas, que representa el 50.4% de su población, por lo que también está lejos de lograr esta inmunidad.

“Al ser una enfermedad compleja, la covid-19 pone en tensión cualquier sistema de salud. Una vez que se controla la enfermedad, al quitar las mascarillas, las medidas de restricción, el distanciamiento y otras precauciones, se vuelve a complicar el escenario. De ahí que insistimos en que a las vacunas hay que ayudarlas, pues aunque son efectivas por sí solas no son suficientes.

“Cuba tiene una gran experiencia en la vacunación. Desde el principio de la Revolución, cuando se crearon los programas y sistemas de inmunización contra las principales enfermedades infecciosas que dominaban el cuadro epidemiológico del país, como la poliomielitis, se ha acumulado una gran experiencia. Creo que, sin ser chovinistas, tenemos la capacidad de llegar, si no al 100% que es difícil, al 95% de la población inmunizada. En esto, el hecho de tener nuestras propias vacunas es esencial”, dijo.

Añadió que “vamos a un buen ritmo de vacunación, pero mantenerlo requiere de aseguramientos. Y hay que llegar a los porcentajes que alcancen el nivel de inmunidad de rebaño”.

El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) ha llevado a cabo un estudio minucioso sobre la circulación de las variantes del virus en Cuba. “Muchas de estas variantes han estado presentes, algunas con más impacto que otras, pero desde la aparición de la variante delta y sus primeros aislamientos en abril y mayo, se observa cómo cambia el mapa epidemiológico del país, tanto en los nuevos casos confirmados como en los fallecidos”, apuntó el especialista.

En ese escenario llama la atención la Isla de la Juventud, que sí tiene un alto nivel de inmunización en su población de 19 años en adelante, con casos esporádicos.

Sobre la agresividad de la variante delta, el epidemiólogo mencionó su rápida diseminación, llegando a ocupar en algunas naciones el 80% de las infecciones, lo cual está relacionado con todos los retrocesos y nuevas olas del virus, así como con el aumento de la letalidad, ocasionando incluso que países con altos niveles de vacunación hayan visto incrementarse los contagios y hablen hoy hasta de la necesidad de una tercera dosis de algunas vacunas frente a delta

El Reino Unido por ejemplo, tiene 100% de circulación de delta, mientras que en otras naciones circula en un 95 % de los contagiados, lo cual ilustra la importancia que ha tenido en el proceso de la epidemia, señaló Mas Bermejo.

“Si se miran las admisiones en unidades de cuidados intensivos por millón de habitantes, en varios países podemos ver que una vez iniciada la vacunación inmediatamente comenzaron a bajar los ingresos en UCI. Una vez que comienza la nueva ola, aumentan nuevamente, aunque no como antes de la inmunización. Las estadísticas apuntan fundamentalmente a los no vacunados, dijo.

¿Qué impacto ha tenido la vacunación en La Habana?

Mas Bermejo presentó datos preliminares de los cuatro momentos de la intervención sanitaria en La Habana, que ya alcanza un nivel de inmunización del 63.8% hasta este 9 de agosto, mientras que nacionalmente en Cuba es de 25.3%. 

“Aún no existe en la capital la inmunidad de rebaño requerida, si bien la situación es más favorable que antes de iniciada la vacunación. Cerca de 700 000 personas en la ciudad aún no han sido inmunizadas”, advirtió.

También hay que tener en cuenta que cuando se evalúa la inmunidad de rebaño o comunitaria, se hace con el porcentaje sobre la población total de un territorio. “De entrada, no están los niños hasta que no comience la vacunación en este grupo de población, y queda un grupo de personas que no serán vacunadas por determinadas causas. Eso quiere decir que el esfuerzo de vacunación tiene que ser muy grande.

“Buscamos un grupo de indicadores indirectos que nos ofrecieran pistas de cómo marchaban las vacunas, un trabajo donde participaron estadísticos, epidemiólogos, matemáticos, pero donde participaron además los científicos del CIGB, promotores de la vacuna.

Lo que se persigue con la vacuna es disminuir los fallecidos, los casos graves  y críticos, las unidades de cuidados intensivos, las hospitalizaciones y después la tasa de incidencia. Los datos muestran que en los primeros municipios que comenzaron la vacunación hay diferencias en la incidencia por un millón de habitantes de vacunados contra no vacunados. Evidentemente, la tasa de incidencia es menor en los cuatro primeros municipios de la capital, que ya tienen más tiempo de vacunación.

“Siguiendo en la capital, las tasas de mortalidad (número de fallecidos contra el total de la población) y de letalidad (número de fallecidos contra el porcentaje de positivos) también disminuyen. La letalidad bajó de 0.90 a 0.41 de junio a julio y la mortalidad de 4.4 a 4.2, aun cuando es un indicador de más lento movimiento.

“Todos estos datos son preliminares y hay que seguir trabajando en ellos, pero son alentadores, porque son consistentes”, dijo.

Si se compara a La Habana con relación a Cuba, sucede lo mismo, y la letalidad muestra una diferencia sustentada en el proceso de vacunación en la primera semana de agosto.

En el porcentaje de letalidad acumulado, La Habana tiene 0.71% frente al 0.75% de Cuba, y en el mismo índice, pero del 1ro al 7 de agosto, la capital tiene 0.69% frente a 0.93% el país.

“Esta es una evaluación parcial del impacto de la vacunación en La Habana y existe una marcada diferencia entre la capital y el país. Ello habla del impacto esperado de la vacunación, la vacuna está haciendo su trabajo”, destacó.

Recordó que “estos son estudios complejos, que necesitan de fuentes fidedignas y confiables para que los resultados sean transparentes y robustos”.

En ese sentido, mencionó el programa Andariego-Higía, confeccionado por GeoCuba con la colaboración de otras instituciones y con la base de datos del Ministerio de Salud Pública, sobre los fallecidos, críticos y graves.

”Es un trabajo de equipo, que nos permite buscar en esa base de datos y saber si una persona está realmente vacunada, y con cuántas dosis, lo cual ofrece consistencia a estos resultados”, concluyó.

En la conferencia de este martes, el Dr. Agustín Lage denunciaba el impacto directo que sigue teniendo el bloqueo de EE.UU. en el desarrollo de Cuba, en la industria de medicamentos y especialmente en las vacunas. “Tenemos muchos ejemplos de restricción de las exportaciones hacia Cuba de equipos y suministros médicos”, dijo el destacado inmunólogo, quien destacó el particular énfasis de la Ley Helms-Burton en las restricciones sobre “elementos a ser usados en la producción de cualquier producto biotecnológico”.

“Esto, por supuesto, incluye a las vacunas”, dijo Lage.

Pese a esos obstáculos, en Cuba se siguen fabricando vacunas. El Dr. C. Gerardo Guillén Nieto, director de Investigaciones Biomédicas del CIGB, comentó que “seguimos produciendo intensamente. Desde mayo, cuando comenzó la producción masiva, se han ido incrementando sistemáticamente los niveles de producción”.

Informó que ya se han entregado, por ejemplo, 13 millones de dosis de la vacuna Abdala al sistema nacional de salud. “Con eso hemos podido lograr los resultados hasta ahora. Y así vamos a garantizar la cobertura”.

Recordó que en Cuba se logran coberturas de vacunación de más del 98% con las vacunas del programa ampliado de inmunización (por ejemplo, en Cuba no hay casos de sarampión desde 1983, aunque sigue habiendo en Europa, Estados Unidos y Canadá).

“Por tanto, es importante la capacidad de producción de vacunas para lograr estas coberturas de vacunación. Es a lo que aspiramos este año también”, dijo.

Afirmó que entre agosto y septiembre la industria biotecnológica del país, tanto el Instituto Finlay de Vacunas como el Centro de Inmunología Molecular (CIM); el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), Laboratorios Aica y el Centro Nacional de Biopreparados (Biocen), “todos los que participan en la cadena productiva, van a garantizar todas las dosis de vacunas necesarias para completar la vacunación de toda la población cubana”.

“Tampoco se detiene la investigación en los centros de BioCubaFarma”, concluyó.

 

(Tomado de Cubadebate)

 

 

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