Clave para seguir avanzando

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El incremento de la eficiencia económica en los colectivos laborales requiere de organizaciones sindicales propositivas, y que las asambleas de afiliados y de representantes resulten el instrumento insustituible para desatar los nudos de la  improductividad

 

Foto: Agustín Borrego Torres

 

Alcanzar la eficiencia en la economía cubana, en particular en su sector empresarial, constituye el elemento esencial para el éxito de la Tarea Ordenamiento, lo cual, en términos prácticos, tiene en la generación de utilidades la mayor expresión de los resultados productivos y de servicios,  traducidos en la nueva riqueza creada.

Ese decisivo sector en la construcción del modelo socialista también representa, para el movimiento sindical y los trabajadores en general, la clave para seguir avanzando en el incremento de los ingresos salariales, lo cual implica que cada colectivo identifique de manera sistemática sus reservas productivas e igualmente reclame una superior gestión en la búsqueda de soluciones a los problemas que se presentan.

Como parte de la Estrategia Económica y Social del país y el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, el Gobierno cubano ha venido adoptando medidas para dotar de mayor autonomía al sistema empresarial, de manera que puedan desatarse las fuerzas productivas y la gestión económica.

El nuevo escenario impone a nuestra organización sindical, en particular a los que interactúan a nivel de base, dinamizar su desempeño en la doble función de conducir y representar a los trabajadores; a la vez que exigir por las transformaciones en el funcionamiento sindical, lo cual clasifica entre sus principales tareas. Esto se traduce en más reconocimiento tanto de sus empleadores como de los afiliados.

El sindicato en acción

En primer lugar ubicaría la necesidad de una mayor y sistemática preparación de nuestros cuadros y dirigentes sindicales, sobre todo en el papel y responsabilidad que asumen. El sindicato debe hacer sus propias valoraciones, en correspondencia con el cumplimiento de las políticas aprobadas, tiene que ser una organización más propositiva.

 

Para desarrollar la economía solo hay un camino: salir adelante con nuestros propios esfuerzos. Foto:   Tomada de Internet

 

Para ello es necesario un vínculo más estrecho con los colectivos y trabajadores, quienes constituyen la fuente principal de evaluación y retroalimentación que tendrá un impacto positivo en el éxito, lo cual no es posible sin la activa y firme contribución de estos y de la organización sindical como su representante.  Otro elemento que se requiere transformar es el referido a la asamblea de afiliados y de representantes, pues resulta decisivo pasar del ejercicio informativo, no pocas veces con un lenguaje tecnicista y de manera formal, a la participación del colectivo con análisis y valoraciones necesarios, lo que lo convierte en insustituible.

Por otro lado, el hecho de que las medidas aprobadas se concretan en la empresa, exige del sindicato a ese nivel una mayor y efectiva intervención en los consejos de dirección, que es donde se aprueba la implementación de las disposiciones definidas por la dirección del Gobierno, (siempre). Es bueno destacar que el sindicato no es miembro de ese órgano de dirección, pero sí participa de manera permanente como un derecho constitucional, y aunque no tiene voto, representa la voz más importante “la voz de los trabajadores”.

 

«La eficiencia en el sector empresarial constituye
elemento esencial para el desarrollo económico y social del país.«

 

En medio de estas transformaciones en nuestro sistema empresarial, teniendo la experiencia de conquistas ganadas a través del tiempo, el Convenio Colectivo de Trabajo se convierte en un espacio más activo y dinámico. Para esto es preciso romper la rutina y la formalidad que ha caracterizado su elaboración y aprobación en no pocos centros, tener mucha claridad y exigencia de que hay que reglamentar todo lo que se suscribe a ese nivel, y llevarlo a ese cuerpo legal, como elemento decisivo en la consecución de la política acordada entre empleador y sindicato.

Un asunto que, a nuestro juicio, reclama del sindicato una posición más firme, es la defensa del principio de que el trabajador que más aporte, sea quien más recibe en la distribución de las utilidades. Tal acción no puede realizarse de manera general y en correspondencia con el salario devengado,  pues de hecho, ya está el beneficio con la nueva escala. Se trata de un asunto a definir en cada lugar, con la elaboración de reglamentos, lo cual no solo deriva en un ejercicio técnico, sino además, de defensa de un principio de distribución socialista, máxime si tenemos la experiencia de que la aplicación incorrecta de sistemas de pago por resultados en no pocas actividades, tuvo efectos nada positivos.

 

Los momentos actuales requieren de una mayor y sistemática preparación de los cuadros y dirigentes
sindicales. Foto: Modesto Gutiérrez

 

Debemos seguir defendiendo el precepto de que en el contexto que se desarrolla la economía, cercada económica, comercial y financieramente por los EE. UU., el enfrentamiento al nuevo coronavirus y las limitaciones de recursos, solo hay un camino: salir adelante con nuestros propios esfuerzos, y para ello es imprescindible crear y aprovechar las capacidades de conocimientos, ciencia, tecnología e innovación.

 

El movimiento sindical reconoce en la Tarea Ordenamiento
la solución a múltiples acuerdos de los congresos sindicales

 

Hay que identificar y poner en manos de los trabajadores qué y cómo se puede exportar más, que a través de la propia innovación podemos enfrentar  las amenazas actuales, así como disminuir la dependencia de las importaciones y generar productos para comercializar en el exterior.

Finalmente, es significativo  destacar que el movimiento sindical reconoce en la Tarea Ordenamiento la solución a múltiples acuerdos de nuestros congresos, y ratifica el compromiso y responsabilidad en el éxito del proceso, garantía para continuar avanzando en la conducción de nuestro modelo socialista.

 

 

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