Con Filo: Celular “petrolero” para responder

Con Filo: Celular “petrolero” para responder

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Hace un tiempo atrás en una provincia oriental tuvieron la feliz idea de publicar en el periódico local los números telefónicos de los celulares institucionales de los principales dirigentes de aquel territorio. Recuerdo el suceso porque el hecho generó cierta polémica entre quienes defendían esa decisión, y otras personas que lo vieron como una medida excesiva.

 

 

En lo personal este comentarista aplaudió la iniciativa en ese ámbito provincial, porque en realidad esos teléfonos institucionales, que popularmente se les llaman “petroleros” porque no gastan del bolsillo particular de quien lo recibe, son una herramienta de trabajo muy útil para quienes tienen así la oportunidad y la responsabilidad de estar al tanto de cualquier asunto que afecte a la ciudadanía a la cual se deben.

Rescato aquella anécdota porque a partir de varias experiencias de colegas y propias, parece ser que no siempre la respuesta a través ese medio de trabajo es la que uno esperaría.

Lo primero que sería importante hacer notar es que no son todas las entidades con la posibilidad de dotar a directivos y funcionarios de esos móviles institucionales, porque esta es una vía con un costo financiero no despreciable, además de que supone la creación de condiciones tecnológicas para soportar y expandir ese valioso servicio.

Con el gradual desarrollo de la infraestructura para la telefonía celular y de la ampliación de la conectividad, no obstante, es notable el incremento de tal facilidad en el desempeño de labores que así lo requieren, lo cual incluye hasta la ventaja de no consumir tiempo del bono mensual cuando se llama a esos aparatos desde un teléfono fijo.

Por eso no se justifica que a veces haya quienes no responden, o solo lo hacen con teléfonos cuyos contactos conocen, o mantienen el móvil apagado más allá de lo que la lógica laboral indicaría como indispensable.

Igual pasa con la elemental cortesía de responder mensajes por cualquiera de las vías de mensajería, al menos para hacer notar que se recibió la inquietud o solicitud, y dar la debida respuesta.

También conocemos de muy provechosas experiencias comunicativas, por ejemplo, como las que vimos en el municipio capitalino de La Lisa, donde la comunicadora del consejo de la administración divulgaba en las redes sociales los celulares de las principales directivas de esa localidad que tienen que recibir y accionar ante las denuncias de violaciones de precios, en una muestra de que esos medios deben estar cada vez más, al nivel que cada quien opera, por supuesto, en función de resolver los problemas de la ciudadanía.

Y nos consta que eso no pasa solamente en los municipios, sino que hay muchas personas con responsabilidades esenciales en niveles bien altos de dirección que emplean tales implementos con total transparencia y vocación de servicio público.

Por supuesto hay escalones y mecanismos de trabajo que se deben respetar también, incluso cuando tenemos a la mano esa posibilidad de comunicación. Pero llegado ese punto, hay que tener la agilidad y prestancia para dar la orientación adecuada a quien llama, de manera que pueda encaminar mejor la solución de su problema, sin olvidar nunca que esa es la razón de ser de cualquier servidor público, con independencia de su jerarquía.

Así que tal vez no haya que publicar en la prensa una relación de números telefónicos de personas responsables para determinadas funciones, aunque para algunas tareas o momentos críticos quizás sí amerite hacerlo, pero lo importante es que exista conciencia de que esos teléfonos son para comunicarse con la gente y contribuir a solucionar necesidades sociales y de las entidades donde se labora. O sea, que el celular “petrolero” es para eso: para responder.

10 comentarios en Con Filo: Celular “petrolero” para responder

  1. En los 80 no había «petroleros», porque los jefes eran los primeros en llegar y los últimos en irse, y permanecían en el trabajo todo el tiempo, ahora ni con el «petrolero» lo puedes licalizar

  2. Buenos días, primeramente mis saludos y respeto a todos los que escribieron, y por supuesto al periodista. Coincidimos 100% con los criterios emitidos.
    De nuestra óptica y experiencia personal quisiera aportar algo a tener en cuenta. Hoy desempeño un cargo directivo en mi municipio y tengo asignado un teléfono corporativo. Pero también participo o presido la gran mayoría de las reuniones del territorio, algunas de las cuales tengo prohibido usar el celular. En reuniones en provincia debemos incluso dejarlo fuera de los locales de reuniones. Lamentablemente, no todas las personas hacen un uso correcto de esos medios, pues llaman para saber otro número telefónico que nada tiene que ver con nuestro trabajo, o en los casos más extremos que se han sucedido, han llamado para ofender, denigrar o culpar de problemas de los cuales no tenemos a veces el más mínimo conocimiento. Otro fenómeno es la costumbre generalizada de marcar con recargo al destinatario (*99). Los teléfonos son corporativos pero su saldo es limitado y tenemos la responsabilidad de administrarlo bien para que alcance para el trabajo de todo el mes…
    En fin, hay un sinnúmero de experiencias que hay que estudiar: todos, absolutamente todos debemos reflexionar sobre el adecuado uso y destino de estos recursos del Estado puestos a disposición de los funcionarios públicos. Muchas gracias por las opiniones.

    • Gracias, Henry, por exponernos el otro lado del asunto en detalles. A eso me refería en el comentario cuando hablé de que «hay escalones y mecanismos de trabajo que se deben respetar también, incluso cuando tenemos a la mano esa posibilidad de comunicación». Porque la ciudadanía también debe cuidar esa vía como una posibilidad de canalizar urgencias o quejas ante fallas de las formas tradicionales. Igual no debe ser la actitud cerrar o ignorar las llamadas sobre la base de experiencias negativas anteriores, porque se corre el riesgo de cometer una injusticia, o peor, dejar de resolver o conocer sobre un problema que interesa a la comunidad o a la población, y puede afectar la gestión de ese dirigente. Le reitero que su punto de vista y forma de plantearlo, también debe llevarnos a la reflexión. Saludos

  3. En San miguel del Padrón los Dirigentes del Poder Popular Brillan por su ausencia!!, Qué van a poner a disposición de la población el número de «sus» petroleros???!!!

  4. si la memoria no traiciona, fue en santiago de cuba. no sé, habria que preguntar, si el asunto prosperó positivamente, pero sobran los «jefes» que ignoran olímpicamente el aceptar una llamada «no registrada». cuál es el temor? buen asunto…

  5. Excelente reflexión, ojalá y las personas a las que va encaminda sepan adecuarla a su realidad. En mi experiencia personal he tenido tal vez la fatalidad geográfica de pertenecer a un área del municipio de Pinar del Río donde no somos beneficiados regularmente con el servicio de agua por disímiles razones que no valdría la pena enumerar ahora. Pero lo que sí ha sido cierto y está muy a tono con esta reflexión es la respuesta que hemos recibido por parte de los directivos desde «sus teléfonos petroleros». En innumerables ocasiones hemos llamado al jefe de operaciones de acueducto del municipio y nunca hemos tenido la dicha de que conteste su celular «corporativo» y el director de esta empresa cuya misión es brindar un servicio al pueblo una vez contestó el celular indignado porque estaba interrumpiendo su jornada laboral y simplemente colgó sin saber el motivo de mi llamada. Ojalá y llegue a ese colectivo esta maravillosa reflexión.

  6. Estoy de acuerdo contigo.Y no solo pasa con el teléfono, también con las cartas entregadas en la atención al pueblo en el Ministerio de Salud Pública, como en el Consejo de Estado.

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