Jasiel Rivero: un guerrero en el camino del Cid (+Audio)

Jasiel Rivero: un guerrero en el camino del Cid (+Audio)

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Burgos, que en los tiempos agrestes de reyes y caballeros fue testigo del crecimiento de Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como el Cid Campeador, tiene hoy un nuevo guerrero de diferente estirpe que se sacude en otros campos de batallas. Su arma es tener la pelota entre las manos y el objetivo, una canasta.

A diferencia del Cid, Jasiel Rivero Fernández no fue desterrado ni mucho menos del lugar que lo vio nacer. Pero sus cualidades rápidamente dejaron claro que estaba destinado a cruzadas de grandes proporciones. Cuba se le quedó chiquita, y más tarde sucedió lo mismo con Uruguay y Argentina.

 

Jasiel Rivero. Foto: Cortesía del entrevistado

 

Luego de una lesión en el quinto metatarsiano que llegó en el peor momento y amenazó con frenar su progresión, una llamada de la ACB, del club Hereda San Pablo Burgos, hizo al joven Jasiel sentarse a procesar la noticia. Ahora vive un sueño que puede ponerse cada vez mejor. La ruta de este guerrero y sus cantares de gesta aún se están escribiendo.

Cuba, el inicio de la ruta

Nació el 31 de octubre de 1993 en La Habana y creció en el apartado municipio de Boyeros, donde recuerda haber tenido una infancia feliz. Cuenta que era un muchacho intranquilo, de esos que “en buen cubano, siempre estaba ‘mataperreando’ en el barrio”.

Jamás le había pasado por la mente ser jugador de baloncesto, de hecho se había inclinado antes por el voleibol, pero el entrenador Reynaldo Calvo se encontró una vez a su padre por la calle y al ver la estatura le preguntó si tenía hijos, pues ese tamaño era ideal para el deporte de las canastas.

Hoy, a miles de kilómetros del barrio que lo vio correr por sus calles y cruzando la inmensidad del océano Atlántico, deleita a los seguidores del baloncesto mundial en la segunda mejor competición del planeta: la liga ACB, en España.

No obstante, su andar para llegar allí incluyó, en sus palabras, un camino largo pero agradable: los pioneriles, escolares, juveniles, la ESPA y después la llegada a la selección de Capitalinos.

“Los sentimientos que me invadieron fueron de mucha alegría. Estaba loco por representar a los azules. En un principio no lo creía. Cuando empecé había varios jugadores de nivel. Todos eran estrellas e inspiraban. Me sentía entre grandes y la adaptación fue complicada, pero los deseos de jugar superaban cualquier adversidad y pude aclimatarme. Para mí significa mucho esa camiseta. En aquel momento fue lo máximo. Representar a mi capital ha sido un honor”.

Jasiel no olvida que sus compañeros de equipo lo ayudaron siempre, sin embargo, cuando rememora esta etapa en el “Tren Azul” las palabras más sentidas las dirige a la confianza que le profesó Raynel Panfet, el entrenador que llevó a Capitalinos a conquistar el título de la Liga Superior de Baloncesto en el año 2015. “En la vida no puedes dejar de lado ser agradecido y Panfet me dio muchos consejos que actualmente son útiles, incluso todavía tengo su apoyo, por eso estoy en deuda con él”.

Capitalinos campeón LSB 2015. Foto: Roberto Ruíz Espinosa

Aquella temporada en la que se hicieron con el trofeo de campeones la guarda como uno de los mejores pasajes de su carrera y hablar de los choques contra Ciego de Ávila le produce una sonrisa al recordar que esa “rivalidad a muerte” a veces llegaba a trascender en momentos de calentura.

Desde 2011, acabado de salir de los juveniles, Jasiel fue llamado para integrar las filas del equipo Cuba, una noticia sorprendente para él, porque era uno de los primeros sueños. Ya ese lo podía tachar del listado. El joven del barrio ‘La Construcción’, en Boyeros, comenzaba a campar a sus anchas por el baloncesto cubano y crecer requería otros escenarios de batallas y rivales más exigentes.

El profesionalismo toca a la puerta

“Llamaron de la Comisión y dijeron que existía la posibilidad de jugar en Uruguay. No me creía que sería jugador profesional. La familia se puso contenta y orgullosa, porque esta era una de mis metas y esperaba que algún día llegara la noticia. Ya después, cuando vas a otro país hacer lo que te gusta y conoces otras culturas, te cambia la vida para bien.

“Siempre me viene a la mente la adaptación al clima: es complicado. También la afición y los estadios muy diferentes a lo acostumbrado en Cuba, aunque supe ajustarme”.

El Club Atlético Tabaré fue el que se hizo con los servicios del cubano para la temporada 2015-2016. No obstante, el arribo a suelo sudamericano lo llevó de “la súper emoción” a uno de los capítulos más oscuros de su camino luego de una lesión en un dedo del pie derecho.

“Un momento muy difícil y duro. Casi recién comenzaba a ser profesional y lesionarme fue como si me cayera el mundo encima. Estaba deprimido, pero muchas personas me apoyaron: salió el factor de la familia que supo hacer su papel queriéndome y haciéndome saber que podía seguir adelante, que eran cosas que pasaban con los deportistas y no había nada que impidiera seguir adelante. Aquello me motivó a seguir”.

A la siguiente campaña, cruzando el Río de la Plata, el ala pívot capitalino se insertó en las filas del equipo Estudiantes, en la liga argentina, y arrastró la lesión un tiempo con él. Tras dos cursos (2016-2018) en los que logró destacar, el club español Hereda San Pablo Burgos fichó al cubano y lo cedió a Boca Juniors, también en suelo albiceleste, para que continuara fogueándose y pudiera dar el salto definitivo a la ACB de España.

Con los colores de Boca, Rivero alcanzó un desempeño respetable en los principales aspectos de juego, actuación que lo llevó a integrar el quinteto ideal de la liga argentina en 2019, tras promediar 19.1 puntos, 5 rebotes y 1,5 asistencias por partido. Al parecer el nivel “Sudamérica” también había sido superado.

Jasiel Rivero en Boca Juniors. Foto: tomada de Unocontraunoweb.com

 

Mio Cid Ruy Díaz en Burgos entró, en su compañía hay sesenta pendones. Salían a verlo mujeres y varones, burgueses y burguesas están en los miradores…

Hasta el frío de Burgos que aún lo perturba, llegó Jasiel en la temporada 2019-2020. El club de la cuidad burgalesa lo había reclamado y la nueva acometida del guerrero cubano en tierras del Cid estaba por comenzar. Al principio, como era el tercer extracomunitario, tuvo que ganarse su plaza a golpe de encestes y notables actuaciones. Un diamante en bruto arribó a la liga ACB, así referenciaban algunos reportajes. Él confiesa que en el inicio siempre existía presión.

“En los primeros partidos me sentía un poco presionado por los rumores que uno escucha de que a los extranjeros los podían echar del equipo si no cumplían con las normas y expectativas. Sí viví un poco esa tensión, ya después salí a jugar como siempre lo he hecho”.

Si bien Rivero debió esperar un poco para mostrar todo su esplendor, pandemia de por medio, el Hereda San Pablo Burgos coronó la temporada con la conquista de la Basketball Champions League, el segundo torneo en importancia luego de la Euroliga. Con marcador de 85-74, los representantes de la ACB derrotaron al AEK Atenas y ganaron la primera gran final que disputaron.

“Fue una experiencia tremenda. Contentísimo de haber ganado la Champions y más de haber sido el primer cubano en tener este resultado. Un honor y un orgullo. Desde el punto de vista individual hice mi trabajo. No estuve conforme, porque uno siempre se exige y soy una persona muy ambiciosa. A pesar de que ayudé mucho al equipo, el desempeño para mí no fue el mejor”, expresa el cubano, quien promedió 9,9 puntos y 5,4 rebotes en dicho torneo.

“En Burgos fue muy sorprendente, también que para ellos era el primer título que tenía la ciudad, creo que estaban más contentos que los jugadores y se vivió con mucha alegría y celebración a pesar de las circunstancias impuestas por el virus”.

 

Jasiel con el trofeo de la Champions. Foto: Cortesía del entrevistado

Sus actuaciones lo han llevado a ser vinculado con equipos de la NBA, donde está el nivel más alto del baloncesto mundial. “Cuando supe del supuesto interés de los Mavericks de Dallas fue asombroso. Me puse contentísimo y dije: ‘si se da bien, si no, a seguir trabajando’. Pero nunca hubo un acercamiento directo. Solo los rumores que salieron”.

-Ha declarado que desearía jugar en la NBA, pero para eso, en el contexto actual, tendría que renunciar a muchas cuestiones. ¿Cómo se manejan esos pros y contras en su mente?

“Es el sueño más grande que tengo, ya que en el deporte me gustaría llegar a lo más alto. Ha habido muchos cambios en el Inder y pienso que si alguna vez sucede algo concreto puede que exista una posibilidad que no sea renunciando a Cuba. Es mi principal meta y quisiera alcanzarla”.

-Aparte de la NBA, también lo han relacionado con equipos como el Real Madrid. ¿Podemos verlo fuera de Burgos próximamente?

“Estoy súper satisfecho con el club y la afición. Hemos tenido muchos resultados. Puede que haya algún que otro equipo interesado en mí, pero fuera de Burgos no me veo hasta el momento. Me he acoplado aquí, es una buena ciudad.

“Aspiro a tener más logros, estamos dando lo mejor de nosotros y esperemos que se nos dé. Al paso que vamos tenemos chance de hacer cosas buenas, pero todo lo decide la cancha”.

Febrero será un mes determinante para Jasiel y el San Pablo Burgos: el día 6 enfrentarán a la Asociación Atlética Quimsa, de Argentina, por la Copa Intercontinental y el 11 disputarán una eliminatoria en la Copa del Rey ante el Iberostar Tenerife.

“El equipo se siente bien. Esperamos traer la Copa Intercontinental para darle un título más al pueblo burgalés. La Copa del Rey es un torneo de mayor dificultad, es la primera vez que se nos da esa posibilidad y vamos a salir como siempre, a ganar, que es complicado, pero no imposible”, manifiesta el ala-pívot, quien ha sido elegido MVP en varias ocasiones y se encuentra entre los primeros latinos de toda la liga.

Además de los compromisos que tiene con el Burgos, el equipo Cuba se medirá próximamente en la ventana Fiba de cara a la Americup 2022. Los antillanos anclan en el tercer lugar de su grupo con una victoria y par de descalabros, pero deben mejorar su desempeño para poder a avanzar.

“Pienso que tenemos muchas posibilidades, ya que le ganamos a Islas Vírgenes y estamos por encima de ellos. Iremos a por los partidos para tratar de estar cómodos en la clasificación. Hay que estar mentalizados de que se puede, que luchando y jugando duro y con energía, hay probabilidades. Si no vamos con esa mentalidad se nos hará muy difícil, porque aparte de la poca experiencia nos puede afectar mucho si estamos pesimistas y no creemos que unidos siempre somos un equipo superior”.

-Últimamente lucen mejor cuando se presentan fuera de Cuba. ¿Qué le sucede al equipo nacional jugando en el Coliseo?

“Cuando lo hacemos de local existe presión. Nos cuesta bastante y parece que influye que no estábamos adaptados a esas condiciones. El pueblo ahí en el Coliseo puede que nos imponga y como no estamos acostumbrados, nos pesa. Esperemos que estas situaciones se corrijan con las cosas positivas que hemos tenido. Mientras se siga jugando y teniendo fogueo iremos reformando esta imagen”.

-Como un atleta que ya ha visto otro tipo de baloncesto ¿qué cree que se puede hacer para elevar el nivel en el país?

“Debemos perfeccionar varios aspectos. Lo primero son los tabloncillos y los recursos que nos faltan. Ya hemos tenido algo de mejoría con los jugadores que están en ligas extranjeras, pero nos queda mucho. Es necesario igualmente hacer evolucionar la Liga.

«Hay que topar más internacionalmente, pues el nivel te lo da el estar jugando a cada rato. Además, pienso que podríamos cambiar lo que es la filosofía de juego, ya que en el baloncesto moderno no se juega como lo hacemos en la selección, sino que se emplean muchas variantes y nos falta un poco de eso».

-En una entrevista en la que le pidieron conformar un quinteto ideal incluyó a Reynaldo García, cubano que juega en el Saga Ballooners de Japón, ¿qué opinión le merece la situación de este y otros basquetbolistas que quieren representar a Cuba?

“Con Reynaldo jugué poco. Estuve en Capitalinos y no llegué a jugar con él ahí, pero lo veía con mucho talento. Después en Argentina nos enfrentamos y lo incluiría en mi equipo porque es muy buen jugador. A pesar de las complicaciones que traen estas cosas, para mí sería un honor y un orgullo que todos aquellos atletas que quieren ayudar a la selección se sumen para buscar resultados y más ahora que tenemos mucho talento. Creo que se merecerían una oportunidad. Siempre para lograr un objetivo hay que hacer sacrificios y si se diera esta posibilidad estaríamos muy contentos los jugadores y Cuba en general”.

A sus 27 años, Jasiel Rivero tiene los pies en la tierra y las metas en el cielo. De su carrera recuerda también el bronce en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla-2018 y califica como el momento más feliz el día en que sonó el teléfono y le avisaron que sería profesional. La lesión y “el mal rato en Uruguay” constituyen, sin duda alguna, el pasaje de mayor oscuridad.

-¿Cuánto le cambió la vida tras convertirse en profesional?

“Mucho y más a nosotros que somos cubanos. Salir de una liga que es amateur, que supuestamente no es profesional, porque no cumple los requisitos… Llegar aquí nos mejora considerablemente en todos los aspectos y en el plano personal influye bastante en lo que es ayudar a la familia para que estemos bien. Desearía que todos los deportistas cubanos tuvieran este tipo de posibilidad. Sería muy importante”.

-Javier Justiz…

“Nació una hermandad con él. Fuimos rivales, nos caímos a piñas, nos fajamos en cancha y tuvimos rivalidad, pero eso fue parte del baloncesto. Nos conocimos, venimos de lugares humildes y tranquilos y se nos dio la oportunidad de salir a jugar fuera. Hemos creado una amistad tan grande que hoy somos como hermanos y nos comunicamos cada día”.

Rivero cuenta entre risas que de las 24 horas que tiene el día está 17 en el PlayStation porque es muy “vicioso” de los juegos deportivos. Ahora, cuando se cansa de los videojuegos, Netflix parece ser la opción idónea para pasar el tiempo: “La última serie que vi fue Vis a Vis”, dice.

Si no hubiese sido deportista le hubiera gustado ser cantante. A veces rapea algo y previo a los partidos le gusta escuchar reguetón. “Música ‘repa’, todos los que están sonando en el momento los pongo antes de comenzar a jugar y eso me motiva”.

Se muestra ambicioso, y no le gustan palabras como perdedor y fracasado. “Para ser feliz sería necesario cumplir las metas altas que he trazado como deportista, que son difíciles y me llenaría mucho lograrlo”.

El guerrero viste de azul y lleva el número catorce. Tiene kilometraje ya en sus espaldas. Y se bate. Se bate con cualquiera bajo los aros, y se cuelga y clava la pelota. También se adapta y ataca desde el perímetro. Los rivales lo saben: hay un cubano en Burgos. ¡Peligro!

Escuche aquí algunas declaraciones de Jasiel Rivero 

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