Los pies firmes del diabético en Mérida

Los pies firmes del diabético en Mérida

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (20 puntos, 4 votos)
Cargando…

Sorteando los escollos que generan la Covid-19 y la cruel guerra económica de los Estados Unidos contra Cuba y Venezuela, las dos naciones sostienen sus programas de colaboración y los consolidan bajo el amparo jurídico del Convenio Integral de Cooperación.

Ese cuerpo legal fue rubricado en Caracas por los inolvidables Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías, el 30 de octubre del año 2000, “animados por el deseo de fortalecer los tradicionales lazos de amistad entre los dos países”, reza en el texto del histórico documento que está cumpliendo su aniversario 20.

 

Antonio Román y Tatiana Hernández agradecen las atenciones dispensadas por el personal de salud cubano. (Foto: Jorge Pérez)

 

Y con presencia en los 24 Estados de la nación sudamericana, el Programa Buen Vivir para el Diabético marcha con pasos firmes y es uno de los emblemas del carácter humano de estos proyectos de beneficio social que llegan a las capas más humildes de la población y les deparan incontables satisfacciones.

 

Los prodigios del Heberprot-P

La brigada médica cubana en el Estado de Mérida mantiene en alto estas prestaciones, gratuitas y de calidad, y en la sala de rehabilitación del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Los Sauzales, ambulatorio de Belén, en el municipio de Libertador, abundan ejemplos de buenas prácticas y de agradecimiento de los enfermos.

De acuerdo con las estadísticas en esa zona, alrededor del 85 por ciento de los pacientes aquejados de úlcera de pie diabético llegan a la consulta con una amputación diagnosticada, “incluso hasta para el día siguiente y gracias al tratamiento se logra evitar y salen de nuestras unidades caminando”, sostiene el doctor Liván Cáceres, coordinador del programa en el Estado.

 

El empleo del Heberprot-P reduce ostensiblemente el índice de amputación de las extremidades afectadas. (Foto: Jorge Pérez)

 

Confirma que desde el 2011 a la fecha solo en esta demarcación se han beneficiado miles de pacientes con el empleo del medicamento cubano Heberprot-P, un producto de primera generación y altamente eficaz, cuya utilización ha dado un cambio radical en los índices de amputación.

Cáceres pondera el carácter sumamente humano del programa, que pone al alcance de los más humildes de manera gratuita este medicamento gracias a los subsidios del Estado Bolivariano, “pues es un producto obtenido por un método recombinante de ingeniería genética y muy costoso, al que personas de bajos recursos ni soñar con usarlo pueden en los países donde la salud se mercantiliza”.

 

Incertidumbre ante la amputación anunciada

El joven venezolano Fabricio Ernesto -hijo de Henry Luis Martoledis, uno de los beneficiados del programa en Mérida-, amante del periodismo objetivo y de la verdad, gentilmente puso a mi disposición un audiovisual de los primeros años del programa con testimonios de varios enfermos agradecidos de estos servicios.

Uno de ellos es Víctor Eduardo Acosta, quien le contó que sufría de diabetes desde hacía cinco años y asistió a este centro por una lesión en un pie, “estuve en otros sitios y me diagnosticaron amputación. Aquí me hicieron el tratamiento y estoy bastante recuperado. Me han salvado el pie”.

Víctor Eduardo le dijo: “Cuando te diagnostican la amputación, pues uno como que se cae y mis hijas estaban todas mal, porque no sabían qué hacer al saber que me iban a picar el pie o la pierna por la rodilla y entonces nos sugirieron venir aquí al CDI Los Sauzales y fue muy efectiva la recomendación. A los cubanos les agradezco mucho, pues si no fuera por ellos y esa medicina yo estuviera mal, amputado ya y gracias a ellos tengo mi pie; bueno sin un dedo, pero estoy bien, me siento bastante mejor y ya puedo caminar”.

 

Testimonios de actualidad

Historias como la de Víctor Eduardo son recurrentes entre las personas que padecen diabetes, pues según pronósticos científicamente argumentados, el 15 por ciento de ellas puede sufrir una úlcera de pie diabético a lo largo de su vida con probabilidades de amputación de la extremidad afectada.

Henry Luis Martoledis reside en el Estado de Trujillo, en una zona limítrofe con Mérida, y de sus 64 años de existencia lleva 20 padeciendo de diabetes y cuenta que llegó a las instalación sanitaria con una úlcera bien complicada, “con el pie infectado, hinchado y gracias a la actividad de los doctores y la alta calidad del servicio me he mejorado muchísimo”.

Le habían diagnosticado Charcot, un trastorno poco común y que causa discapacidad, “cuando me consultó el doctor Liván me explicó que no era esa la enfermedad, me sacó de la confusión que ya tenía años y ahora me aseguran que con una operación muy sencilla esa lesión se curará para siempre”, afirma visiblemente emocionado.

Antonio Román vive en Campos Elías, uno de los barrios del municipio trujillano de Juan Vicente Campos Elías y tenía anunciado que le amputarían la pierna, “habíamos perdido la frecuencia de la consulta, porque en las clínicas privadas nos cobraban muy caro y en dólares, pero el Seguro Social y la Fundación Misión Barrio Adentro nos facilitaron la continuidad y solo perdí dos dedos y puedo caminar. Los cubanos son una esperanza”, exclama Tatiana Hernández, acompañante de Antonio.

 

La satisfacción en cifras

Para el doctor Rafael Pimentel Pérez, coordinador nacional del Programa Buen Vivir para el Diabético, uno de los principales logros es haber atendido desde el 2008 a la fecha alrededor de 250 mil pacientes y reducido el índice de amputación a 0,14.

 

Las charlas educativas forman parte de la atención integral de los enfermos, asegura el doctor Liván. (Foto: Jorge Pérez)

 

Lo afirma con satisfacción y argumenta: “Si consideramos, de manera conservadora, una tasa de amputación histórica del 50 por ciento, que puede ser mayor en algunos territorios, ya se hubiera tenido que aplicar este método a 150 mil personas; sin embargo, en ese período la cifra es de 300”.

Y exalta que en este año estén acogidos al plan más de 216 mil enfermos, de los cuales solo ocho han tenido amputación, asociadas generalmente a la llegada tardía a consulta, “lo que representa un índice de 0,05 por ciento y que se hayan salvado más ocho mil extremidades, todo a pesar del impacto de la Covid-19 y de la guerra económica impuesta por Estados Unidos a Cuba y Venezuela”.

Significa que hoy el programa esté en todos los Estados y, al margen de las afectaciones, de manera general haya mantenido vitalidad, porque los profesionales que lo materializan “le han puesto empeño, han sido creativos en los métodos para continuar el trabajo y hemos logrado mantenerlo funcionando en las dos terceras partes del plan.”

 

Epílogo

 

Los especialistas se esmeran en el tratamiento a los pacientes. (Foto: Jorge Pérez)

 

Relatos como estos derrumban las campañas difamatorias orquestadas por el imperio contra la misión médica cubana en el exterior y develan el sentido humanista de sus galenos, quienes con su altruismo siembran semillas de esperanza en el corazón de las personas más vulnerables en los países donde laboran.

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirectores Editoriales: Alina Martínez Triay y Joel García León
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu