RETRATOS: La filosofía de Mauricio

RETRATOS: La filosofía de Mauricio

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En las mañanas, Mauricio Jorge Guillén Silva recorre la avenida Independencia en el reparto Martí, en el Cerro. Con paciencia, barre y recoge los desechos que se han ido acumulando en los bordes de la acera. Va callado, tal vez repasando su azarosa vida; en otras ocasiones tararea una de las décimas que ha compuesto.

 

Mauricio Jorge Guillén Silva , un barrendero que tiene su historia. Foto: Agustín Borrego.

Desde hace dos años, en que asumió el trabajo de barrendero, se afana por hacerlo bien, porque está consciente de que es algo muy importante para la higiene del barrio y de la ciudad. “Hay algunas personas que lo miran a uno como algo raro, pero la mayoría agradece nuestra labor, siente respeto por nosotros”, dice.

Le gusta salir antes de que el sol apriete, para no sofocarse tanto. Cuando puede, aprovecha la sombra de un árbol para refrescar, pero en realidad, abundan pocos arbustos en la zona. Llegó a la capital procedente de Ciego de Ávila, donde vivió la mayor parte de sus 62 años de edad.

“Estudié música y cocina, son las dos pasiones de mi vida. Me hice chef y pude trabajar en varios centros de importancia en la ciudad, como el restaurante La Cascada, donde preparaba mariscos y hacía las sabrosas paellas…”, comenta y queda callado.

Según cuenta, se fue apegando a las bebidas alcohólicas y estas le hicieron daño. “Creo que perdí los mejores años de mi vida, lastimé a mi familia, no pude tener hijos”, expresa. Fue a través del grupo de alcohólicos anónimos que recuperó su estabilidad y desde hace años dejó de fumar y beber. “No obstante, a pesar de mi adicción, siempre fui responsable con mi trabajo, incluso, en una ocasión, llegué a ser vanguardia.

 

Todas las mañanas se le puede ver en el Reparto Martí, del municipio Cerro. Foto: Agustín Borrego

“Por embullo de una hermana mía, vine para La Habana. He tratado de volver a mi labor como chef, pero no he encontrado vacante, creo que estoy viejo para el oficio”, agrega y con su escoba repasa el pedazo de contén que ya está limpio. Mientras desanda la avenida, piensa en sus nuevas creaciones. “Me gusta mucho hacer décimas, tengo como 20; también escribo cuentos, la mayoría basados en hechos reales; y he compuesto algunas canciones”.

La filosofía de vida de Mauricio en estos últimos años ha cambiado. “Me hice el compromiso de ser cada día un poquito mejor, tenderle la mano a todo el que pueda, mirar hacia atrás para ver quién me necesita”, y sin decir nada más emprende su camino solitario, sabiendo que, con su labor cotidiana, hace el bien a muchos.

 

Acerca del autor

Graduada en Licenciatura en Periodismo en la Facultad de Filología, en la Universidad de La Habana en 1984. Edita la separata EconoMía y aborda además temas relacionados con la sociedad. Ha realizado Diplomados y Postgrados en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. En su blog Nieves.cu trata con regularidad asuntos vinculados a la familia y el medio ambiente.

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