José Delarra perpetuó la épica martiana en su obra (I)

José Delarra perpetuó la épica martiana en su obra (I)

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Pocas veces, en la historia del arte universal, un artífice de la talla del ilustre cubano José Delarra —a quien este 26 de agosto rememoramos en el aniversario 17 de su partida física— ha logrado ser tan fiel al pensamiento y la estética de un pensador de la altura de José Martí, de quien, en cada obra inspirada en él, refleja alguna de sus frases a modo de identificación o complemento de la idea o proyecto artístico

 

 

José Delarra, junto a su Martí de 1995. Foto: Juventud Rebelde
José Delarra, junto a su Martí de 1995. Foto: Juventud Rebelde

 

Generalmente se ha hablado —aunque siempre será insuficiente— del quehacer de José Delarra (José Ramón de Lázaro Bencomo, San Antonio de los Baños, 26 de abril de 1938- La Habana, 26 de agosto de 2003), en las artes visuales, sobre todo de sus pinturas, dibujos y grabados, amén de sus admirables plazas y monumentos, entre ellos el Complejo Escultórico del Che, en Santa Clara; la figura ecuestre del Generalísimo Máximo Gómez, en Camagüey; los monumentos al descarrilamiento del tren blindado, en Santa Clara, y a las víctimas del holocausto atómico, en Nagasaki, Japón; las Plazas de la Revolución de Bayamo y Holguín, entre otros.

En total, más de 125 obras monumentales y de mediano formato emplazadas, además, en México, España, Angola y Uruguay.

Sin embargo, pocos referentes existen sobre la prolífica producción realizada por este artífice en torno a la figura del Héroe Nacional.

De las más de mil 500 piezas en escultura, pintura, dibujo y grabado —muchas de ellas atesoradas en museos y colecciones particulares de más de 25 países—, más de medio centenar corresponden a recreaciones de la figura de José Martí, por quien Delarra profesaba una gran admiración y respeto, en tanto era estudioso de su vida y de su ejemplar herencia a todos los insulares.

“No hay más que un medio de vivir después de muerto: haber sido un hombre de todos los tiempos o un hombre de su tiempo”, con esta frase del Apóstol José Martí definiría a un cubano excepcional,  al  Héroe Nacional del Trabajo, quien hace 17 años partió hacia la eternidad, tras haber  legado a la cultura nacional un enjundioso conjunto de obras en pintura y escultura.

La primera cabeza de Martí

Bustos de Martí de Delarra
Busto de Martí en Láncara, Galicia

A la edad de 11 años, modeló la primera cabeza del intelectual mambí,  tal vez imbuido por su padre, José Ramón, empedernido martiano, quien fue zapatero, herrero y encuadernador de libros y tras mucho esfuerzo  llegó a ejercer la pedagogía a partir de la década de los 50, y luego en la Revolución, ejercicio que coronó a  los 70 años de edad cuando concluyó su licenciatura en el Instituto Pedagógico Enrique José Varona.

Su esposa Lorenza, madre del artista,  tuvo similar vocación de maestra, aunque su origen campesino (cultivadores de tabaco) no le permitió realizarse en el terreno profesional.  Ambos progenitores  estimularon en  el entonces  pequeño  hijo su disposición para el dibujo, la pintura y el grabado, en tanto le imbuyeron las fértiles enseñanzas del célebre patriota y erudito revolucionario, devenido emblema de libertad para los pueblos de Latinoamérica..

En el vasto cosmos iconográfico del también Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y miembro del Comité Nacional del Sindicato de la Cultura son recurrentes sus improvisaciones  artísticas sobre gallos, caballos y mujeres, realizaciones plásticas que se destacan por su auténtico sentido de nacionalidad, de identificación con su cultura e idiosincrasia caribeña. Llevaba el pensamiento del Héroe Nacional en su subconsciente, para evocarlo a través de sus trabajos.

Realizó diferentes esculturas, de disímiles tamaños, que recrean la figura del más universal de los cubanos. Entre esas obras se encuentra la ubicada en el despacho de Nicolás Azcárate, en La Habana Vieja, donde Martí trabajó durante un breve tiempo del año 1879. Casi un siglo después, en 1980, Delarra hizo allí una tarja que develó el recientemente fallecido doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana; en otros muchísimos lugares de la geografía insular —“creo que he perdido la cuenta”, dijo— hay piezas con similar tema.

Bustos de Martí de Delarra
Monumento a Martí en Gijón Asturias 1995

Igualmente concibió varios  monumentos a Martí en España y México, en Cancún específicamente. La Casa de América Latina en Bruselas, conserva con celo otra de esas iconografías inspiradas en el Apóstol; en tanto recurrentemente aludía a los cuatro monumentos donados por él, a nombre de Cuba, en Gijón, Asturias; Láncara, Galicia; en la también ciudad gallega de Orense y en Santiago de Compostela.

Entre esos trabajos épico-martianos sobresale el que realizó en Torrelavieja, Cantabria, al norte de España, el cual  llama la atención por el elaborado moldeado de la figura, la cual no concibió de forma estática, sino como si fuera a ponerse en movimiento.

«Siempre que lo hago de cuerpo entero lo represento así —precisó el artista—  como un reflejo de la realidad, porque Martí era un hombre muy ágil y dinámico; es además de reflejarlo vivo, no `congelado’ en el tiempo. Por eso también en este caso utilicé su frase: `Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy’.

«De igual manera —agregó—  lo plasmé en el monumento que realicé en Cancún, México, en 1978, que tiene la forma de un maguey que se abre y del cual brota un machete donde aparece la figura de Martí caminando».

La efigie en la Orden Nacional José Martí es de la autoría de Delarra

Muchos, quizás, desconocen que la efigie que aparece en la Orden Nacional José Martí es de la autoría de Delarra, como también lo es la cabeza del Apóstol emplazada frente al local de la revista Bohemia; la escultura de bronce sobre mármol colocada a la entrada de la Asamblea Nacional del Poder Popular; y otras tantas situadas en escuelas y plazas en La Habana, Pinar del Río, Holguín, Bayamo…

 

Orden Nacional José Martí de frente y de reverso. Foto: Ecured
Orden Nacional José Martí de frente y de reverso. Foto: Ecured

 

En el año 1995, a petición de la Unión de Jóvenes Comunistas Delarra hizo una estatuilla de Martí —yeso patinado—, en ocasión del aniversario 42 del histórico asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente.

La pieza, de unos 40 centímetros de alto, exalta  al héroe en una postura que asemeja estar caminando, y su indumentaria está agitada por el viento, “y una mirada honda, extraviada en alguna idea imprecisa pero certera como un rayo. Las manos las lleva detrás y son tan bellas que conmueve como la figura toda. Descansan suavemente una sobre la otra, con tan perfecta nitidez que parece que en cualquier momento se van a abrir y nos van a tocar”, apunta la prestigiosa colega Rosa Miriam Elizalde en su crónica titulada Asaltado el estudio del escultor Delarra.

Un comentario en José Delarra perpetuó la épica martiana en su obra (I)

  1. Es increíble su hermosa obra, un tanto desconocida para muchos,convoco a las autoridades de la cultura y gobierno de San Antonio de los Baños a perpetuar su obra y memoria, considero que los ariguanabenses de manera general estamos en deuda con Delarra.

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