La infinita gratitud de Juan Miguel

La infinita gratitud de Juan Miguel

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Dos décadas han trascurrido desde que Fidel Castro lo condecorara con la orden Carlos Manuel de Céspedes. Foto: Tomada de Granma.
Dos décadas han trascurrido desde que Fidel Castro lo condecorara con la orden Carlos Manuel de Céspedes. Foto: Tomada de Granma.

Dos décadas después de haber ganado la épica  batalla por el regreso de los Estados Unidos del pequeño Elián, Cuba vuelve a dar ejemplar lección en la dura prueba de salvar a otros niños, a otras familias, de preservar al pueblo de la pandemia provocada por la COVID-19.

Lo conseguido en el terreno de la salud pública enorgullece a Juan Miguel González Quintana. “Felicito a Raúl Castro, al presidente Díaz-Canel, al primer ministro Manuel Marrero, a la dirección del país  por la certera guía en un combate donde los médicos se visten de héroes”.

En esta lucha librada a favor de la vida, el padre de Elián lamenta la ausencia física de Fidel Castro Ruz. “Un logro como este le hubiera hecho muy  feliz. Dondequiera que esté debe sentirse honrado”, dice con la emoción apretándole el pecho.

Si en su existencia no hay olvido para el Comandante en Jefe, es lógico que en las últimas horas su amigo le colme el recuerdo. El 5 de julio del 2000 Juan Miguel se convirtió en el segundo cubano de la era revolucionaria en recibir la Orden Carlos Manuel de Céspedes, reconocimiento instituido en 1926 y modificado en las bases de  entrega después del primero de enero del 1959.

Minutos antes de condecorarlo Fidel afirmaba: “Hoy hacemos justicia a quien tan ejemplarmente cumplió sus deberes de padre y de patriota… El mayor acierto de la Revolución fue confiar plenamente en Juan Miguel. El mayor error de la mafia y del imperio fue creer que Juan Miguel podía ser sobornado y conducido a la traición”.

Eso nunca pasó por la mente de Mariela Quintana ni de Juan González. Basta entrar a la casa 170 de la calle Cosío, en  la ciudad de Cárdenas, para entender “el valor de criar bien a los hijos. Nuestro objetivo siempre fue educarlos en los principios de la Revolución. Ya usted sabe con cuánta fidelidad nos pagó…”.

Con su esposa Nersy pudo sobrellevar los duros días de su estancia en los Estados Unidos. Foto: Cortesía de la familia.
Con su esposa Nersy pudo sobrellevar los duros días de su estancia en los Estados Unidos. Foto: Cortesía de la familia.

Muchas fotografías evocan siete meses de intenso reclamo por el retorno del nieto. Sin embargo, en ninguna aparecen los golpes de Juan Miguel contra una de las paredes de la sala. Mariela y Juan saben en qué lugar el puño de su hijo pegó de impotencia. Podrán pasar 20 años, un siglo. Hay dolores que no envejecen.

El dependiente del Parque Josone, en Varadero, es la mejor de las evidencias. Desde noviembre de 1999, momento del naufragio de Elián, el sufrimiento encalló en él. Retornar al pasado le resulta angustioso. Cuando algún periodista lo lleva a esa zona, siempre encuentra las manos salvadoras de su esposa Nersy Carmenate.

En el hostil ambiente de los Estados Unidos, narra ella, solo en su regazo, fuera de la vista de todos, él podía desplomarse. “Lo más difícil era acopiar fuerzas para no llorar y poder conectarme con ese acto de amor que es lactar”. Seis meses de nacido tenía Hianny. La pareja fue amenazada con secuestrarlo a él también.

Por eso, recuerda Nersy,  la vida volvió a nosotros al ver ese mar de banderas recibiéndonos… ¡Era Cuba! La alegría que los estremeció a ellos, a su familia y al pueblo, haría que Fidel manifestara que en ningún momento de las luchas libertarias experimentó tan intensa emoción como la de aquel 28 de junio de 2000.

Antes de ser padrino de la boda de Nersy y Juan Miguel ya Fidel se había convertido en parte de la familia. Foto: Cortesía del entrevistado.
Antes de ser padrino de la boda de Nersy y Juan Miguel ya Fidel se había convertido en parte de la familia. Foto: Cortesía del entrevistado.

A la hora del recuento, Juan Miguel no obvia nombres. Menciona una por una a personas de dentro y fuera de Cuba. Viaja de nuevo a los Estados Unidos y regresa, me mira a los ojos y señala para donde estoy sentada. “Ahí mismo, en esa silla, en este mismo comedor, tuvimos la dicha de disfrutar a Fidel, de rememorar cada paso de un triunfo del cual fue su artífice principal…” y la voz se le rompe.

“La primera vez que lo tuve delante (2 de diciembre de 1999) no sentí eso que la gente describe como sensación única. Yo estaba bloqueado, solo quería su ayuda… Cuando vine a reaccionar, ya Fidel era parte de mi familia… Estuvimos madrugadas enteras buscando formas fáciles de dar cada paso, de desarrollar las cosas…”.

A tal punto llegó la preocupación del Comandante por el niño, que comía muy poco y dormía menos. Su médico le pidió ayuda a Juan Miguel para que lo convenciera de descansar, de cuidarse.

“A veces me siento culpable de que con su edad se haya desgastado tanto y… Quería estar en todas las tribunas abiertas, en marchas, primero por Elián, luego por los Cinco Héroes, a quienes les extendió mis disculpas, también a sus parientes, porque la batalla  por el regreso de ellos tuvo que ser aplazada…”.

Orgulloso de los jóvenes buenos en los que se han convertido Liandy, Hianny y Elián. Foto: Cortesía de la familia.
Orgulloso de los jóvenes buenos en los que se han convertido Liandy, Hianny y Elián. Foto: Cortesía de la familia.

Nersy trae un puñado de fotos. Aparte, junto a su pecho, el álbum de la boda. La idea de casarnos fue de Fidel, afirma Juan Miguel. “El día del matrimonio se ofreció como padrino. Mire a los tres niños haciendo de damitos… ¡Qué grande están ya!  Elián, Hianny y Liandy son  militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas.

“El tiempo pasa, ¡pronto seré abuelo! Elián será un buen padre, no tengo dudas de eso, tampoco de la gratitud infinita nuestra y de toda la familia por cómo Cuba, parte del pueblo norteamericano y de otros países pelearon porque estuviéramos juntos”.

A 20 años del 5 de julio de 2000, Juan Miguel cree haber cumplido la promesa de honrar con dignidad la Orden Carlos Manuel de Céspedes. “Cuando no pueda, me alberga la certeza de que lo harán mis hijos”. Ahora, dice, me hace feliz estar aquí, en mi país, en Cárdenas, trabajando en lo que me gusta. ¿Deseos? Que se cumplan los sueños del Comandante, que los enemigos nos dejen ser felices como nación y que el gobierno de los Estados Unidos elimine el cruel bloqueo”.

Disculpas ofrece Juan Miguel a los Cinco y a su familia porque el caso de Elián desplazó en el tiempo la lucha por el regreso de estos héroes. Foto: Tomada de Cubadebate.
Disculpas ofrece Juan Miguel a los Cinco y a su familia porque el caso de Elián desplazó en el tiempo la lucha por el regreso de estos héroes. Foto: Tomada de Cubadebate.

 

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