Pérez Boitel: orfebre de las palabras

Pérez Boitel: orfebre de las palabras

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Sabe escoger cada verso para dibujar o desdibujar mundos posibles, que fuera de la magia de su creación quizás no los imaginaría. Licenciado en Derecho en la Universidad Central de Las Villas y además orfebre de las palabras, con un modo peculiar de asumir la poesía. Posee veinte libros editados. Ha publicado en España, Brasil, Puerto Rico, México, Estados Unidos y Cuba. Luis Manuel Pérez Boitel (Remedios, Villa Clara, 1969), quien ha sido galardonado, recientemente, con el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén con el poemario La naturaleza del estío, comparte con los lectores de Trabajadores sus andares literarios.

¿Cómo juzga el abogado al escritor?

Con la misma exigencia que juzga el escritor al abogado, esa dualidad exige que mis dos pasiones convivan en armonía. Cuando egresé en el año 1996 de la Universidad Central de las Villas, donde estudié Licenciatura en Derecho, quería quedarme dando clases en dicha casa de altos estudios y al ver que la ubicación laboral no era de mi agrado, pensé en no ejercer. Fue un tiempo donde me incliné por reorganizar mi primer poemario Unidos por el agua, que tuvo la suerte de ganar el Premio nacional de poesía “Fundación de la Ciudad de Santa Clara”, en 1997. Pero fue la vocación por lo que había estudiado lo que me sostuvo para trabajar como consultor jurídico durante muchos años.  Incluso seguir estudiando. Me había graduado con Diploma de Oro, a los pocos años hice un diplomado en asesoría jurídica y después cursé una especialidad en derecho empresarial que homologaron como maestría. Creo que han pasado ya muchos años y que el abogado ha absuelto al escritor y viceversa. Te confieso que no me arrepiento de haber seleccionado una especialidad como la que estudié y soy feliz asumiendo las dos facetas en mi vida. Muy feliz.

¿En qué basas tu proceso de creación y Remedios cómo influye en él?.

Pienso que el escritor tiene un gran reto ante el mundo, se trata de ese compromiso social con el lector que debe recibir una obra literaria de rigor, y al que hay que respetar mucho incluso por el tiempo que esa persona utiliza en el acercamiento a la lectura. No creo yo que exista un proceso de creación definido como tal, a partir de que no lo hago de modo planificado, exigiéndome más de lo que debo. Escribo porque me resulta hedónico ese diálogo con los lectores posibles y me divierto mucho haciéndolo. En ocasiones escribo cosas que nunca imaginé, por esa razón trato de que los libros sean una obra de arte, y me preocupo por toda la etapa de edición del libro a tal modo que la propuesta de un poemario, sea lo más cercano a lo que quiero definir en él. Me baso fundamentalmente en la necesidad de asumir verdaderos retos literarios, en buscar espacios desde la poesía pocos transitados, en que el idioma se afiance en la obra y la distinga, en que cada poema juegue con otros del texto que estoy escribiendo. Creo que Remedios, que es la ciudad donde nací y donde resido actualmente, me ha influenciado mucho. Defiendo que la clave de la felicidad no está en dónde vives, sino en dónde te sientas bien. Por lo que residir en Remedios es encontrarme con muchas cosas, aquí tengo a mi familia, a los amigos, a las personas que conozco y que me reconocen, a tal punto que te saludan en la calle, te felicitan por los libros publicados.  Residir en un pueblo como este te hace convivir con las cosas más sencillas, que para mí, son las más bellas.  Ver que las puertas de las casas no se cierran durante el día, porque se conserva una tradición de que el que llega es alguien conocido; caminar por las calles angostas y deleitarse con la prestancia de una arquitectura colonial que ha sobrevivido siglos, todo eso es un verdadero lujo.  Tener el privilegio de que aquí han residido otros intelectuales como Alejandro García Caturla y que han transitado escritores y artistas importantes como Federico García Lorca, Bola de Nieve, Amelia Peláez, entre otros…creo que es algo memorable.

Siento que tus primeras creaciones fueron elitistas y que sin dejar de serlo llegas a otro nivel de comunicación. ¿Cómo asumes esta idea?

 Nunca he valorado si mi creación literaria responde a una élite, cenáculo o búsqueda epigonal de una corriente o generación.  Escribo lo que necesito en un momento determinado y cada tiempo me ha salvado de no caer en corrientes literarias que pudiéramos denominar temporales. Considero que mi poesía está marcada por la percepción que tengo o voy teniendo de este género literario.  Algunos libros los enmarco con mayor o menor fuerza en discursos intelectivos como el poemario Para no quedar en el andén, que se publicó por la editorial Capiro, o La sagrada estación que también se publicó por esa misma casa editorial villaclareña. Todo obedece a ese divertimento que hago desde la literatura en busca de espacios pocos transitados, que pueden llegar a lo sensual, lo emotivo, lo visual… la poesía permite esas opciones para afianzar el hecho literario mismo.  Trato incluso que los poemarios sean diferentes, uno de otro, y así buscar que el lector no me encasille en una estética o un modo de asumir la poesía.

¿Qué crees de la literatura cubana actual y de la villaclareña?

Es difícil valorar en un pequeño espacio lo que pudiera considerar como literatura cubana actual.  Por lo que cualquier comentario quisiera que se enmarcara en la valoración en torno a la poesía.  Este es un género literario que hoy en nuestro país se está publicando mucho, incluso con la fundación de editoriales provinciales en los años 90, se han publicado una cantidad de poemarios cuya cifra pudiera ser muy significativa si valoramos que casi no se publica poesía en el mundo. Esto puede verse porque existe un movimiento poético en la isla que constantemente se está renovando, interactuando diría.  Sin embargo, creo que uno de los problemas que se deben superar es que muchas propuestas que se hacen desde la poesía no juegan con las vanguardias latinoamericanas, incluso con las vanguardias del caribe.  Hay un sesgo aire epigonal de cierta propuesta estética que se ha acuñado en los últimos años, entiéndase desde el 2000 hasta nuestros días, que no ha sido capaz de renovar sus propuestas en cuanto a tono, discurso, tiempo poético. La crítica literaria no ha asumido un papel revelador de las nuevas tendencias poéticas, unido a la falta de valoraciones que se hagan desde las propias provincias, todo lo cual no permite una coherente orientación al lector de lo que puede estar pasando ahora mismo en la poesía cubana.  Hoy se están publicando incluso muchos libros que pudieran ser prescindibles como si pudieran resultan imprescindibles nuevos eventos literarios que legitimen autores cubanos importantes.

La poesía es prioritaria en ti, ¿la narrativa cómo la asumes?.

Creo que en la literatura se da en estos tiempos, y cada vez más, la fusión de géneros literarios.  Hay libros de poesía que tienen una carga narrativa muy distintiva y viceversa.  Cuando publiqué el poemario Un mundo para Nathalie, por la editorial Cauce, en Pinar del Río, traté de signar en él una carga narrativa, incluso con cierto lenguaje coetáneo, para destacar la voz del sujeto lírico de esas páginas. Ciertamente, la poesía ha sido prioridad en mí, además de que cada vez que pienso en escribir una novela, la poesía me devuelve la necesidad de encontrarme con ella. Me siento muy feliz con lo que hago, no solo escribiendo, sino también, leyendo.  En mi biblioteca personal casi no tengo libros que no sean de poesía y crítica literaria. Confieso que no me alcanzará la vida para escribir todo lo que quiero y puedo desde este género literario.

La poesía por intimista es muy personal y en ella se agrupan menos personas, ¿crees que puede llegar a ser masiva?.

La masividad es algo que no siempre significa aceptación de todos, por lo menos no siempre significa que el ser humano se sienta enriquecido por el fenómeno social o hecho que comparte en tal dimensión. La literatura, y más que ella, la vocación por la lectura, es algo que a nivel mundial está en una verdadera crisis, incluso no se escapa de esa crisis económica global que existe en la actualidad. De allí que el arte y también la literatura, que yo volvería a decir la vocación por el arte y la literatura sea cada vez más elitista, más selectiva. Sin embargo, sorprende que haya festivales de poesía, como el de Medellín, el de Granada, en Nicaragua, que hacen de la lectura de la poesía una verdadera festividad popular, un gran acontecimiento. Estando allí uno se da cuenta de la necesidad que tiene el ser humano de escuchar poesía, de conocer a los poetas. Y cuando veo esas plazas llenas de gente me ilumina, me hace pensar, me trasmite mucha fe.

Lees o declamas tus poemas, te transformas.

Trato de leer con la misma intensidad con que escribo cada texto, incluso muchos textos puedo repetirlo apelando a la memoria.  Disfruto ese acto de leer como mismo disfruto el acto de escribir cada poema.  No me transformo, solo trato de entregarle a ese público que escucha, lo mejor de mí.  Además, defiendo la idea de que la literatura es para leer, porque no todo escritor tiene el don de ser un buen lector, y en tal sentido trato de disfrutar lo que hago, trato de hacer las cosas como deben ser.

¿La ciencia cómo juega con el poeta?.

Pienso que dotan al poeta de una necesidad social, de ser sincero con él.  Muchos preguntan por qué no estudié Historia del arte o Filología, sin embargo, considero que también el Derecho brinda al escritor un mundo humanista para sostener cualquier creación literaria o artística permitiendo reconocer con la misma intensidad al ser humano en su dimensión histórica, que cuando estudias otra especialidad. Ese posicionamiento del ser, nos permite entender siempre quiénes somos, cómo podremos mejorar, y cuáles serán nuestros destinos históricos. Ahora mismo, estoy haciendo un doctorado en ciencias históricas, en la universidad Central de Las Villas, y confieso que volver sobre la Historia de Cuba, sin influencias positivistas me ha permitido, una vez más reconocer y entender lo importante que resultan nuestras raíces, el legado cultural que defendemos, en tanto son inequívocamente el verdadero sostén de la Nación.

 

RECUADRO

Poemarios: Unidos por el agua (1997); Los inciertos dominios del escriba (1999); Bajo el signo del otro(2000); La oración del inquilino(2001); Aún nos pertenece el otoño(2002); Para no quedar en el andén(2002); Nunca preguntes por la gloria (2003); No pidas el perdón(2004); Antes que la noche acabe (2005); En esta extraña circunstancia (2005); Ciudades del invierno (2005); No llames en la noche(2005); Memorial de invierno (2006); La sagrada estación (2006); Un mundo para Nathalie (2007); Las naves que la ausencia nombra (2008); Conversaciones con máscara 2009); Hay quien se despide en la arena (2010); Algo parecido a un ciprés (2011) y Artefactos para dibujar una nereida (2014).

Premios: Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara (1997); Premio Calendario Asociación Hermanos Saínz (1999);  Medalla de Plata y Bronce en el Festival Nacional de Artistas Aficionados de la FEU en los géneros de poesía y testimonio, respectivamente (1994) Premio en Poesía en el Concurso Abel Santamaría de la UCLV (1996) Premio Regino Pedroso (1998) Premio Pinos Nuevos (1999) Primer Accessit del Concurso Internacional de Poesía «Bustar viejo», en Madrid, España (1998) Premio Sed de belleza (2001) Mención Especial del jurado en el premio Miguel de Cervantes, en Granada, España (2001) Premio especial de Unión de Reyes en el Concurso Nacional de Poesía Regino Pedroso (2001) Premio en el concurso nacional «Poesía de Amor» de Varadero (2002) Premio Abril de la UJC Nacional (2002). Premio Ser fiel (2002). Premio Casa de las Américas (2002). Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía en Lengua Española (2013). Premio Internacional a la Trayectoria Literaria que otorga la Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos (2013). Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillen (2020), Premio poesía de Amor Varadero (2020).  Es hijo Ilustre de la ciudad de Remedios.  Posee la Distinción por la Cultura Cubana otorgada por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba.

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