RETRATOS: Taxista con derechos

RETRATOS: Taxista con derechos

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Una convocatoria de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) para la formación de mujeres como taxistas cambió la vida de Enedina Cárdenas Olivero. Transcurría el año 1975, y en ese entonces se desempeñaba como instrumentista en el laboratorio del policlínico Plaza de la Revolución. Le gustaba el oficio, pero quería probarse en algo más audaz.

Enedina Cárdenas Olivero, taxista y siempre defendiendo los derechos de la mujer. Foto: Cortesía de la entrevistada
Enedina Cárdenas Olivero, taxista y siempre defendiendo los derechos de la mujer. Foto: Cortesía de la entrevistada

En pocos meses estuvo detrás del timón en uno de los llamados “Chevy”, feliz de haber logrado un sueño, que se completaría con la llegada en 1978 de su único hijo, Lenaire Díaz. Combinar las faenas le empezó a resultar complejo, pues los círculos infantiles no laboraban los sábados y domingos y en el trabajo no le otorgaban ninguno de esos días, según correspondiera.

“Acudimos al sindicato y a la FMC nacional, para que nos reconocieran ese derecho que teníamos como madres y mujeres trabajadoras, y lo ganamos”. Reconoce que, gracias al apoyo de su esposo, Mirions Díaz, ya fallecido, la atención al niño fue más equitativa, y juntos compartieron la revisión de las tareas y reuniones en las diferentes escuelas.

Ella, desde su puesto, logró demostrar que podían ser tan buenas como los hombres en el servicio de taxis, y entre sus compañeros alcanzó la condición de Vanguardia Nacional del sector, lo cual le permitió viajar a la extinta Unión Soviética en compañía de su pareja.

“Cuando regresamos ocurrió la desaparición de la URSS. En la base empezaron los problemas con el combustible. Entonces, íbamos 15 días a realizar faenas en los campamentos agrícolas y el resto de los 15, manejábamos.  Recuerdo que en el campo algunos hombres bromeaban y decían que vendrían nuevos taxis y nosotras no íbamos a estar en el grupo de los escogidos. Pero yo no lo creía.

“Y resulta que tenían razón. En ese entonces,1991, se iban a desarrollar en el país los Juegos Panamericanos y entregaron a la entidad los Panataxis. Decidieron que fueran solo para los del sexo masculino.

“Por supuesto, no lo acepté. Como era la que atendía el frente femenino en la sección sindical, me dirigí al jefe de la base y me respondió que a nivel mundial ninguna mujer conducía taxis para turistas. Le expresé que en Cuba era diferente.

“Planteé el problema a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) a nivel provincial y nacional. Expusieron que iban a investigar, pero al final, el evento empezó y nosotras no fuimos seleccionadas” alegó.

Al terminar los juegos, Enedina le hizo una carta a la presidenta de la FMC, Vilma Espín, exponiendo la situación de sus compañeras y la de ella. Finalmente, obtuvieron el derecho a ocupar el puesto que les correspondía como buenas trabajadoras. Según cuenta, alrededor de 25 manejaron Panataxis”.

Con orgullo manifiesta que su hijo Lenaire, chofer de la empresa TAXIS-CUBA, está en el frente de combate y apoya a los que cumplen tareas e a la COVID-19. Dedica tiempo también a su gran amor: la familia, a sus nietas, Sabine y Hany, la primera, estudiante de Sicología y la segunda, en octavo grado, en la Secundaria Básica.

Desde finales de marzo, la experimentada taxista está en su hogar, en Centro Habana, como prevención, pues tiene una enfermedad de riesgo ante el nuevo coronavirus. En la tranquilidad de su casa, extraña su carro, de chapa B158528, de la Base 23. “Trasladamos a las personas que requieren hemodiálisis, así como a dolientes que nos solicitan en las funerarias. También hago servicios a pacientes necesitados de ir al Centro Nacional de Ortopedia Técnica CubaRDA”.

Nunca se ha arrepentido del cambio que dio a su vida, el cual le ha permitido demostrar que la mujer es competente en cualquier oficio. No obstante, aún no está satisfecha, piensa que aún mayor número de compañeras puede incorporarse al sector del transporte, y ser como ella, por siempre taxista.

 

Acerca del autor

Graduada en Licenciatura en Periodismo en la Facultad de Filología, en la Universidad de La Habana en 1984. Edita la separata EconoMía y aborda además temas relacionados con la sociedad. Ha realizado Diplomados y Postgrados en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. En su blog Nieves.cu trata con regularidad asuntos vinculados a la familia y el medio ambiente.

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