Lenin, Cuba y el Primero de Mayo

Lenin, Cuba y el Primero de Mayo

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Sarah Pascual, compañera de luchas de Mella, relató que se encontró con él en la Universidad de La Habana cuando se supo la noticia de la muerte de Lenin, el 21 de enero de 1924. Mientras conversaban, se les acercó un estudiante que en tono irónico y señalando la chaqueta del joven presidente de la FEU le dijo: “Ahí falta algo. Milagro no llevas luto porque murió Lenin”. Mella, que estaba impactado por el hecho, le respondió sereno: “Tú ríes porque todavía no sabes quién es el que ha muerto. Pero el mundo marcha, y tal vez algún día llegues a saber cuán grande ha sido la pérdida que ha sufrido la humanidad”.

Las fuerzas reaccionarias nunca pudieron evitar que los trabajadores, la intelectualidad progresista y amplios sectores del pueblo expresaran su admiración y solidaridad hacia Lenin y la Revolución de Octubre.

Las ideas del fundador del primer estado de obreros y campesinos, y el aliento que significó la victoria del socialismo en Rusia, contribuyeron al ascenso de la conciencia de clase y la radicalización de las luchas que se libraban contra la opresión neocolonial en la Mayor de las Antillas. Una de las más significativas muestras de apoyo fue el gran acto de masas efectuado en 1919 en el teatro capitalino Payret, con motivo del Primero de Mayo, donde se acordó exigir el cese de la agresión de las potencias imperialistas a la Rusia soviética.

Al año siguiente el Congreso Obrero celebrado en La Habana acordó enviar un fraternal saludo a los hermanos que habían creado “con infinitos sacrificios y sobrehumanas energías en ese país que ocupa la sexta parte de la superficie del planeta, el primer Gobierno por los trabajadores y para los trabajadores”.

En 1921, en respuesta al llamado de Lenin para ayudar a los obreros que padecían hambre como consecuencia del bloqueo impuesto al país, Carlos Baliño escribió: “Los obreros de Cuba partirán su pan con los camaradas rusos por deber y por conciencia”, y se conserva un giro bancario “pagadero a Vladimir Ilich Ulianov” como constancia de los fondos recaudados por los Comités Pro Rusia creados aquí con ese fin.

El Primer Congreso Nacional de Estudiantes efectuado en 1923 bajo el liderazgo de Mella condenó el acoso a la Rusia soviética y le reclamó al Gobierno cubano que considerase su reconocimiento.

Son algunos entre otros muchos ejemplos de adhesión a una causa que respondía a los anhelos de los oprimidos en esta tierra y de gratitud al hombre que fue capaz de convertir en realidad esos sueños. Resalta lo ocurrido en el municipio capitalino de Regla al conocerse la muerte del genial luchador práctico y teórico por el socialismo. El alcalde de la localidad, Antonio Bosch, dictó una resolución para rendir tributo al que calificó de “ciudadano del mundo”, ordenó la suspensión las actividades en las oficinas municipales, reclamó dos minutos de silencio e invitó al pueblo a sembrar un olivo en la entonces denominada Loma del Fortín, a la misma hora en que en la URSS se le daba sepultura a Lenin. A partir de entonces esa colina fue rebautizada con su nombre.

Fue el primer lugar de Cuba donde se le reconoció públicamente y su primer monumento fuera de las fronteras soviéticas. Se convirtió en escenario de masivos y combativos actos, de los trabajadores, estudiantes, intelectuales revolucionarios y pueblo en general, en fechas significativas, especialmente el Primero de Mayo. Curiosamente el alcalde Bosch había instituido la celebración oficial de esa fecha en su término municipal desde 1921.

En la histórica Colina, declarada Monumento Nacional, se proclamará, el próximo 22 de abril, aniversario 150 del natalicio del guía del proletariado mundial, el inicio oficial en Cuba de las actividades por la efeméride internacional de los trabajadores.

Sobresaliendo de la roca en la falda de la elevación, una gran escultura de bronce del rostro de Lenin, creada por la artista cubana Thelma Marin, representa la fidelidad de generaciones de cubanos a su legado que encontró aquí una tierra fecunda y seguidores que se inspiraron en su pensamiento.

Se demostró en el juicio por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, cuando se intentó utilizar como elemento acusatorio un libro del fundador del Estado soviético encontrado entre las pertenencias de Fidel. Su respuesta ante semejante argumento fue tajante: “Quien no lea a Lenin es un ignorante”.

Haber mantenido el socialismo en esta tierra, pese a agresiones y amenazas de todo tipo, es el mejor homenaje a su memoria.

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