Estoy curado, feliz y en casa

Estoy curado, feliz y en casa

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Nervios, puros nervios guiaron el momento. Ya sabía que su familia, su esposa, sus contactos habían dado negativo a la Covid-19. Él se sentía bien, así que dentro de nada “podría estar en casa, en mi cama”.

“Gracias para el personal médico” fueron las primeras palabras de Javier al salir de la institución. Foto: Gretel Díaz Montalvo

Le hicieron la prueba, cruzó los dedos, levantó más aún el ánimo y los amigos que había hecho en el Hospital Militar Doctor Octavio de la Concepción y la Pedraja, le dijeron que confiara. Finalmente le dieron el resultado: eres negativo. No sabía si gritar, llorar: todo había salido bien. Y mejor, iría para su casa ese mismo día.

Javier Rodríguez Rubio fue el primer camagüeyano en recibir el alta médica tras recuperarse de la Covid-19. Había ganado la batalla. Ahora, como explicó el teniente coronel Taurino Dr. Simón Cruz Padilla, director del centro médico, entra en una etapa de vigilancia domiciliaria por un período de 14 días, bajo la supervisión de personal médico. Una vez concluido ese tiempo se le realizará la prueba una vez más y solo entonces se le dará el alta médica.

Pero Javier está pletórico de alegría; no contagió a su esposa, que está embarazada de otro Javiersito, y está en el mejor lugar del mundo: el hogar. “Este es un momento importante de mi vida, cuenta. Llevo como 18 días desde que ingresé como sospechoso porque era contacto de un caso contagiado.

“Pero aquí todo ha sido bueno. Yo soy de mente positiva, pero los médicos, las enfermeras, todos te tratan bien, te elevan la autoestima constantemente y te quitan pensamientos negativos, porque, como ellos dicen, nada va a salir mal. No tengo cómo retribuirles que a diario estén ahí arriesgando su vida para salvarnos a nosotros. Ellos se volvieron mis amigos y les estoy profundamente agradecido”.

Javier, quien es recepcionista del Hotel Santa María, ya está con los suyos pero, como acota, “aún aislado. Mi casa es de dos pisos y eso me ayuda a estar con la familia, pero lejos, hasta que me den el alta definitiva. Cuando la ambulancia me trajo había vecinos esperándome, pero de lejos nos saludamos, me dieron cariño. Me quité la ropa que traía, me limpié, porque la higiene es muy importante. Eso es lo que la población debe saber, que hay que lavarse las manos, limpiarlo todo, ser responsables para que no pasen por esto. Para que no sufran. Si te cuidas, cuidas a los que te rodean”.

Pero Javier no es el único feliz, como informó Cruz Padilla, también egresaron este martes otros pacientes: Belkis Salinas Ortiz, de Esmeralda, y las avileñas Aimelys Bernardo Ortega y Roxana Álvarez Alejo.

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